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La muerte de Carlos Ferrel Gilmar, un hombre de 38 años de nacionalidad boliviana, durante un procedimiento policial en Río Gallegos abrió una investigación de especial sensibilidad que busca reconstruir lo ocurrido durante las horas previas a su fallecimiento. El operativo comenzó el viernes, cerca de las 22.35, luego de que un niño de 10 años pidiera ayuda porque su madre estaría siendo agredida por su padrastro.

La secuencia comenzó en el gimnasio municipal Indio Nicolai, ubicado en el barrio San Benito de la capital santacruceña. Según el parte de la División Comisaría Séptima, el centro de despacho recibió un requerimiento que alertaba sobre un hombre que estaría agrediendo físicamente a una mujer.

Ante la gravedad de la situación, se dispuso el desplazamiento del móvil policial 1135. Cuando los efectivos llegaron al establecimiento, se entrevistaron con personal del gimnasio, que se encontraba junto a un niño de unos 10 años.

Un móvil policial en las calles del barrio San Benito. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

El menor había llegado al lugar para pedir ayuda porque su madre estaría siendo víctima de una agresión por parte de su padrastro.

La dirección aportada correspondía a un complejo de departamentos situado en la manzana 71 del barrio San Benito. Hasta allí se dirigió el personal policial con el objetivo de intervenir ante la presunta situación de violencia familiar.

El relato del menor fue un elemento determinante para orientar el procedimiento. Su pedido de auxilio puso en marcha la respuesta policial y permitió localizar la vivienda en la que, según el informe, se encontraban tanto el hombre señalado como la mujer que habría sido agredida.

Al llegar al domicilio, los efectivos encontraron a un hombre que, según la descripción del parte policial, se encontraba en un estado de elevada agresividad y aparentaba estar bajo los efectos del consumo de bebidas alcohólicas.

En el interior de la vivienda también estaba una mujer de 36 años, identificada en el informe mediante las iniciales L. P. R., quien presentaba una lesión visible en el lado derecho del labio inferior. La mujer, oriunda de la provincia de Salta, solicitó que el hombre se retirara del inmueble.

Los policías le pidieron en reiteradas oportunidades que abandonara la vivienda. Sin embargo, el hombre habría desoído las indicaciones y reaccionado de manera agresiva hacia los efectivos que intervenían.

Agentes ingresando a la Comisaría Séptima. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL

El informe sostiene que los policías encontraron dificultades para reducirlo y contenerlo mediante las medidas de sujeción empleadas. Debido a la fuerza que presentaba y a su aparente estado de alteración, solicitaron refuerzos a la División Comando de Patrullas.

Al lugar arribaron dos móviles, que se sumaron al procedimiento. Finalmente, los efectivos lograron contener al hombre y trasladarlo hacia la Comisaría Séptima.

Hasta ese momento, la intervención había estado motivada por un presunto hecho de violencia de género. La lesión visible que presentaba la mujer y el pedido de auxilio realizado por el niño forman parte de los elementos que deberán ser evaluados dentro de las actuaciones correspondientes.

El episodio tomó un giro decisivo cuando el hombre ya se encontraba en la dependencia policial. Mientras era conducido hacia el sector de celaduría, se desvaneció repentinamente.

Ante la emergencia, los efectivos iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y dieron aviso inmediato al servicio de emergencias médicas. Las tareas continuaron hasta la llegada del personal de salud, que se hizo cargo de la asistencia.

El informe señala que durante las maniobras se utilizó un desfibrilador y que se lograron percibir pulsaciones durante algunos segundos. Posteriormente, el médico de guardia  certificó el fallecimiento.

No obstante, la información disponible no permite establecer por sí sola qué provocó la muerte ni determinar si existió una relación directa con las maniobras realizadas durante la reducción o el traslado.

Entre los datos que trascendieron sobre el caso, La Opinión Austral informó que Ferrel Gilmar tenía más de dos gramos de alcohol por litro de sangre y padecía una enfermedad cardíaca preexistente.

Comunicado

Tras conocerse el fallecimiento, la Policía de la Provincia de Santa Cruz difundió un comunicado en el que calificó el caso como de “extrema sensibilidad”.

En su comunicado, se manifestó la confianza en el accionar profesional de los efectivos involucrados. Al mismo tiempo, sostuvo que considera fundamental que la investigación se desarrolle con las mayores garantías de transparencia e imparcialidad, tanto para los familiares del fallecido como para la comunidad.

La institución también informó que se brindó acompañamiento y asistencia al personal interviniente mediante el área de Bienestar Policial, en atención a la complejidad y sensibilidad de lo ocurrido.

Además, expresó sus condolencias a la familia de Ferrel Gilmar y aseguró que colaborará plenamente con las autoridades judiciales, aportando todos los elementos que sean requeridos para esclarecer el caso.

¿Qué pasará con los policías?

Otro de los puntos que permanece sin confirmación es la situación administrativa de los efectivos que intervinieron en el procedimiento.

Según pudo saber La Opinión Austral, hasta el momento no se había podido establecer si los policías involucrados fueron pasados a disponibilidad. Tampoco se difundieron datos concluyentes que permitan determinar si se adoptaron medidas administrativas preventivas mientras avanza la investigación judicial.

La investigación está en manos de Gendarmería.

También será necesario analizar los motivos por los cuales el primer móvil solicitó apoyo a otros efectivos. El parte indica que los policías que llegaron inicialmente no lograban dominar al hombre, por lo que requirieron la presencia de los móviles involucrados.

Un caso “complejo”

Según pudo saber La Opinión Austral, fuentes consultadas describieron el episodio como un “caso complejo, con potenciales repercusiones”. Esa complejidad está vinculada con la necesidad de esclarecer un fallecimiento ocurrido durante un procedimiento policial y determinar si existió alguna relación entre ambos acontecimientos.

A la vez, el operativo se había iniciado por un pedido de ayuda ante una presunta agresión contra una mujer, que presentaba una lesión visible y había solicitado que el hombre se retirara de su vivienda.

Por el momento, la información difundida no permite afirmar que la muerte haya sido consecuencia del accionar policial ni descartar esa posibilidad. Tampoco permite atribuir el fallecimiento exclusivamente al consumo de alcohol o a la enfermedad cardíaca mencionada

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