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El automovilismo internacional despide a Alan Jones, el expiloto australiano que conquistó el campeonato mundial de Fórmula 1 en 1980 y quedó ligado a una de las rivalidades más recordadas de la categoría. Murió este jueves 5 de noviembre, a los 80 años, tras atravesar una breve enfermedad.
La noticia fue confirmada por su esposa, Amanda Butler-Davis, mediante un comunicado difundido por medios australianos. Jones había cumplido 80 años el pasado lunes.
“Nos entristece profundamente anunciar el fallecimiento de nuestro querido Alan, que murió el 5 de noviembre tras una breve enfermedad”, expresó su esposa.
En el mensaje, también destacó la trayectoria del expiloto y su vínculo con el deporte motor. “Alan dedicó su vida al deporte del motor y construyó un legado que perdurará a través de las innumerables personas a las que llegó a lo largo de su camino”, agregó.
A lo largo de su carrera en la máxima categoría, Jones consiguió 12 victorias en grandes premios y se convirtió en el segundo australiano en obtener el título mundial, después de Jack Brabham.
El enfrentamiento con Carlos Reutemann que marcó a Williams
En la historia de Jones también quedó grabada su conflictiva relación con Carlos Alberto Reutemann. Ambos compartieron equipo en Williams durante una etapa en la que la escudería buscaba consolidarse entre las principales protagonistas de la Fórmula 1.
La convivencia entre el australiano y el argentino estuvo atravesada por la competencia interna. El episodio que terminó de exponer las diferencias ocurrió en el Gran Premio de Brasil de 1981, disputado en el circuito de Jacarepaguá.
Bajo una intensa lluvia, Reutemann lideraba la carrera cuando desde el equipo le enviaron una indicación para que cediera el primer puesto a su compañero. La orden llegó mediante un cartel que llevaba los apellidos de ambos pilotos: “JONES-REUT”.
La instrucción respondía a la jerarquía que Williams había establecido dentro de la escudería. Sin embargo, el argentino decidió no acatarla y mantuvo su posición hasta cruzar la bandera a cuadros.
La decisión provocó el enojo de Jones, que no subió al podio. El episodio profundizó las diferencias entre ambos y abrió una disputa interna que condicionó el funcionamiento del equipo durante el resto de la temporada.
La tensión llegó hasta la definición del campeonato. En el Gran Premio de Las Vegas de 1981, Reutemann todavía tenía posibilidades de consagrarse, pero finalizó quinto y perdió el título por un punto frente al brasileño Nelson Piquet. Jones ganó aquella carrera.
La rivalidad entre ambos quedó como uno de los capítulos más recordados de la trayectoria internacional de Reutemann y de la historia de Williams.
De Australia a la consagración mundial
Nacido en Melbourne el 2 de noviembre de 1946, Alan Jones creció en una familia vinculada al automovilismo. Su padre, Stan Jones, también fue piloto y ganó el Gran Premio de Australia de 1959.
En 1970 se trasladó a Londres para buscar oportunidades en el automovilismo europeo. Tres años después consiguió una butaca en la Fórmula 3 británica con el equipo GRD. En esa temporada ganó una competencia en Silverstone y terminó segundo en el campeonato.
Su debut en la Fórmula 1 se produjo en 1975 con la escudería Hesketh. Luego pasó por Surtees y Shadow, hasta incorporarse a Williams, equipo con el que alcanzó los resultados más importantes de su carrera.
La temporada de 1980 fue la de su consagración. Jones ganó cinco grandes premios: Argentina, Francia, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos. Esos resultados le permitieron quedarse con el campeonato mundial y convertirse en una de las principales figuras de la categoría.
Al finalizar 1981 anunció su retiro, aunque regresó en distintas oportunidades antes de disputar su último Gran Premio en 1986.
Después de dejar la competición, continuó ligado al automovilismo como comentarista televisivo en Australia.
Con 12 victorias y un campeonato mundial, Alan Jones construyó una trayectoria destacada en la Fórmula 1. Su nombre también quedó asociado a la historia de Carlos Reutemann y a una rivalidad que tuvo uno de sus momentos decisivos en Williams, durante la temporada de 1981.
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