Your browser doesn’t support HTML5 audio

Las imágenes parecían sacadas de una película o generadas por inteligencia artificial, pero finalmente se confirmó: la foto de Nicolás Maduro detenido en Estados Unidos, sonriendo y haciendo el gesto de los pulgares hacia arriba “a lo Milei”, es auténtica. El todavía presidente venezolano fue captado distendido, rodeado de agentes de la DEA, durante su llegada a un centro de detención en Nueva York.

La escena, considerada por muchos como insólita y hasta bizarra, dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos y generó una ola de dudas sobre su veracidad, en un contexto global marcado por la proliferación de imágenes falsas creadas con IA.

En las primeras imágenes oficiales, difundidas por la cuenta de respuesta rápida de la Casa Blanca en X, Nicolás Maduro aparece esposado, en sandalias, escoltado por agentes federales de la DEA dentro de una instalación de seguridad en Nueva York. Lejos de mostrarse abatido, el líder chavista de 63 años se mostró tranquilo e incluso cordial.

En el video se lo escucha decir en inglés: “Good evening, happy New Year” (“Buenas noches, feliz Año Nuevo”), mientras camina rodeado de agentes. Luego, ya en español, se lo oye murmurar: “Qué triste”.

En otras fotografías tomadas minutos antes, Maduro posa con los pulgares hacia arriba, un gesto rápidamente comparado en redes sociales con el estilo del presidente argentino Javier Milei, lo que terminó de viralizar las imágenes.

Las  fotos y videos generaron escepticismo inmediato. El gesto relajado, el saludo de Año Nuevo y los pulgares hacia arriba parecían demasiado inverosímiles para una detención de semejante magnitud. En tiempos donde la inteligencia artificial produce imágenes hiperrealistas, muchos dudaron de su autenticidad, incluso periodistas y analistas experimentados.

Finalmente, la confirmación oficial disipó todas las dudas: las imágenes son reales.

La llegada a Nueva York y la comparecencia judicial

Maduro fue capturado en Caracas en una operación relámpago liderada por Estados Unidos, que habría dejado un saldo de al menos 40 muertos entre militares y civiles venezolanos y cubanos, según versiones preliminares. Tras su detención, fue trasladado en un avión del gobierno estadounidense hasta una base militar en Nueva York y luego llevado en helicóptero a Manhattan.

El mandatario venezolano llegó al centro de detención metropolitano escoltado por una caravana de vehículos policiales. Junto a él viajó su esposa, Cilia Flores, quien también comparecerá ante un tribunal neoyorquino. Ambos enfrentan cargos por narcotráfico y tráfico de armas.

Incertidumbre en Venezuela y un futuro judicial abierto

Mientras Maduro y Flores permanecen detenidos en Estados Unidos, el futuro político de Venezuela es incierto. El presidente estadounidense Donald Trump celebró públicamente el operativo y aseguró que Washington liderará el proceso de transición en el país “por tiempo indefinido”.

Trump también descartó que la dirigente opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, sea quien asuma el poder, y remarcó que será Estados Unidos quien defina cuándo y cómo se producirá una eventual transferencia de mando.

En cuanto al destino judicial de Maduro, algunos analistas consideran probable una condena severa en EE.UU., mientras otros no descartan la remota posibilidad de un asilo negociado en un tercer país.

Por ahora, lo único seguro es que la imagen que parecía creada por inteligencia artificial terminó siendo una postal histórica real, que marca un antes y un después en la política latinoamericana.

Leé más notas de La Opinión Austral