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Una vecina de Pico Truncado atraviesa una verdadera pesadilla luego de ser víctima de tres robos en apenas una semana en su vivienda ubicada a pocos metros del Centro de Día, en la zona oeste de la ciudad. Los delincuentes ingresaron una y otra vez aprovechando que la mujer se encontraba fuera de su casa, provocaron importantes destrozos y se llevaron electrodomésticos, prendas de vestir, herramientas y objetos de valor afectivo.
El primer hecho ocurrió durante la madrugada del sábado 20 de junio. Tras participar del acto por el Día de la Bandera y asistir a una peña con amigos, la mujer regresó a su domicilio cerca de las 4 de la mañana y encontró todas las habitaciones revueltas. Los ladrones habían ingresado luego de forzar la reja de una ventana que da al patio trasero.
En ese lugar descubrió dos televisores abandonados, uno de ellos con la pantalla dañada. Esa situación la llevó a pensar que los delincuentes aún permanecían dentro de la vivienda cuando ella llegó y escaparon al escuchar su ingreso.
Al revisar la casa comprobó el faltante de controles remotos, cables de alimentación, ropa, zapatillas, joyas y alhajas familiares. “Tenían todo armado como para llevarse más cosas. A medida que acomodaba me iba dando cuenta de lo que faltaba”, relató al portal de noticias HD Pico Truncado.
Sin embargo, el calvario no terminó allí. Seis días después, el viernes, volvió a salir de su vivienda para colaborar con los preparativos del cumpleaños de su madre. Cuando regresó por la noche encontró nuevamente la ventana violentada. Los delincuentes habían roto otra vez la reja que ella había reparado tras el primer robo.
En esa oportunidad lograron llevarse uno de los televisores, además de una computadora HP, una minipimer nueva, una mochila y una bomba de agua. Personal de la Comisaría Segunda y de la División Gabinete Criminalístico trabajó durante varias horas en el domicilio para levantar huellas y otros elementos de interés para la investigación.
Pero apenas un día más tarde ocurrió el tercer episodio. El sábado 27, la mujer se ausentó poco más de media hora para llevar unos souvenirs a la casa de su madre y realizar una compra. Al regresar encontró nuevamente la vivienda violentada.
Los delincuentes rompieron el vidrio de una ventana del dormitorio y esta vez lograron llevarse el segundo televisor que había quedado en la casa. Además, sustrajeron el celular de una sobrina que estaba cargándose sobre una mesa y dejaron preparados otros elementos para retirar.
La víctima volvió a comunicarse con la Comisaría Segunda, aunque, según contó, desde la dependencia le informaron que no podían concurrir porque no había personal disponible. Finalmente intervino Gendarmería Nacional, que confeccionó un acta sobre lo sucedido.
La mujer también expresó su preocupación por la escasa presencia de cámaras de seguridad en el sector. Señaló que las únicas existentes pertenecen a vecinos particulares y cuestionó que ni siquiera el Centro de Día cuente con un sistema de videovigilancia.
Además, sostuvo que sospecha que los autores de los dos primeros robos serían los mismos que protagonizaron otros hechos delictivos ocurridos recientemente en el barrio, aunque esa hipótesis forma parte de la investigación.
Más allá de las pérdidas materiales, reconoció que el miedo pasó a formar parte de su rutina diaria. Para evitar nuevos robos trasladó el único televisor que le quedaba a la casa de su madre, bloqueó las ventanas con muebles y confesó que pasó la última noche durmiendo con un cuchillo al lado de la cama por temor a que los delincuentes regresaran.
“Otro televisor que tengo ya lo llevé a la casa de mi mamá para que no se lo roben y puse muebles en las ventanas. Ya no pueden entrar a robar nada más porque lo que tenía ya se lo llevaron“, expresó con resignación.
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