Your browser doesn’t support HTML5 audio
El contexto energético internacional genera una gran oportunidad a Argentina para convertirse en un proveedor mundial seguro. El desafío es generar las condiciones para avanzar hacia este estadío.
La Opinión Austral entrevistó en exclusiva a Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentina de Gas Licuado (CEGLA), impulsor del 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (AIGLP) desarrollado del 24 al 26 de marzo pasado en Buenos Aires
LOA: ¿Cuál es el balance del congreso?
PC: Hubo 70 stands, 26 países representados y asistieron 800 personas cada jornada. Fue muy positivo. Hubo interés en las charlas y las perspectivas argentinas en este contexto mundial adverso. Argentina aparece como una luz en el caos mundial en materia energética.
Hay interés por las reservas actuales, pero sobre todo por lo que se está haciendo. Especialistas analizaron las perspectivas futuras del crecimiento de la exportación de Argentina. Las perspectivas son impresionantes. Además del gas y petróleo se habló del resto de los energéticos. Con una perspectiva conservadora, en cuatro años Argentina tendrá un saldo exportable de 30.000 millones de dólares en energía. Este año, la perspectiva conservadora es de 11.000 millones de dólares.
En gas y petróleo, Argentina exporta un poco más de lo que consume, pero en cinco años se calcula un crecimiento por cinco de la exportación argentina; casi más de 7 millones de toneladas puede comercializar el país.
Y desde el punto de vista del país en el contexto mundial de guerra y toda la infraestructura que está creciendo, Argentina es un lugar en el que inversores y compradores lo empiezan a ver desde una estrategia a largo plazo. En gas y petróleo, salvo Estados Unidos, no hay otro país en América que tenga saldo exportable. El que había antes era Venezuela, pero puede tardar 10 años en reconstruir su infraestructura, con lo cual Argentina también estaba bien posicionada en ese sentido.

LOA: Es muy alentador el panorama
PC: Es muy positivo. Argentina tiene un viento de cola ahora que es independiente de la guerra que puso en primera plana mundial, algo que nadie nunca se imaginó o pensó que iba a suceder: una guerra podía afectar el 20% al 30% del combustible mundial y que necesitaba diversificar fuentes de aprovisionamiento.
Estados Unidos hoy es el principal proveedor junto con Medio Oriente. Después viene Rusia y otros actores, pero casi todos tienen que salir para llegar a los lugares de consumo destino o por el Canal de Suez, o por el Estrecho de Ormuz, o por el Canal de Panamá. Argentina es el único lugar que, a pesar de estar lejos geográficamente, no tiene que pasar por ninguno de esos lugares para llegar a los principales lugares de consumo.
LOA: A lo sumo se elevan los costos por flete…
PC: Tal cual. Y hoy el problema de esta guerra que se está prolongando es que el precio es importante, pero la energía más cara es la que no hay. Hoy está faltando energía, con lo cual el mundo se da cuenta de que se necesita fuentes confiables de aprovisionamiento lejos de las zonas de conflicto y que no pasen por ninguno de los lugares que puedan llegar a ser bloqueados.

“Cuando la Argentina eligió esos caminos en la década del 80’ y después a partir del año 2002, el resultado fue escasez, falta de inversión y escasez de energía”, indicó Tetamantti (derecha) en el marco de su exposición en uno de los paneles. (Foto: Camila Ferrer Pose/La Opinión Austral).
LOA: ¿Cómo está Argentina hoy en infraestructura?
PC: Entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Argentina aprovechó para ser el granero del mundo y pudo dar un salto cuantitativo y cualitativo importante. Ahora parece algo similar pero con la energía. Argentina está haciendo todas las obras, que vienen ya de años, pero se están potenciando y se están acelerando.
Por ejemplo, se anunció una obra que va a estar operativa el año que viene: el oleoducto y gasoducto a Río Negro, a Punta Colorada, que también el año que viene van a estar operativos. Pero a partir del año que viene Argentina deja de importar barcos de GNL y empieza a exportar barcos de GNL; es decir, este va a ser el último año que importa.
Argentina aumenta la producción de barriles de petróleo y el GLP es un subproducto tanto del gas natural como de la refinación de petróleo. Cuanto más gas natural sacamos, más GLP sacamos, y cuanto más refinamos, también más GLP sacamos; con lo cual el Gas Licuado de Petróleo viene como un vagón de cola u otra locomotora que empuja el tren de la exportación.
Entonces, la infraestructura está en marcha y se está terminando. Esto no es una utopía, no estamos hablando de si viene la inversión; la inversión ya se está haciendo. Después hay otras que se pueden potenciar y aumentar, hoy es real y concreta. Lo que sí es una suposición es si esos 11.000 millones de dólares de balanza positiva de este año (que el año pasado fueron de 8.000 millones de dólares) se convierten en 13, 15 o 20.000 millones de acuerdo a cuánto duren estos “precios de pánico”. Pero, de mínima, 11.000 y puede ser más. Y en 4 o 5 años, 30.000 mil millones de dólares.
LOA: Y está la posibilidad de ser un proveedor seguro de energía
PC: Sí, yo creo que sí. Argentina empieza a ser un player global -hasta aquí fue marginal- con la realidad que se vive. Estamos hablando de compañías básicamente argentinas y algunas extranjeras, pero todavía no hay un flujo masivo. Vaca Muerta, que es la segunda reserva más grande de gas no convencional y la cuarta de petróleo, está produciendo en un 5%. Falta muchísimo.
Tenés un potencial de desarrollo todavía enorme y, si esto se mantiene y no hacemos un ruido político, económico o social que altere las reglas de juego —es decir, si seguimos generando confianza— las inversiones van a seguir viniendo y los proyectos se van a concretar, e irán a venir otros. Podemos llegar a agarrar un tren como el de principio de 1900, donde Argentina se convirtió en la séptima potencia mundial basada en el agro.
Están todos estos gasoductos y poliductos (se puede transportar crudo o GLP) en construcción, pero seguramente vamos a necesitar más. Por ahora la producción está dividida aproximadamente en mitades entre petróleo y gas. El petróleo es más fácil de extraer y exportar; el gas es más complicado porque lo tenés que licuar a 160 grados bajo cero. Por ahora se van a traer en forma temporal buques que lo licúan, pero a futuro la idea es poner plantas en tierra que hagan ese trabajo; no alquilar barcos, sino tener megaplantas en tierra con inversiones de 10 a 30.000 millones de dólares.
El gas y el petróleo, que es butano y propano, son derivados tanto del Gas Natural como de la refinación; hay que sacarlos y venderlos porque si no te frena todo lo demás y es muy difícil de almacenar. Lo próximo que se viene después de la infraestructura de ductos al Atlántico será seguramente una planta en tierra para licuar ese gas natural, ya que podés reducir el volumen 600 veces.
Por otro lado, el gasoducto que va al norte a Bolivia, que antes traía gas natural, ahora se está revirtiendo para mandar gas hacia allá y ya se habla de llegar hasta Brasil. También hay gasoductos que conectan con Chile que se están volviendo a activar. El otro tema a desarrollar fuertemente es el ferrocarril; Vaca Muerta necesita arenas muy específicas para la fractura de la roca. Una parte se trae de Entre Ríos y, si hoy se lleva por camión, la lógica sería llevarla por tren. Hay que desarrollar la infraestructura ferroviaria para movilizar también los combustibles líquidos dentro del país y abaratar costos para todo el sistema.
Y, por supuesto, está el tema de expandir la red eléctrica en esa zona para que la mayor parte de los motores y pozos puedan ser eléctricos y no a explosión, lo que generará ahorros y confiabilidad. En concreto, lo más importante son los gasoductos, la planta de GNL, los ferrocarriles y el almacenaje. Al tener estos volúmenes, requerís muchos tanques porque cualquier demora de buques requiere tener stock; puertos y almacenaje van de la mano de los demás.
LOA: ¿El RIGI funciona?
PC: Todas estas inversiones se están haciendo con el RIGI. Lo que sí serviría mucho es bajar el Riesgo País todo lo posible. ¿Por qué es importante? Porque todas estas inversiones son enormes, se amortizan a veces en décadas y el costo del capital es determinante para ver si es rentable o no. Si tenés un Riesgo País como teníamos antes de 2.000 puntos, era totalmente inviable. Ahora tenés 600 puntos básicos sobre la tasa norteamericana. Es un riesgo bajo para los estándares históricos argentinos, pero sigue siendo alto. Cualquier inversor tiene implícito el riesgo país en el costo, por lo que bajar esa tasa es determinante.
LOA: ¿Qué pronóstico hay para el costo de la energía para los argentinos?
PC: La clave va a ser cuánto tiempo dura la guerra. Si termina en pocos días o semanas, probablemente esto se retrotraiga y las cosas se normalicen. Ahora, si dura más tiempo, los valores de pánico ya pasan a ser un piso y se empiezan a trasladar al mercado local.
Argentina tiene la ventaja de que no nos va a faltar producto, excepto gas natural este año, creo que sí puede faltar algo porque todavía vamos a importar algunos barcos de GNL que venían de Qatar, y esa zona no está exportando; hay que ver si se consigue. Este año puede haber para la industria algún faltante. Sobre los precios, si la guerra dura mucho, los precios internacionales se trasladan a Argentina. Tenemos la ventaja de no pagar fletes y producir acá, pero pasa como con cualquier commodity: si el precio sube afuera, sube acá también.
LOA: ¿Puede haber un precio sostén?
PC: Sí, se podría hacer un precio sostén o un precio promedio; pero a la larga, si no respetás los mercados, rompés la regla de juego básica y todo lo que te acabo de decir se cae por tierra. No te olvides que casi la mitad del precio de los combustibles son impuestos; el Estado podría usar lo que recauda por retenciones de exportación para bajar los impuestos internos de los combustibles o del GLP y amortiguar la suba del costo de la materia prima. Eso serían políticas públicas positivas que no tocan los precios de mercado pero bajan el impacto sobre los costos argentinos.
Gas Licuado para autos, con perspectivas positivas
Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentina de Gas Licuado (CEGLA), destacó otro gran avance obtenido en el Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo. Hizo hincapié en la necesidad de generar las condiciones para el desarrollo del gas licuado para automotores, planteándolo como una alternativa estratégica frente a la nafta, el gasoil y la electricidad.
“Argentina debe generar las condiciones para avanzar en el desarrollo del gas licuado para autos“, señaló, remarcando que actualmente el GNC es el único combustible alternativo consolidado.
Solicitó formalmente 10 años de estabilidad fiscal para el sector. “Básicamente que no aumenten los impuestos; no pedimos que bajen, pero tampoco que aumenten”, explicó, sumando a su solicitud la urgencia de una actualización de la normativa técnica que, aunque vigente hace 20 años, sólo ha permitido la instalación de siete estaciones de servicio y la conversión de 7.000 vehículos.
La propuesta fue recibida de manera favorable por la secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti. Cascales confirmó a La Opinión Austral que la funcionaria avaló la hipótesis de impulsar este desarrollo: “La idea prendió en la secretaría; la secretaria confirmó esa hipótesis de impulsar esto, lo cual abre un panorama interesantísimo no sólo para la industria, sino para el usuario”.
El presidente de CEGLA detalló los beneficios operativos y económicos de esta transición, especialmente para el interior del país donde no llega el gas natural. Según indicó, el gas licuado para autos ofrece entre tres y cuatro veces más autonomía que el GNC y un precio un 40% más barato que la nafta y el gasoil. En cuanto a la infraestructura, precisó que instalar estaciones de servicio de gas licuado cuesta una décima parte de lo que requiere una de GNC, mientras que las conversiones de motores tendrían costos similares o incluso inferiores.
“Es una señal positiva que el Gobierno haya avalado el tema”, subrayó. Explicó que la estabilidad fiscal, idealmente plasmada en una ley, es crucial para que los inversores tengan la certeza de que no se cambiarán las reglas de juego en el corto plazo. Asimismo, destacó que Argentina produce este recurso en exceso, por lo que su uso local permitiría sustituir importaciones de gasoil y nafta en un contexto de crisis de precios mundial.
Finalmente, el titular de la cámara resaltó el impacto ecológico de la iniciativa: “Desde el punto de vista ambiental es muy bueno porque las emisiones son muy bajas, con lo cual contamina mucho menos el ambiente”. De esta manera, el gas licuado se posiciona como una pieza clave para la soberanía energética y la sostenibilidad en el transporte nacional.
Leé más notas de Gustavo Argañaraz
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario