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El papa León XIV denunció la falta de voluntad política y de compromiso colectivo para combatir el hambre, en un mensaje enviado al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, por la Jornada Mundial de la Alimentación.
En su reflexión, difundida por los medios oficiales del Vaticano, el Pontífice advirtió sobre la contradicción de un mundo que avanza tecnológicamente mientras millones de personas continúan padeciendo hambre y pobreza.
“El progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”, sostuvo.
El mensaje fue publicado mientras León XIV se recupera de una intervención quirúrgica en el pulmón, a la que fue sometido el martes. Según los últimos informes del Vaticano, el Papa retomó sus actividades habituales durante su internación.
Innovación agrícola con responsabilidad social y ambiental
La Jornada Mundial de la Alimentación de este año se desarrolla bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”. En ese marco, León XIV planteó que los avances tecnológicos aplicados a la producción de alimentos deben priorizar la dignidad humana y la protección del medio ambiente.
Para el Pontífice, la innovación agrícola no puede evaluarse únicamente por su productividad o rentabilidad, sino también por su capacidad de mejorar las condiciones de vida y preservar los ecosistemas.
“La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar”, afirmó.
Además, alertó sobre el uso irresponsable de la tecnología cuando responde a intereses económicos particulares y perjudica a las comunidades rurales. En ese sentido, cuestionó las prácticas que degradan los suelos o desplazan a los campesinos de sus tierras en favor de criterios exclusivamente financieros.
Los alimentos no deben utilizarse como armas de guerra
Otro de los ejes centrales del mensaje fue el rechazo al uso de los alimentos como herramientas de presión política, económica o militar.
León XIV consideró “intolerable” que, en una época de avances técnicos sin precedentes, el acceso al pan siga siendo un privilegio y el agua se convierta en una mercancía disputada.
“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”, remarcó.
En esa línea, reclamó que la producción y distribución de alimentos queden al margen de la especulación financiera y de los intereses geopolíticos. “El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, advirtió.

Un llamado a priorizar la alimentación y el desarrollo sostenible
En el tramo final de su mensaje, el Papa instó a la FAO y a sus Estados miembros a impulsar un nuevo orden alimentario mundial, en el que la tecnología esté al servicio de la dignidad humana y del bien común.
También pidió redirigir parte de los recursos destinados a la industria armamentística hacia la investigación agrícola sostenible y la recuperación de los suelos degradados.
“Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”, expresó.
Finalmente, León XIV sostuvo que las decisiones actuales serán determinantes para garantizar la alimentación de las próximas generaciones. En su reflexión, vinculó el futuro de la humanidad con un modelo de innovación basado en la justicia social, el respeto por la naturaleza y la inclusión de los sectores más vulnerables.
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