Your browser doesn’t support HTML5 audio
En la escalada en el conflicto de Medio Oriente, Irán ejecutó este sábado su ataque militar de mayor alcance, combinando un lanzamiento de misiles hacia una base estratégica en el océano Índico y un bombardeo que logró penetrar las defensas del sur de Israel, dejando más de 100 civiles heridos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la jornada como una “noche muy difícil”, mientras crecen los temores de una expansión regional —e incluso global— del conflicto.
El régimen iraní disparó dos misiles de largo alcance hacia la base militar conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en Diego García, ubicada a unos 4000 kilómetros de Teherán. Aunque no impactaron en el objetivo, el ataque marca un salto significativo en la capacidad militar iraní.
La base, situada en el archipiélago de Chagos, es considerada clave para operaciones occidentales en Medio Oriente y Asia. Washington la ha definido como una plataforma “indispensable” para la seguridad regional.
Expertos señalan que este lanzamiento duplica el alcance que Irán afirmaba tener como límite, lo que reaviva las preocupaciones sobre su potencial desarrollo de misiles intercontinentales.
Impacto en Israel: Dimona y Arad bajo fuego
En paralelo, Irán lanzó misiles contra el sur de Israel, alcanzando las ciudades de Dimona y Arad, zonas cercanas a instalaciones sensibles como el Centro de Investigación Nuclear del Neguev.
El ataque dejó más de 100 heridos civiles, al menos 10 edificios dañados e impactos directos tras fallas en la interceptación aérea
Según autoridades israelíes, es la primera vez que Irán utiliza misiles de tan largo alcance directamente en este conflicto.
El bombardeo sobre Dimona encendió las alarmas internacionales debido a su cercanía con el principal complejo nuclear israelí, considerado clave dentro de la política de “ambigüedad estratégica” del país.
Irán justificó el ataque como represalia por bombardeos previos contra el complejo nuclear de Natanz, uno de los centros más importantes del programa nuclear iraní.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto crítico del conflicto
El expresidente estadounidense Donald Trump intervino en la crisis con un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Trump advirtió que, de no cumplirse, Estados Unidos podría atacar infraestructuras energéticas iraníes. Teherán respondió con amenazas similares contra instalaciones estadounidenses e israelíes.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto crítico del conflicto. Por esta vía circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, lo que eleva el impacto económico global de la crisis.
Más de 20 países, incluidos aliados europeos y naciones del Golfo, emitieron un comunicado conjunto condenando las acciones iraníes y manifestando su disposición a garantizar la seguridad de la navegación.
Mientras tanto, Estados Unidos confirmó la destrucción de una instalación militar subterránea iraní utilizada para almacenar misiles, lo que habría reducido la capacidad ofensiva de Teherán en la región.
El jefe del Comando Central estadounidense aseguró que el objetivo era debilitar la amenaza iraní sobre rutas marítimas estratégicas.
A cuatro semanas del inicio de las hostilidades, la guerra entre Irán, Israel y sus aliados no muestra señales de desaceleración.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario