La NASA dio a conocer una serie de imágenes inéditas del cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer visitante proveniente de otro sistema solar detectado por la humanidad. El material fue obtenido por 15 telescopios, sondas y naves distribuidas por todo el Sistema Solar, en lo que se convirtió en uno de los relevamientos más amplios jamás realizados sobre un objeto interestelar.

Descubierto el 1 de julio por el telescopio ATLAS de Chile, el cometa sorprendió por su brillo y aparente fragilidad. Ese comportamiento activó un operativo de observación coordinado: desde Marte hasta el espacio profundo, misiones como HiRISE, MAVEN, Perseverance, James Webb, SPHEREx, Lucy, Psyche, Parker, SOHO y Hubble aportaron registros visuales y datos científicos.

Entre las imágenes más llamativas se encuentran las primeras capturadas desde Marte. La cámara HiRISE logró fotografiar la coma que rodea su núcleo, mientras que el rover Perseverance lo registró desde la superficie. Los análisis espectrales del telescopio James Webb y SPHEREx confirmaron la presencia de hielo de agua y grandes cantidades de dióxido de carbono. Los especialistas remarcan un dato inusual: el cometa emite más CO₂ que agua, una relación que no coincide con los cometas del Sistema Solar y que sugiere un origen químico distinto.

Otro punto que sorprendió a los equipos científicos fue la detección de vapor de níquel a una gran distancia del Sol, un comportamiento que no encaja en los modelos actuales de cometas. Para los astrónomos, este indicio refuerza la hipótesis de que 3I/ATLAS proviene de un sistema estelar más antiguo, con condiciones diferentes a las del nuestro.

Las sondas también fueron clave para reconstruir la trayectoria del cometa. Debido a que la Tierra no tenía una posición ideal para observarlo, misiones como Lucy -ubicada “detrás” del objeto- lograron capturarlo desde ángulos imposibles de obtener desde observatorios terrestres. El orbitador ExoMars Trace Gas ayudó a ajustar su órbita con precisión durante su paso cercano a Marte, un aporte valioso para los modelos de defensa planetaria.

A medida que 3I/ATLAS se aleja a más de 200.000 km/h rumbo al espacio profundo, los científicos reconocen que el visitante dejó más preguntas que respuestas. Aunque la NASA descartó interpretaciones que involucren tecnología extraterrestre, confirmó que se trata de un cometa con características químicas y dinámicas que desafían las teorías actuales.

El telescopio James Webb será el último en observarlo antes de su partida definitiva. Con toda la información recabada, la comunidad astronómica espera que 3I/ATLAS contribuya a entender mejor cómo se forman los cometas y qué historias esconden los mundos originados más allá del Sol.

EN ESTA NOTA 3I/ATLAS Cometa NASA

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