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Este 12 de enero de 2026 no es una fecha más en Comandante Luis Piedra Buena. Jesica Minaglia hubiera celebrado sus 36 años rodeada de afectos, proyectos y aulas, pero su vida fue truncada de manera brutal en abril de 2020.

Jesica era docente, tenía 30 años al momento de su asesinato y estaba profundamente arraigada a la vida comunitaria de Piedra Buena. Trabajaba en la Escuela Primaria N° 93 y había sido parte de “La Escuelita del Río”, espacios que hoy todavía la evocan como una educadora comprometida, cercana a los chicos y muy querida por sus colegas.

El crimen ocurrió en uno de los contextos más sensibles que recuerde la sociedad argentina reciente: el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio por la pandemia de COVID-19. El 14 de abril de 2020, entre las 19.30 y las 21.30, Pablo Alejandro Núñez, ex pareja de Jesica y entonces cabo primero de la Policía de Santa Cruz, se dirigió hasta la vivienda de la docente.

Un hombre tratando de mirar al interior de la morada donde ocurrió el femicidio. (FOTO: PIEDRA Y CAMINO)

La relación estaba rota, pero Núñez se negaba a aceptar la separación. Ese rechazo, como quedó probado judicialmente, se inscribía en un esquema previo de violencia de género, control y amenazas que Jesica había comenzado a enfrentar con una decisión firme: terminar definitivamente el vínculo.

La mecánica del ataque fue especialmente cruel. Núñez ingresó a la casa sin forzar accesos, aprovechando la confianza derivada de la relación previa y el conocimiento de las rutinas de la víctima. Jesica fue atacada por la espalda con un objeto contundente, compatible con un fierro hallado en el lugar. Las pericias determinaron que los golpes fueron sorpresivos, dirigidos a la zona craneal y ejecutados de manera tal que anularon cualquier posibilidad real de defensa. Jesica agonizó durante horas y falleció en la madrugada del 15 de abril, producto de la pérdida masiva de sangre y los traumatismos sufridos.

Pablo Núñez durante el juicio que se hizo en 2023. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Como agente policial, Núñez desplegó luego un intento de encubrimiento que se convirtió en uno de los aspectos más perturbadores del caso. Apagó su teléfono celular durante el horario del crimen para evitar el rastreo por antenas, simuló una rutina habitual y, al día siguiente, envió mensajes a Jesica fingiendo preocupación. Incluso contactó a la madre de la docente para que fuera ella quien se acercara a la vivienda, intentando desviar sospechas y construir una coartada. Finalmente, se presentó ante sus propios compañeros como quien “descubría” el cuerpo, en una maniobra que la Justicia terminaría desarmando con pruebas técnicas y testimoniales contundentes.

El juicio oral y público se realizó en 2023 y tuvo un fuerte impacto social. Los relatos de la madre de Jesica, de sus amigas y de sus compañeras de trabajo expusieron el clima de miedo y angustia que atravesaba la docente en los días previos al femicidio.

En el 2021, allegados a Jesica habían pedido por la llegada del juicio contra Nuñez. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

El tribunal entendió que Núñez actuó sobre seguro, aprovechando la nocturnidad, el aislamiento impuesto por la pandemia y la relación de confianza. Por eso lo condenó a prisión perpetua, aplicando los agravantes de vínculo, alevosía y violencia de género previstos en el artículo 80 del Código Penal.

La defensa intentó revertir el fallo mediante un recurso de casación, argumentando que no había testigos presenciales y que la condena se apoyaba en indicios. Sin embargo, en noviembre de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz rechazó de manera definitiva ese planteo y confirmó la pena máxima. La resolución, firmada por la presidenta del cuerpo, Reneé Guadalupe Fernández, y los vocales Alicia Mercau, Paula Ludueña, Fernando Basanta y Carlos Arenillas, dejó firme una sentencia que hoy es considerada un antecedente relevante en la jurisprudencia provincial en materia de femicidios.

En este contexto judicial cerrado, la fecha de hoy volvió a poner el foco en la dimensión humana del caso. En redes sociales, los mensajes de recuerdo se multiplicaron. Celeste Monzón, amiga de Jesica, escribió en Facebook un texto breve pero profundamente emotivo: “Hoy el cielo está de fiesta. Feliz cumple mi amada Jesica Minaglia. Te extraño mucho y duele. Sé que tengo que dejarte volar alto, estoy triste, no puedo escuchar tu voz. Estaríamos juntas… pero te quitaron la vida”. Sus palabras, acompañadas de flores y corazones rotos, sintetizaron el sentimiento de quienes siguen sintiendo la ausencia como una herida abierta.

En los comentarios, Erica Minaglia, familiar de Jesica, dejó otra frase que resonó con fuerza: “Ahora es nuestro angelito. Ya descansa tranquila sabiendo que ese ser humano nunca más podrá lastimar a alguien más”, en relación al femicida.

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