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Después de más de seis años de espera, un caso que conmocionó a Río Gallegos llegó finalmente a una sentencia judicial. Un hombre conocido por sus iniciales FC, fue condenado a ocho años de prisión luego de reconocer ante el tribunal haber abusado sexualmente de su hermanita de apenas tres años, en un hecho denunciado en enero de 2020 y que generó un profundo impacto en la familia y en la comunidad.
El juicio oral se desarrolló este jueves por la mañana en la Cámara Oral de la capital santacruceña, con un tribunal integrado por los jueces María Alejandra Vila, Jorge Yance y Eduardo López. Cerca de las diez de la mañana comenzó la audiencia en la que el acusado ocupó el banquillo y, tras brindar una extensa declaración, terminó admitiendo su responsabilidad en los hechos que se le imputaban.
La fiscal Verónica Zuvic consideró que se trataba de una confesión clara y directa, por lo que solicitó una pena de ocho años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo. La solicitud fue aceptada tanto por la defensa como por el tribunal, lo que permitió avanzar con la sentencia y la inmediata detención del imputado para comenzar a cumplir la condena.
La investigación se había iniciado en la madrugada del 3 de enero de 2020, cuando la madre de la menor radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Río Gallegos. A partir de ese momento se puso en marcha un proceso judicial que incluyó la intervención de diferentes organismos especializados en violencia familiar y protección de la niñez.
Pocos días después, el 20 de enero de ese mismo año, la niña fue sometida a una entrevista en cámara Gesell, una herramienta fundamental en este tipo de investigaciones que permite registrar el testimonio de menores en un entorno protegido y con la intervención de profesionales especializados.
Los especialistas que evaluaron a la menor concluyeron que los abusos no habían ocurrido en una única ocasión, sino que se habían repetido en distintas oportunidades, un dato que agravó aún más el cuadro judicial.
En paralelo, la Oficina de Violencia Doméstica intervino en el caso y dispuso medidas de protección para la familia. Entre ellas, se estableció custodia policial para la madre de la niña y el resto de sus hijos, ante la gravedad de la situación.
Con el paso del tiempo, el caso comenzó a transitar un largo camino judicial que, según denunció públicamente la madre de la víctima, estuvo marcado por demoras y falta de acompañamiento institucional.
María Jesús Peralta, madre de la niña, relató en su momento el profundo impacto que el hecho tuvo en su familia. “Nosotros no nos dábamos cuenta como familia cuándo pasaba esto”, explicó en declaraciones periodísticas.
Desde aquella madrugada en la que decidió denunciar lo ocurrido, la mujer aseguró que no volvió a ver a su hijo mayor, quien hasta el momento de la sentencia se encontraba en libertad sin prisión preventiva y trabajando como radioperador en una parada de taxis del centro de la ciudad.
En un testimonio que se viralizó en las últimas horas, la madre también expuso las dificultades que atravesó durante el proceso judicial. Según afirmó, durante seis años debió recorrer sola los pasillos de los juzgados para conocer el estado de la causa.
“Durante estos seis años fui sola a preguntar si había alguna novedad sobre el juicio”, expresó. También sostuvo que nunca fue asesorada sobre su derecho a presentarse como querellante ni recibió acompañamiento legal para afrontar el proceso judicial.
El juicio que finalmente se realizó esta semana ya había tenido un intento previo en octubre del año pasado, pero debió ser suspendido luego de un episodio ocurrido con el acusado dentro de las instalaciones del tribunal.
Según trascendió en aquel momento, el hombre había ingerido pastillas antes de ingresar a la audiencia y comenzó a mostrar comportamientos extraños mientras aguardaba el inicio del debate. Personal de Infantería que realizaba controles de seguridad detectó en su poder una caja de pastillas vacía durante la requisa previa.
Minutos después, el acusado comenzó a evidenciar signos de desvanecimiento y reacciones que, según describieron testigos, parecían similares a un estado de somnolencia. Ante esa situación fue trasladado al sector destinado a personas detenidas dentro del tribunal.
Allí fue encontrado desvanecido, lo que obligó a convocar una ambulancia. El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Río Gallegos para recibir atención médica, lo que derivó en la suspensión de la audiencia prevista para ese día.
Finalmente, el proceso judicial pudo concretarse esta semana y concluyó con la confesión del acusado y la posterior condena que comenzó a purgar desde este jueves. María Jesús habló con los medios una vez que terminó la audiencia y dijo: “no era lo que esperaba, esto que están haciendo menos (por el retraso del traslado del ahora condenado), no entiendo porque lo guardan. Queríamos que termine pero no así, yo quería verlo salir detenido”.
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