Más de 100 alumnos de colegios secundarios de Las Heras realizaron un viaje de egresados que terminó en una grave denuncia pública. En diálogo exclusivo con La Opinión Austral, madres relataron incumplimientos contractuales, maltrato, abandono y falta de servicios básicos durante el viaje realizado entre el 19 de diciembre y el 2 de enero.
Un viaje de egresados que terminó en denuncia
Madres de estudiantes secundarios de Las Heras denunciaron una extensa lista de irregularidades tras un viaje de egresados realizado por más de 100 alumnos de distintas instituciones educativas, entre ellas la Escuela Industrial N°7 y el Colegio Secundario N°44, además de otros establecimientos de la localidad.
El viaje se desarrolló entre el 19 de diciembre y el 2 de enero, luego de una reprogramación de último momento, ya que originalmente estaba previsto para el 17 de diciembre. Según relataron las familias, lejos de ser una experiencia de celebración, el viaje estuvo marcado por incumplimientos reiterados, destrato y una preocupante falta de contención adulta.
Cambios unilaterales y cobros de última hora
De acuerdo a los testimonios, el contrato firmado con la empresa F2 Travel Dreams, propiedad de Germán Frers, era individual, se abonó en 20 cuotas y contemplaba traslado aéreo desde Comodoro Rivadavia hacia Córdoba, luego de un traslado terrestre desde Las Heras.
Sin embargo, a pocos días de la salida, el vuelo fue suspendido y los estudiantes fueron trasladados íntegramente en colectivo, recorriendo miles de kilómetros hasta Camboriú, tanto en la ida como en el regreso.
Además, dos días antes de iniciar el viaje, las familias debieron afrontar un cobro adicional de 74 dólares por alumno, en concepto de un supuesto seguro del hotel, monto que no figuraba en el contrato.
“No es por el dinero, es po lo que vivieron nuestros hijos”
En diálogo con La Opinión Austral, una de las madres fue contundente:“Cuando tocan a un hijo, tocan las fibras más internas de una madre. No es por el dinero invertido, es por el incumplimiento de contrato, el abuso de poder, la discriminación y el maltrato físico y psicológico”.
Otras familias remarcaron el enorme esfuerzo económico sostenido durante dos años, incluso atravesando situaciones de desempleo: “Hay mamás solas y papás que se quedaron sin trabajo en el medio del pago. Aun así seguimos pagando porque queríamos regalarles a nuestros hijos su viaje de egresados”, relataron.
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Comida, alojamientos y excursiones: Nada como se contrató
Las denuncias incluyeron falta de agua y comidas durante los extensos viajes en ruta, incumplimiento de las cinco comidas diarias contratadas, inexistencia de bufete 24 horas, cambio del hotel originalmente pactado, excursiones canceladas y traslados a pie para evitar el uso de colectivos. “El dinero que los chicos llevaron para gastos personales lo tuvieron que usar para comprar comida y agua”, señalaron las madres.
Uno de los episodios que generó mayor indignación ocurrió durante la visita al parque Beto Carrero, donde —según relataron— los estudiantes permanecieron solo unas horas, pese a que la excursión había sido anunciada como de jornada completa.
Maltrato, enfermedad y falta de contención
Las familias denunciaron maltrato verbal hacia los adolescentes, a quienes habrían tratado de “ignorantes” o “pueblerinos”, además de falta de atención médica y un marcado deterioro físico y emocional.
“Había chicos enfermos, estresados, con las defensas bajas. Algunos querían volverse a casa, algo muy raro en un viaje de egresados”, indicaron.
Uno de los puntos más graves señalados fue la reducción progresiva de coordinadores durante el viaje: “De cuatro coordinadores, volvió una sola con todos los chicos hasta Las Heras”, afirmaron.
Navidad, Año Nuevo y promesas incumplidas
Las madres también denunciaron cobros extra por previas y brindis que nunca se realizaron durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo: “No hubo ni un vaso de sidra. Les dieron la misma comida del mediodía y después boliche y regreso apurado”, relataron.
Denuncias que se multiplicaron en toda la patagonia
Con el correr de los días, el caso de Las Heras dejó de ser un hecho aislado. Familias de otras localidades comenzaron a denunciar situaciones similares, con el mismo esquema de contratación y servicios incumplidos.
Entre las ciudades mencionadas aparecen Sarmiento, Esquel y San Carlos de Bariloche, lo que encendió alertas por un posible perjuicio económico de gran magnitud, que podría involucrar sumas millonarias.
Para las familias, el caso de Las Heras no fue un hecho aislado. La aparición de denuncias similares en otras ciudades de la Patagonia encendió una señal de alarma regional. “Si no se hace visible, esto se repite”, advirtieron, y remarcaron la necesidad de que lo ocurrido marque un antes y un después en la contratación de viajes de egresados y en el control de las empresas que operan en este segmento.
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