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El juez Beni Sagi, presidente del Tribunal de Distrito de Beersheba, falleció de manera repentina tras un accidente de tráfico en la Carretera Nº6 de Israel. Lideraba la investigación del conocido Caso 3000, un proceso judicial de alto perfil que involucraba al primer ministro Benjamin Netanyahu.
El trágico incidente ocurrió el 1 de enero de 2026, cerca del kibutz Kfar Menachem, al este de Ashdod. Según las primeras investigaciones policiales, un vehículo ingresó desde un camino de tierra en un punto ciego y colisionó con la motocicleta del magistrado. Los servicios de emergencia informaron que Sagi sufrió heridas fatales y no mostró signos de vida al llegar al lugar.
La policía confirmó que el conductor del vehículo estaba bajo la influencia de estupefacientes, lo que le llevó a cometer una infracción vial y el posterior impacto contra el coche de Sagu.
Las circunstancias del accidente, inusuales y sorpresivas, han llevado a abrir una investigación completa sobre el hecho, que involucró el cierre temporal de la autopista mientras se examinaba la escena.
El ‘Caso 3000’ y la labor de Beni Sagi
Beni Sagi era conocido por liderar la investigación del Caso 3000, que examinaba la presunta corrupción en la compra de submarinos y buques de guerra a Alemania, involucrando directamente a Benjamin Netanyahu y a figuras clave del gobierno israelí, como David Sharan, exjefe de la Oficina del Primer Ministro.
El magistrado había sido nombrado presidente interino del Tribunal de Distrito de Beersheba en junio de 2024, asumiendo el cargo de manera permanente en abril de 2025. Su fallecimiento ocurre en un momento crítico del caso, cuando se había solicitado acceso a documentos clasificados que podrían esclarecer las conexiones políticas y comerciales implicadas en la investigación.
La muerte del juez Sagi genera demoras significativas en el proceso judicial, ya que su sucesor deberá revisar la documentación y evidencias antes de emitir un veredicto. Esto ha levantado sospechas y preocupaciones sobre posibles beneficios para los acusados debido a la interrupción inesperada del juicio.
La noticia de su fallecimiento conmocionó al mundo político y judicial de Israel. El presidente Isaac Herzog declaró estar “conmocionado y dolido”, mientras que el presidente de la Corte Suprema, Isaac Amit, describió a Sagi como un hombre “profundamente respetado y de gran corazón”.
El ministro de Justicia, Yariv Levin, elogió al juez como una figura “excepcional y ampliamente admirada”, y la Autoridad Judicial de Israel emitió un comunicado destacando su trayectoria de más de 20 años como juez, señalando que fue un líder talentoso y querido por abogados, personal judicial y litigantes.
El juez Sagi deja una esposa, una hija y dos hijos, y su entierro tuvo lugar el 5 de enero de 2026 en el Kiryat Shaul Cemetery.
La policía continúa investigando el accidente, evaluando si hubo negligencia, fallo mecánico u otros factores involucrados. Mientras tanto, el Caso 3000 seguirá bajo escrutinio, y la designación de un nuevo presidente del tribunal será clave para definir los próximos pasos de esta investigación por corrupción de alto nivel en Israel.
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