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A pocas horas de su visita a Argentina, el papa León XIV celebró una misa en el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, en Florida, Uruguay; donde dedicó parte de su homilía a reconocer el papel de las mujeres en la transmisión de la fe dentro de las familias. El Santo Padre agradeció a aquellas madres y abuelas que, a lo largo de generaciones, sostuvieron la vida religiosa de sus hogares, incluso cuando no encontraron acompañamiento.

Durante su mensaje, el Pontífice recordó que muchas mujeres enseñaron a rezar a sus hijos, los llevaron a misa y transmitieron sus creencias a sus nietos, aunque con el paso del tiempo algunos de ellos se hayan alejado de la Iglesia.

“A todas esas mujeres quisiera hoy darles las gracias. Gracias por haber creído y por haber mantenido abierto en tantas familias un camino hacia Dios”, expresó León XIV.

También reconoció las dificultades que atravesaron quienes debieron sostener su fe sin encontrar siempre comprensión o apoyo dentro de sus propias familias. En ese sentido, se refirió al dolor de aquellas madres y abuelas que ven cómo sus hijos y nietos dejaron de rezar o ya no participan de las celebraciones religiosas.

Para acompañar su reflexión, León XIV evocó la historia de santa Mónica, madre de san Agustín, quien rezó durante años por su hijo y mantuvo la confianza en la gracia de Dios pese a las dificultades.

A partir de ese ejemplo, dejó un mensaje para las familias: “Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él”.

El Papa también convocó a los padres y abuelos a dar testimonio de su fe a través de sus acciones cotidianas. “Los jóvenes necesitan verlos rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios”, sostuvo.

Además, pidió a los integrantes de la Iglesia que acompañen a las familias, ejerzan su paternidad y maternidad espiritual y ayuden a quienes se alejaron a reencontrar el camino de la fe.

“¡No podemos esperar siempre a que quienes se alejaron vuelvan por sí solos! Uruguay: ¡hay que ponerse en camino!”, afirmó. En esa línea, instó a acercarse nuevamente a los hogares, escuchar las inquietudes de las personas y llevarles el mensaje de Cristo.

Durante la celebración, León XIV también recordó la historia de la Virgen de los Treinta y Tres y su vínculo con los orígenes de Uruguay. Señaló que en 1825, mientras un grupo de hombres luchaba por la libertad de ese territorio, acudió a María para poner aquel comienzo bajo su protección.

Finalmente, el Pontífice pidió rezar por las autoridades uruguayas, para que gobiernen buscando el bien común, y también por las familias, los jóvenes, quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y todas aquellas personas que necesitan acercarse nuevamente a Dios.

Con esta celebración, el Papa cerró su visita a Uruguay y se prepara para continuar su viaje hacia la Argentina, donde será recibido en el marco de una visita que genera expectativas entre los fieles.

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