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Tim Curry, uno de los actores más reconocidos del cine, la televisión y el teatro, murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles. La noticia fue informada por TMZ, que señaló que el artista falleció durante la noche del martes.

Según fuentes policiales citadas por el medio estadounidense, los efectivos acudieron al domicilio de Curry a las 23.23 para constatar su fallecimiento. Hasta el momento no trascendió la causa precisa de su muerte, aunque las autoridades indicaron que no se sospecha de ningún hecho delictivo.

Durante los últimos años, Curry había atravesado importantes problemas de salud que limitaron considerablemente sus apariciones públicas. Sin embargo, su legado artístico permaneció vigente gracias a una carrera de más de cinco décadas y a personajes que se convirtieron en íconos de la cultura popular.

Entre sus interpretaciones más recordadas se encuentran el extravagante Dr. Frank-N-Furter de The Rocky Horror Show y The Rocky Horror Picture Show, y el aterrador Pennywise de la miniserie televisiva It, basada en la novela homónima de Stephen King.

Tim Curry y el éxito de The Rocky Horror Show

Nacido el 19 de abril de 1946, Tim Curry construyó una prolífica carrera en el teatro, el cine y la televisión. Estudió Drama e Inglés en la Universidad de Birmingham y comenzó su trayectoria profesional sobre los escenarios británicos.

Uno de los primeros momentos decisivos de su carrera llegó en 1968, cuando participó de la producción londinense del musical Hair. Allí conoció a Richard O’Brien, vínculo que posteriormente sería fundamental para su consagración artística.

En 1973, Curry asumió el papel del Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Show, el musical estrenado en Londres que rápidamente se convirtió en un fenómeno. Dos años más tarde volvió a interpretar al personaje en The Rocky Horror Picture Show, la adaptación cinematográfica dirigida por Jim Sharman.

Los habitantes del castillo de The Rocky Horror Picture Show: Nell Campbell, Patricia Quinn, Tim Curry y Richard O’Brien, en la versión cinematográfica de 1975 del musical imaginado por O’Brien.

La película terminó transformándose en una de las obras de culto más importantes de la cultura popular y convirtió a Curry en una figura reconocida internacionalmente.

Pennywise, el primer gran rostro del terror de It

La capacidad de Tim Curry para transformarse fue una de las principales características de su carrera. En 1985 interpretó al demoníaco Lord of Darkness en Legend, pero su papel más asociado al género de terror llegaría algunos años después.

En 1990, Curry se puso el maquillaje de Pennywise, el siniestro payaso de la miniserie televisiva It, adaptación de la novela publicada por Stephen King.

Su interpretación marcó a toda una generación y convirtió a aquel Pennywise en una referencia del terror televisivo. Décadas más tarde, el personaje volvería a la pantalla con nuevas versiones cinematográficas, aunque la interpretación de Curry permaneció como una de las más recordadas.

Aunque Pennywise y Frank-N-Furter fueron dos de sus personajes más emblemáticos, Curry desarrolló una trayectoria marcada por la versatilidad.

En el cine participó en películas como Annie, Clue, Mi pobre angelito 2 y Muppet Treasure Island. También tuvo una destacada carrera teatral, con interpretaciones como Mozart en Amadeus y el rey Arturo en Spamalot.

Tim Curry en “Mi pobre angelito 2”

Por su trabajo en los escenarios recibió tres nominaciones a los premios Tony, uno de los principales reconocimientos de la industria teatral estadounidense.

El ACV que cambió su vida

En julio de 2012, cuando tenía 66 años, Tim Curry sufrió un grave accidente cerebrovascular mientras recibía un masaje. Según contó posteriormente, no había experimentado síntomas previos ni sentía dolor. Fue el masajista quien advirtió que algo no estaba bien y llamó a los servicios de emergencia.

En el hospital, los médicos descubrieron que tenía dos coágulos en el cerebro y debieron realizarle una compleja cirugía.

El ACV le provocó una pérdida temporal del habla y obligó al actor a atravesar un extenso proceso de rehabilitación para volver a comunicarse. Además, sufrió una parálisis principalmente del lado izquierdo de su cuerpo y desde entonces utilizó una silla de ruedas.

En 2025, Curry explicó públicamente que no había logrado recuperar la capacidad de caminar y que continuaba enfrentando importantes dificultades de movilidad. A pesar de las consecuencias del accidente cerebrovascular, mantuvo su característico sentido del humor y describió la adaptación a su nueva condición física como uno de los mayores desafíos de su vida.

Con su muerte, desaparece una figura irrepetible de la actuación: un artista capaz de pasar del musical al terror, de la comedia al drama y del teatro al cine, dejando personajes que permanecen en la memoria de varias generaciones.

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