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El nuevo arzobispo de Nueva York, Ronald Aldon Hicks, asumió oficialmente su cátedra el pasado 6 de febrero en la emblemática Catedral de San Patricio, marcando el inicio de una nueva etapa para una de las diócesis más grandes y diversas de Estados Unidos. Su primera homilía no pasó desapercibida: incluyó referencias a Bad Bunny, Frank Sinatra, Billy Joel y Jay-Z, y estuvo atravesada por un contundente mensaje en defensa de los migrantes y la dignidad humana.
A sus 58 años, el sucesor del cardenal Timothy Dolan dejó claro desde el púlpito que su liderazgo combinará tradición, compromiso social y cercanía con la cultura contemporánea.
De Bad Bunny a Frank Sinatra: una homilía con banda sonora neoyorquina
Durante su presentación, Hicks sorprendió a los fieles al citar la cultura musical que define a la Gran Manzana.
“Si saben algo de mí, es que siempre tengo una canción sonando en mi mente”, confesó al iniciar un recorrido musical por algunas de las canciones más icónicas dedicadas a Nueva York.
El momento más comentado llegó cuando citó en español: “Si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York”.
La frase pertenece al clásico “Un verano en Nueva York” de El Gran Combo de Puerto Rico, popularizado recientemente por Bad Bunny al inicio de su tema NUEVAYol. La referencia provocó aplausos inmediatos en la catedral.
Pero el nuevo arzobispo no se quedó ahí. También evocó: “New York State of Mind”, de Billy Joel; “Empire State of Mind”, de Jay-Z y Alicia Keys; “I Happen to Like New York”, de Cole Porter y el inolvidable “New York, New York” de Frank Sinatra.
La combinación musical funcionó como metáfora de su llegada a la ciudad: diversidad, energía y sueños compartidos.
Un mensaje social claro: defensa de los migrantes y la dignidad humana
Más allá de las referencias culturales, la homilía de Ronald Hicks estuvo marcada por un mensaje firme en defensa de los inmigrantes, en un contexto político especialmente sensible en Estados Unidos.
“La Iglesia no es un hotel para santos, ni un club de campo para los perfectos. La Iglesia es un hospital de campaña para los heridos”, proclamó.
Mirando directamente a la comunidad migrante, aseguró: “En esta Iglesia, nadie es un extraño, nadie es un ‘ilegal’ a los ojos de Dios. Todos somos hijos e hijas. ¡No tengáis miedo! La justicia divina es más grande que cualquier frontera humana”.
El nuevo arzobispo alternó constantemente entre el español y el inglés, en un gesto simbólico hacia la comunidad latina de Nueva York, una de las más numerosas e influyentes de la ciudad.
De misionero en El Salvador a líder de la Iglesia en Nueva York
Antes de llegar a la Gran Manzana, Hicks fue obispo de Joliet (Illinois) y misionero durante cinco años en El Salvador, país que marcó profundamente su vocación pastoral.
En su escudo episcopal incluyó como lema “Paz y bien”, frase atribuida a San Francisco de Asís, y añadió símbolos que reflejan su experiencia misionera y su cercanía con los pobres. Incluso una ramita de romero recuerda a San Óscar Romero, modelo de obispo comprometido con los más vulnerables.
Durante la ceremonia, la primera lectura fue proclamada por Samuel Jiménez Coreas, un salvadoreño que creció en uno de los orfanatos de la organización “Nuestros Pequeños Hermanos”, institución en la que Hicks trabajó supervisando hogares en nueve países de América Latina.
Su visión es clara: construir una “Iglesia pobre para los pobres”, misionera, cercana y sanadora.
Entre sus principales objetivos al frente de la arquidiócesis de Nueva York, Hicks destacó: Continuar los esfuerzos de sanación para sobrevivientes de abusos sexuales; formar pastores que sean “discípulos misioneros” y salgan a las calles, reforzar los lazos con la comunidad latina, defender la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”, promover una Iglesia que construya puentes y escuche de manera sinodal.
También dejó espacio para el humor: “Sé que la pizza aquí es diferente. Sé que el béisbol es una religión. Pero les prometo esto: no vengo a enseñaros cómo ser neoyorquinos, vengo a caminar con vosotros para que juntos seamos mejores cristianos”.
El relevo de Dolan por Hicks se interpreta como un posible signo de cambio en la Iglesia estadounidense, especialmente en un contexto político polarizado. Considerado cercano al estilo del papa León XIV, el nuevo arzobispo podría alinearse con otros líderes eclesiales críticos de políticas migratorias restrictivas y defensores de una Iglesia más comprometida socialmente.
“La misión está ante nosotros. El mundo espera con esperanza. Y mirad, Dios está con nosotros siempre”, concluyó.
Bad Bunny y el Super Bowl: el contexto cultural del momento
La referencia a Bad Bunny en la homilía no es casual. El artista puertorriqueño acaba de protagonizar el show de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero en el Levi’s Stadium.
En un espectáculo de casi 14 minutos, el cantante desplegó un mensaje de unidad latinoamericana, reivindicación cultural y defensa de la identidad puertorriqueña, con guiños a la memoria migrante y críticas a las políticas de deportación.
En medio del evento deportivo más visto de Estados Unidos, Bad Bunny cantó en español y convirtió el escenario en una celebración de la cultura latina.
Una homilía que conecta fe, cultura y realidad social
La toma de posesión de Ronald Aldon Hicks como nuevo arzobispo de Nueva York deja una imagen clara: una Iglesia que busca dialogar con la cultura contemporánea, tender puentes con la comunidad latina y asumir un rol activo en la defensa de los más vulnerables.
Entre versos de salsa, clásicos neoyorquinos y mensajes evangélicos, Hicks inauguró su ministerio con una declaración de intenciones: una Iglesia abierta, misionera y sin miedo a hablar el lenguaje de la ciudad que ahora guía espiritualmente.
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