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El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, puso este martes el desarrollo de Vaca Muerta y las necesidades de infraestructura de la Patagonia en el centro del debate durante el tercer encuentro de la séptima edición del ciclo Democracia y Desarrollo (DyD), organizado por Clarín en el Museo Malba.
La jornada reunió a gobernadores, empresarios y referentes institucionales para analizar políticas públicas, financiamiento e inversiones privadas. Junto a Figueroa participaron Ignacio Torres (Chubut), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gustavo Sáenz (Salta).
La Opinión Austral y Crónica de Comodoro realizaron una cobertura exclusiva del encuentro, que tuvo entre sus principales ejes el desafío de acompañar con infraestructura el crecimiento de las economías provinciales.
En ese marco, Figueroa explicó cómo se distribuye actualmente el valor de un barril de petróleo producido en Neuquén y destinado a la exportación. Según detalló, alrededor del 60% queda vinculado a los costos -que incluye a los empleados, distintos insumos y las empresas de distintos lugares-y la rentabilidad de las empresas que integran la cadena productiva, mientras que el 40% corresponde a los distintos niveles del Estado:
-17% (estado nacional): Captado de forma directa mediante tributos federales.
-13% (provincia de Neuquén): Monto en concepto de regalías por un recurso no renovable, el cual debe reinvertirse íntegramente en infraestructura local.
-10% (resto de las provincias): Coparticipado a provincias no productoras.
“La provincia de Buenos Aires se lleva el 2% del barril de petróleo sin hacer nada, sin tener ningún costo dentro de la producción”, disparó Figueroa.
El planteo del mandatario neuquino apuntó a marcar una diferencia central: mientras la producción petrolera genera recursos que se distribuyen en todo el país, es Neuquén la que debe afrontar buena parte de las consecuencias del crecimiento de Vaca Muerta en materia de infraestructura y servicios.
“Eso termina alimentando virtuosamente todo este círculo, en donde el esfuerzo siempre lo va haciendo la Provincia de Neuquén y el resto se termina beneficiando respecto al trabajo eficiente que hacen todos los neuquinos… En el caso de la Provincia de Neuquén, se lleva todo el costo, porque todo el ingreso que tenemos de un recurso no renovable inmediatamente lo tenemos que trasladar a la infraestructura y a la construcción de sustentabilidad social”, explicó.
El crecimiento de Vaca Muerta y la presión sobre la infraestructura
Figueroa vinculó el desarrollo energético con el crecimiento demográfico que atraviesa Neuquén. Según indicó, la provincia recibe unas 70 personas por día que realizan el cambio de domicilio y estimó que el movimiento podría representar entre 25.000 y 26.000 nuevos habitantes durante el año.
El impacto, sostuvo, también se refleja en las escuelas: calculó que 5.000 de esos nuevos habitantes estarían en edad escolar, lo que genera una demanda equivalente a unas 160 aulas nuevas.
La situación forma parte de uno de los principales desafíos que enfrenta la provincia: transformar los recursos obtenidos de Vaca Muerta en rutas, hospitales, escuelas, servicios y nuevas condiciones para sostener el crecimiento.
“Ese 13% se tiene que reinvertir permanentemente”, remarcó Figueroa al referirse a las regalías que recibe Neuquén.
Obras, exportaciones y las condiciones para invertir
El gobernador también destacó las obras que lleva adelante Neuquén para acompañar la expansión hidrocarburífera. “Estamos ejecutando un récord de obra pública en la provincia”, afirmó, y mencionó unos 1.000 kilómetros de rutas en dos años, más de 100.000 metros cuadrados de escuelas y hospitales, diez establecimientos de educación técnica, además de inversiones en seguridad, fibra óptica y gas.
En materia energética, aseguró que “la construcción de ductos va marchando como corresponde en Neuquén” y anticipó que en abril la provincia comenzará a exportar petróleo por la costa de Río Negro, una salida estratégica para ampliar la capacidad exportadora de Vaca Muerta.
Figueroa también resaltó las condiciones que Neuquén ofrece para atraer inversiones, como seguridad jurídica y estabilidad política, y el financiamiento de organismos como la CAF, el CFI, el Banco Mundial y el BID para acelerar obras de infraestructura. A esto sumó la participación de municipios, sindicatos y pymes neuquinas en la cadena de valor.
El desafío es consolidar un modelo que combine inversión, infraestructura y desarrollo local. “Vaca Muerta es una roca a 3 mil metros de profundidad, que es una condición necesaria, pero no suficiente”, sostuvo.
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