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Estados Unidos ha dado un mazazo al presidente chileno, Gabriel Boric, que en la recta final de su mandato se ha encontrado con que Washington sanciona a tres altos cargos de su Gobierno, entre ellos un ministro, por vínculos con China que la Administración de Donald Trump considera que atentan contra “la seguridad regional”.

La Administración de Donald Trump anunció sanciones contra tres altos cargos del Gobierno del presidente chileno Gabriel Boric, en una decisión que impacta de lleno en el tramo final de su mandato y profundiza la tensión diplomática entre Washington y Santiago.

El Departamento de Estado informó que los funcionarios fueron penalizados por presuntos vínculos con China que, según la Casa Blanca, comprometen infraestructuras críticas de telecomunicaciones y atentan contra “la seguridad regional”.

Los sancionados son el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz; el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; y un funcionario técnico vinculado a un proyecto de cable submarino entre Chile y China liderado por la compañía Huawei.

A los tres funcionarios, así como a sus familiares directos, se les revocó la posibilidad de ingresar a Estados Unidos.

Según el comunicado oficial, los sancionados “dirigieron, autorizaron, financiaron o prestaron apoyo significativo a actividades que comprometieron infraestructuras críticas de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional”.

El mensaje de Washington: advertencia política en el cierre del mandato

En un tono inusualmente duro, el Departamento de Estado sostuvo que, “en su ocaso, el legado del Gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional”.

El anuncio fue interpretado también como un gesto hacia el presidente electo, José Antonio Kast, quien asumirá el 11 de marzo y ha manifestado públicamente su alineamiento con Estados Unidos y con la agenda de Trump. Desde Washington señalaron que esperan “avanzar en prioridades comunes” con la próxima administración.

En el centro de la controversia se encuentra un proyecto de cable submarino que busca conectar directamente Chile con China, en una iniciativa vinculada a la gigante asiática China Mobile y con participación de Huawei.

Medios chilenos, como La Tercera, citaron fuentes cercanas al Gobierno estadounidense que aseguran que la determinación estuvo precedida por advertencias diplomáticas tras supuestas alertas de inteligencia sobre posibles operaciones de espionaje en los sectores de telecomunicaciones y construcción.

Paralelamente, Chile desarrolla otro proyecto estratégico: una conexión submarina de fibra óptica con Australia, impulsada junto a la empresa Google.

La reacción de Boric y la respuesta diplomática de Chile

El anuncio sorprendió a Boric mientras se encontraba en visita oficial en Rapa Nui, a más de 3.800 kilómetros del Palacio de La Moneda. Desde allí, el mandatario rechazó categóricamente las acusaciones.

“Como jefe de Estado, nuestro gobierno jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad ni de Chile ni de ningún otro país. Chile es y será autónomo en las decisiones que tome”, afirmó.

Por su parte, la Cancillería chilena citó al embajador de Estados Unidos en Santiago, Brandon Judd, y expresó su sorpresa por la forma en que se comunicaron las sanciones. “No es la práctica diplomática hacer anuncios públicos sin previa notificación oficial”, señalaron desde el Ministerio de Exteriores.

La sanción impuesta por la Administración Trump marca un punto crítico en la relación bilateral y envía una señal clara al próximo Gobierno sobre el rumbo estratégico que espera Washington respecto a los vínculos con China.

Con Boric en la recta final de su gestión, la medida agrega presión política y diplomática en un escenario internacional atravesado por la competencia geopolítica entre Estados Unidos y el gigante asiático, con América Latina como territorio clave de disputa.

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