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El Papa León XIV protagonizará este viernes 3 de abril un gesto poco habitual en el tradicional Vía Crucis del Coliseo: cargará personalmente la cruz a lo largo de las 14 estaciones que recuerdan el camino de Jesús hacia el Gólgota. Se trata de su primer Vía Crucis como pontífice y de una decisión que introduce un cambio significativo respecto a los últimos años.
El rito, que se desarrollará en el Coliseo Romano —también conocido como Anfiteatro Flavio—, suele estar marcado por una fuerte participación simbólica de distintos grupos sociales, que son los encargados de llevar la cruz en cada estación. Jóvenes, familias, migrantes, personas enfermas o representantes de distintas realidades humanas han sido, históricamente, quienes cargaron ese signo central del cristianismo.
Sin embargo, en esta oportunidad, será el propio Papa quien asuma ese rol de manera continua, en un gesto que busca reforzar la dimensión espiritual del Viernes Santo y poner en el centro el sufrimiento humano. La decisión adquiere un peso especial en un contexto internacional atravesado por conflictos, guerras y crisis humanitarias, una realidad que también estará reflejada en las meditaciones del rito.
Los textos que acompañarán cada estación fueron escritos por el fraile franciscano Francesco Patton, quien durante años fue custodio de Tierra Santa y ha sido una de las voces que más ha insistido en visibilizar el dolor de las poblaciones afectadas por la violencia en Medio Oriente. Su mirada aportará un tono marcado por la cercanía con los territorios donde se desarrollaron los episodios centrales de la Pasión.
El gesto de León XIV no tiene antecedentes recientes en su forma completa. Si bien otros pontífices han cargado la cruz en momentos puntuales del Vía Crucis, lo habitual ha sido delegar esa tarea en distintos participantes como signo de una Iglesia que camina junto a la humanidad. En ese marco, la decisión del actual Papa introduce una impronta personal y directa en su manera de presidir una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico.
En años recientes, incluso, cuestiones de salud condicionaron la participación papal en este rito. El propio Papa Francisco debió ausentarse o limitar su presencia en algunas ediciones, lo que refuerza el contraste con la imagen que se espera este viernes en Roma.
El Vía Crucis del Coliseo es uno de los momentos más impactantes de la Semana Santa, no sólo por su carga religiosa, sino también por su potencia simbólica. La imagen del Papa cargando la cruz estación tras estación se proyecta, en ese contexto, como un mensaje claro: la fe no se contempla a distancia, sino que se asume, se carga y se atraviesa en primera persona.
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