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Estados Unidos lanzó durante la madrugada de este sábado una ofensiva militar contra objetivos civiles y militares en Venezuela, en un hecho que profundiza la crisis política y geopolítica en la región. Al menos siete explosiones y el sobrevuelo de aviones a baja altura se escucharon alrededor de las dos de la mañana en Caracas. Horas después, el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó que Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados y sacados del país.
Según reportes periodísticos y testimonios recogidos en el lugar, uno de los principales blancos del ataque habría sido la base aérea La Carlota, que funciona como aeropuerto militar en la capital venezolana. También se registraron estallidos en el estado La Guaira, al norte de Caracas, y en Higuerote, ciudad costera del estado Miranda.
El régimen chavista reaccionó de inmediato y denunció una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos, al tiempo que declaró el estado de emergencia en todo el país. “Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos”, expresó el gobierno en un comunicado oficial.
Imágenes difundidas en redes sociales —aún sin verificación independiente— mostraban grandes incendios y columnas de humo en distintos puntos de la ciudad, aunque no fue posible determinar con precisión los lugares exactos de los impactos, que parecían concentrarse en zonas del sur y este de Caracas.
Un equipo de CNN informó que la primera explosión se produjo a la 01.50 de la madrugada, seguida de una segunda a las 02.38, mientras continuaba el sobrevuelo de aeronaves. El medio señaló además que varias zonas de la capital quedaron sin suministro eléctrico tras los estallidos.
Medios locales como Efecto Cocuyo y Tal Cual Digital confirmaron explosiones en La Guaira e Higuerote, reforzando la versión de una ofensiva coordinada en distintos puntos estratégicos del país. Testigos presenciales aseguraron que el ataque en Caracas tuvo como objetivo directo la base aérea La Carlota.
Tras las detonaciones, escenas de pánico se vivieron en la capital venezolana, con ciudadanos corriendo por las calles en busca de refugio. En contraste, la televisora estatal venezolana no interrumpió su programación habitual y continuó emitiendo contenidos culturales. La televisión estatal de Irán, país aliado de Caracas, sí reportó las explosiones en la capital.
La reacción internacional no tardó en llegar. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, condenó los ataques y pidió una respuesta urgente de los organismos internacionales. “En este momento bombardean Caracas. Alerta todo el mundo. Deben reunirse la OEA y la ONU de inmediato”, escribió en su cuenta de X. En la misma línea, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó la ofensiva como “terrorismo de Estado” y exigió una reacción inmediata de la comunidad internacional.
Escalada previa y acusaciones de narcotráfico
La ofensiva ocurre en un contexto de creciente tensión entre Washington y Caracas. En los últimos días, el ejército estadounidense había atacado reiteradamente presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe. Trump desplegó una flota de buques de combate en la región y había advertido que los días de Maduro en el poder “están contados”.
Estados Unidos acusa al mandatario venezolano de narcoterrorismo y sostiene que Venezuela alberga redes de tráfico de drogas. La semana pasada, la CIA habría estado detrás de un ataque con drones contra una zona portuaria utilizada presuntamente por cárteles, en lo que se consideró la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde el inicio de los ataques a embarcaciones en septiembre.
Paradójicamente, el gobierno venezolano había manifestado este viernes su disposición a negociar con Washington un acuerdo para combatir el narcotráfico. Sin embargo, Maduro acusó a Estados Unidos de intentar forzar un cambio de gobierno y de buscar acceso a las vastas reservas petroleras del país mediante una campaña de presión militar iniciada meses atrás.
Días antes del ataque, Trump había hablado públicamente por primera vez de una ofensiva directa contra territorio venezolano, al mencionar la destrucción de una “gran planta” de drogas en el país. La declaración, difundida en una entrevista radial y luego amplificada por The New York Times, alimentó las especulaciones que hoy parecen haberse materializado en una de las mayores escaladas militares en la historia reciente de Venezuela.
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