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En medio de renovadas tensiones con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, la oferta de Londres para colaborar con Chile en la construcción de fragatas y la transferencia de tecnología naval reabrió el debate sobre la geopolítica en el Estrecho de Magallanes y el control de los accesos al Océano Austral.

En ese escenario, desde Chile, el analista internacional Guillermo Holzman ofreció una lectura crítica sobre el abordaje de su país frente a la región. En declaraciones a Meganoticias, el especialista sostuvo que mientras la Argentina sostiene una mirada de Estado a lo largo del tiempo, la diplomacia trasandina suele carecer de un acompañamiento político continuo.

“En Argentina hay una escuela geopolítica histórica que se ha mantenido en las décadas y a pesar de todos los gobiernos. En Chile no existe eso. Hay pensamiento geopolítico, pero que no se ha transformado nunca en escuela y cuando lo quiso hacer quedó claramente disminuido”, sostuvo Holzman. Además, precisó que en Chile “el interés del Estrecho de Magallanes parte primero por una aproximación económica y luego por una aproximación geopolítica”.

Asimismo, el analista instó a evitar que las fricciones de vecindad deriven en hipótesis de conflicto: “La complejidad de relaciones con Argentina debe transformarse en una oportunidad y no hacerla escalar a amenaza. Pero eso requiere trabajo diplomático, requiere claridad de objetivos”.

El analista política Guillermo Holzmann habló sobre la Antártida.

Coincidencia estratégica en la región

Esta lectura sobre el verdadero valor geopolítico del sur continental y la necesidad de una mirada común coincide de manera directa con las advertencias formuladas por Guillermo Carmona en una reciente entrevista concedida a La Opinión Austral. El exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur había remarcado a este diario la urgencia de abandonar la confrontación y articular una agenda común con Santiago para preservar los derechos soberanos de ambas naciones frente a los intereses de las potencias extracontinentales.

En su diálogo con La Opinión Austral, Carmona había subrayado: “Yo soy muy cuidadoso con lo de Punta Arenas. Creo que los enfoques del actual gobierno nos están llevando a una muy crítica situación que se podría haber evitado si oportunamente se hubieran adoptado medidas diplomáticas adecuadas. No soy partidario de la confrontación; soy partidario de la cooperación e integración en materia antártica entre Argentina y Chile”.

En esa misma línea, el exfuncionario recordó la creación de las herramientas institucionales diseñadas para el trabajo conjunto: “Para eso se creó primero una comisión mixta en Asuntos Antárticos Argentina y Chile. Después durante nuestra gestión, en el 2022, se jerarquizó y se le dio el carácter de Comisión Binacional en Asuntos Antárticos”.

Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur.

El valor central del continente blanco

La convergencia entre ambos referentes se vuelve aún más explícita al analizar la irrupción de actores externos en la zona. Desde Chile, Holzman advirtió sobre la presencia activa de naciones como China, Estados Unidos, Rusia, India y el propio Reino Unido, concluyendo que “la Antártica se va a transformar en el lugar donde se va a resolver el equilibrio multipolar del poder a futuro y en el futuro de corto plazo estamos hablando. Claramente Chile debe tener una posición mucho más estratégica, con visión de futuro, y no improvisar sobre la marcha”.

Esta misma apreciación fue la que Carmona volcó en La Opinión Austral al alertar sobre el espacio diplomático que se le cede a Gran Bretaña en la región: “Tengo muy claro y soy muy crítico respecto de los espacios que el actual gobierno le ha dejado a los británicos para avanzar en cooperación con Chile cuando Chile tiene intereses más contrapuestos en la Antártida con Gran Bretaña que con la Argentina“.

Para finalizar, Carmona enfatizó el marco de entendimiento histórico que une a los dos países sudamericanos frente al expansionismo colonial de Londres: “Argentina y Chile tienen un reconocimiento mutuo de soberanía, salvo en una franja del sector antártico donde no nos pusimos de acuerdo, pero hay un reconocimiento mutuo de soberanía mientras que las pretensiones británicas abarcan todo el sector antártico argentino”.

Colaboración naval

En el plano de la cooperación militar, los anuncios de una eventual colaboración entre el Reino Unido y Chile para la construcción de fragatas y la transferencia de tecnología para la Armada reabrieron el debate sobre el impacto de las alianzas de Defensa en el Atlántico Sur. Según explicó el analista internacional Guillermo Holzman, las tratativas sobre equipamiento no son recientes, aunque su divulgación responde a una estrategia deliberada de comunicación gubernamental.

“Los anuncios de Reino Unido son conversaciones que se llevan hace varios años en torno a la posibilidad de transferencia tecnológica para la construcción no solamente de buques, sino el mantenimiento de varios sistemas de tecnología OTAN que usan las fuerzas armadas chilenas”, precisó el especialista.

Sin embargo, Holzman remarcó el sentido político de hacer públicas estas gestiones en la coyuntura actual: “En esta oportunidad, los anuncios deben entenderse dentro de lo que es la diplomacia mediática, si queremos llamarla de alguna manera, donde Reino Unido hace muchos gestos a favor de Chile para que sean leídos en la Argentina en torno a que, ante cualquier posibilidad de que la Argentina piense en hacer alguna operación sobre las Malvinas, Chile podría estar jugando como socio o aliado del Reino Unido“. En esa línea, acotó que sobre esa hipótesis “no hay ni va a haber ninguna declaración oficial”.

A su vez, el analista abordó la dinámica de las presiones bilaterales y el rol que juega el pasaje bioceánico en la agenda interna y exterior de las naciones involucradas: “Estamos entre medio, como el jabón del sándwich. Por una parte, un Reino Unido que usa a Chile para posicionarse frente a las Islas; por otra, la Argentina que usa el Estrecho de Magallanes con un objetivo electoral. Es ahí donde Chile tiene que saber moverse muy bien, más allá de las buenas noticias que puede ser la construcción de una fragata”.

Respecto de los compromisos multilaterales de la región y el uso formal de la denominación geográfica, Holzman recordó la validez de los consensos diplomáticos alcanzados en los foros sudamericanos: “Hay una sanción implícita asociada al Unasur y Mercosur 2010, donde efectivamente los países tienen un compromiso con la Argentina respecto a la soberanía de Malvinas y Chile lo firmó. Esa es la razón por la cual en Chile siempre se habla de Malvinas”.

Finalmente, el especialista caracterizó la conducta histórica de la cancillería trasandina en contextos de fricción internacional y el desafío de los nuevos medios en la escena pública: “Chile ha sido siempre muy prudente en la forma en que expresa sus apoyos cuando hay conflictos bélicos sobre escenarios de amenazas ciertas”, repasó, advirtiendo que hoy existen “elementos nuevos como las redes sociales y toda esta diplomacia mediática, donde finalmente los mensajes se hacen por los medios de comunicación y por las filtraciones, lo que coloca nuevas variables entre dos países vecinos”.

Concluyó que, más allá de la sobreexposición en plataformas digitales, las alianzas estratégicas se resuelven en el terreno reservado de los Estados: “Reino Unido juega con ventaja en muchos sentidos, pero cuando se trata de intereses geoestratégicos y geoeconómicos, eso se hace privadamente, más allá de los anuncios públicos que se quieran colocar para advertirle a un tercero respecto a lo que se quiere hacer con Chile en la construcción de fragatas”.

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