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Lo que debía ser el cierre de un fin de semana tranquilo se transformó, en cuestión de segundos, en el escenario de un violento episodio de sangre que hoy conmociona a la ciudad de Las Heras. Un joven fue blanco de una emboscada letal, recibió un disparo en pleno rostro y sobrevivió de milagro para contar el infierno vivido. Detrás del estruendo de las balas, asoma la sombra de una trama de violencia extrema que la Justicia intenta desentrañar.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, todo comenzó a las 23:25 horas, cuando la guardia de la División Comisaría Segunda irradió un alerta urgente solicitando apoyo en la intersección de la calle Belgrano y el Pasaje Mendoza. Los vecinos del sector habían reportado una secuencia de detonaciones de arma de fuego que heló la sangre de la barriada. Una comisión de la Comisaría Primera acudió de inmediato al epicentro del conflicto, en el Pasaje Mendoza al 1300. Allí, los uniformados se entrevistaron con un residente de la zona, quien resultó ser un efectivo policial en franco de servicio.
El testigo relató que, tras escuchar los disparos, salió a la calle y logró divisar a un automóvil Fiat 128 de color beige que huía a toda velocidad con dirección a la calle Belgrano, perdiéndose en la oscuridad de la noche.
Con este primer hilo del que tirar, las patrullas iniciaron un rastrillaje contrarreloj por las arterias aledañas para dar con el vehículo sospechoso. Sin embargo, el caso daría un giro dramático y sorpresivo apenas unos minutos después.
Mientras los móviles peinaban las calles, el teléfono de la dependencia volvió a sonar. Del otro lado de la línea, una suboficial que se encontraba de guardia informó una novedad escalofriante: un hombre acababa de ingresar a la seccional, acompañado por un amigo y perdiendo abundante sangre.
Se trataba de Gerardo Cárdenas Salvatierra, un joven de mediana edad, quien presentaba una visible y grave herida de arma de fuego en la zona del mentón. A pesar del shock y la pérdida de sangre, la víctima logró mantener la lucidez suficiente para brindar un testimonio que se convertiría en la pieza clave del rompecabezas investigativo. Según el relato de Cárdenas Salvatierra, alrededor de las 23:20 horas se encontraba junto a un amigo en el domicilio de su madre, ubicado a escasos metros del primer despliegue policial, en Pasaje Mendoza al 1255. Fue en ese momento de vulnerabilidad cuando la violencia llamó a su puerta.
Fue en este momento, e el que tres sujetos descendieron repentinamente de un automóvil Volkswagen Vento de color gris y los abordaron. Sin mediar demasiadas palabras, uno de los agresores empuñó un arma de fuego calibre .22 y apretó el gatillo a corta distancia, impactando de lleno en la cara del joven.
El dato más revelador que arrojó el herido antes de ser derivado de urgencia fue que conoce perfectamente a sus tres atacantes. Esta declaración descarta de plano la hipótesis de un robo al voleo o un hecho de inseguridad fortuito, orientando la pesquisa hacia un conflicto interpersonal previo, un presunto ajuste de cuentas o una venganza elaborada con frialdad sicaria.
Tras el crudo relato, el personal policial coordinó el inmediato traslado de la víctima en ambulancia hacia el hospital local, donde los médicos de guardia lograron estabilizarlo y extendieron el certificado correspondiente que acredita las graves lesiones sufridas. Paralelamente, los peritos de Criminalística se desplegaron en la escena del crimen para llevar a cabo las diligencias de rigor, buscando vainas servidas, rastros hemáticos y cualquier otro indicio material que permita robustecer el expediente.
Hoy, la causa se encuentra caratulada como “Tentativa de Homicidio Agravado por el uso de Arma de Fuego“, bajo la estricta órbita del Juzgado de Instrucción Nro. Uno Penal y Juvenil de Las Heras.
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