Your browser doesn’t support HTML5 audio
Uno de los capítulos más atroces y estremecedores de la historia penal de Santa Cruz ingresó de manera definitiva en su fase de resolución suprema. En una jornada signada por una altísima carga emotiva y por un hito institucional sin precedentes en los tribunales de la capital provincial, el Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz celebró la audiencia de casación para revisar las sentencias dictadas contra los responsables del calvario infligido a tres hermanos menores de edad en la causa trágicamente popularizada como la “Casa del Horror“.
En ese marco de revisión técnica, se formuló un categórico pedido para recrudecer las condenas e imponerles la pena de 20 años de prisión efectiva a ambos imputados.
Tal como lo adelantó La Opinión Austral, la audiencia pública y técnica se desarrolló en la sede central del Máximo Tribunal provincial, emplazada en la intersección de la avenida Presidente Néstor Kirchner y la calle Chacabuco, en pleno centro de Río Gallegos. El recinto judicial fue escenario del tratamiento del Expediente N.º 7501/22, caratulado de manera oficial como “F.D.E y V.R s/ lesiones graves calificadas por su comisión con ensañamiento y alevosía, en concurso real con amenazas en concurso ideal con reducción a la servidumbre (3 víctimas)”.
La convocatoria tuvo como eje central la revisión del fallo dictado en agosto de 2024 por la Cámara Oral de la Primera Circunscripción Judicial. En aquella oportunidad, los jueces de primera instancia condenaron a Roxana V. -madrastra de los pequeños- a la pena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que a David F. -padre biológico de las víctimas- le impusieron la sanción de 7 años de cárcel.
Tal como lo informó La Opinión Austral, en su momento, ambos fueron hallados autores penalmente responsables de lesiones graves agravadas por amenazas, alevosía y sistemáticos malos tratos. Es necesario recordar que la reserva estricta de los apellidos completos de los agresores responde a un imperativo legal diseñado para tutelar de manera absoluta la identidad, intimidad e integridad psicológica de los sobrevivientes.
Lo inédito
La jornada de casación de este martes no constituyó la apertura de un nuevo juicio ni la recepción de pruebas testimoniales sobre los hechos ya probados. Se trató de una revisión de derecho sobre la legalidad de la sentencia.
Sin embargo, la audiencia marcó un precedente histórico e inédito en la provincia de Santa Cruz: en el marco de las garantías y derechos reconocidos por la Ley Nacional N.º 27.372 de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos, y por pedido expreso de los propios damnificados, el Tribunal Superior escuchó de manera directa a las jóvenes víctimas que actualmente tienen 15 y 18 años de edad. Fue la primera vez que se implementó esta modalidad de escucha activa a las víctimas en la máxima instancia judicial santacruceña, representando un avance sustancial en la humanización de los procesos de juzgamiento.
La gravedad del expediente puesto bajo la lupa del fuero supremo se remonta al crudo invierno de 2021, en pleno periodo de confinamiento y restricciones sanitarias por la pandemia de coronavirus.
El infierno que se vivía a puertas cerradas dentro de la vivienda familiar se quebró recién cuando los tres niños -que al momento del juicio contaban con 10, 12 y 13 años- lograron consumar una desesperada y valiente fuga, corriendo por las calles riogalleguenses hasta refugiarse en la Comisaría Primera.
La reconstrucción judicial y las posteriores declaraciones prestadas en la contención de la cámara Gesell expusieron ante la comunidad una saga de aberrantes tormentos domésticos: confinamiento forzado en habitaciones a oscuras, reiteradas amenazas de muerte, brutales golpizas propinadas con cinturones y caños metálicos, quemaduras infligidas intencionalmente con encendedores y aplicadores de silicona caliente, mordeduras corporales graves y la retorcida obligación de ingerir sus propios desechos corporales y vómitos.
Tras ser rescatados por la fuerza pública, los menores quedaron bajo la tutela y el cobijo de una tía materna, acompañados de forma permanente por equipos interdisciplinarios de contención social para iniciar el lento proceso de sanación de las secuelas físicas y emocionales.
Durante la audiencia de este martes, el estrado del Tribunal Superior de Justicia estuvo presidido por su titular, Gabriel Contreras Agüero, flanqueado por los vocales Alicia de los Ángeles Mercau, Paula Ludueña, Renee Fernández, Sergio Acevedo, José González Nora y Lucio de la Vega.
Según pudo saber La Opinión Austral, la acusación pública y la representación del interés social contaron con la participación del Agente Fiscal ante el TSJ, Lisandro de la Torre; el Procurador General, Eduardo Sosa; y el representante del Ministerio Pupilar, Jorge Godoy. Por su parte, la defensa técnica del padre biológico estuvo representada por Iván Bonino, mientras que la asistencia legal de la madrastra corrió por cuenta del Raúl Guerrero.
En ese sentido, este diario pudo saber que, la defensa de Roxana V, pidió una nulidad diciendo que ella estaba indefensa en el proceso y fue desestimada durante la audiencia, y solicitó que se mantenga la condena impuesta en la instancia anterior. En el mismo sentido, Guerrero pidió la absolución de su cliente.
En el transcurso de los alegatos, desde del Ministerio Público Fiscal se rechazaron enfáticamente las pretensiones de las defensas y solicitaron formalmente al Tribunal que haga lugar al recurso de revisión planteado por las acusaciones, elevando y recrudeciendo las condenas fijadas en 2024 hasta alcanzar la pena de 20 años de prisión de cumplimiento efectivo para cada uno de los imputados por reducción a la servidumbre.
Al finalizar la audiencia en la sede de Kirchner y Chacabuco, se vivieron momentos de tensión en los pasillos judiciales. Como dato, ninguno de los dos condenados accedió a hacer uso de la palabra ni a manifestar arrepentimiento ante La Opinión Austral. Sin embargo, antes de ser retirado bajo custodia policial, el padre biológico de las víctimas tuvo una provocativa actitud hacia el periodismo: se despidió levantando uno de sus pulgares y esbozando una sombría y fría sonrisa ante las cámaras.
Leé más notas de Martín Muñoz Quesada
Compartir esta noticia

