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La conmoción en Río Gallegos está lejos de apagarse. El hallazgo de restos humanos ocultos dentro de bolsas en un complejo habitacional abandonado de la capital santacruceña dejó una herida abierta en la comunidad y una serie de interrogantes que, por estas horas, todavía la Justicia intenta responder.
Aunque el principal sospechoso ya fue detenido, la investigación por el asesinato y descuartizamiento de Aníbal Eduardo Cepeda continúa avanzando entre pericias, testimonios y nuevas hipótesis que podrían modificar el rumbo de la causa. La gran pregunta que sobrevuela en los pasillos judiciales, en la Policía y también en la sociedad riogalleguense es una sola: ¿actuó Félix Marcelo Curtti solo o hubo más personas involucradas?
Cepeda tenía 72 años, era oriundo de Mendoza y había pasado buena parte de su vida trabajando en el rubro petrolero en Santa Cruz. Jubilado desde hacía dos años, transitaba una etapa más tranquila de su vida y planeaba regresar a su provincia natal durante los primeros días de mayo. Sin embargo, sus planes quedaron truncos por un crimen de una violencia extrema que sacudió a Santa Cruz.
La causa es investigada por el Juzgado de Instrucción N°1, actualmente subrogado por Gerardo Giménez, junto al fiscal Federico Heinz. Ambos intentan reconstruir cómo fueron las últimas horas del jubilado y qué ocurrió antes de que sus restos aparecieran dispersos entre un complejo habitacional abandonado sobre la calle Moyano al 500 y un albergue ubicado en inmediaciones de Pellegrini al 500.
Por el hecho permanece detenido Félix Marcelo Curtti, de 61 años, señalado como el principal sospechoso. Según trascendió, Curtti y Cepeda se conocían del casino de Río Gallegos, donde ambos solían pasar largas horas frente a la ruleta electrónica. Sin embargo, pese a que el sospechoso habría asegurado ante los investigadores que “actuó solo”, puertas adentro de la investigación todavía existen demasiadas dudas.
“Nos dijo que actuó solo, pero nosotros estamos viendo si hay más involucrados”, indicó una alta fuente investigativa consultada por La Opinión Austral. La sospecha no solamente gira en torno al asesinato del jubilado petrolero, sino también al posterior desmembramiento del cuerpo y al ocultamiento de los restos en distintos puntos de la ciudad.
Las dudas también son compartidas por la familia de la víctima. Antes del velorio de Cepeda, Isabel Britos -nuera del jubilado- habló con LU12 AM680 y expresó con contundencia: “Pedimos justicia. Esto no lo hizo solo. No se entiende cómo alguien pudo hacer algo así”.
Sus palabras reflejan el desconcierto y el dolor de una familia que todavía intenta comprender cómo un hombre descrito por todos como tranquilo, amable y trabajador terminó siendo víctima de semejante brutalidad.
Mientras tanto, quienes compartieron años laborales con Cepeda tampoco salen de la conmoción. Uno de sus excompañeros de trabajo habló con este diario y recordó al jubilado con afecto. “Yo trabajé seis años con él. Era una buena persona, tenía problemas con el juego pero nunca jodió ni c… . Por eso no se merecía terminar así. Ojalá se haga justicia y pueda descansar en paz”, expresó.
Precisamente, el vínculo con el casino aparece como uno de los elementos centrales para entender el contexto que rodeaba a Cepeda. Fuentes de la investigación sostienen que el jubilado había cobrado una importante indemnización tras retirarse de la actividad petrolera y que parte de ese dinero habría despertado interés en su entorno.
Uno de los puntos que más llama la atención de los investigadores tiene que ver con las características físicas de Curtti. Según trascendió, la contextura física y la baja estatura del detenido generan dudas respecto a la posibilidad de haber trasladado solo el cuerpo y escondido los restos en el pozo ciego del complejo habitacional abandonado. “Hay cuestiones que todavía no cierran”, reconocieron fuentes ligadas a la investigación.
A eso se suma otro elemento que hoy es considerado clave: el teléfono celular de Cepeda. Según relató Isabel Britos a La Opinión Austral, fue la empleada doméstica del jubilado quien comenzó a sospechar que algo extraño ocurría cuando dejó de verlo y empezó a recibir mensajes sospechosos. “Ella recibió unos mensajes que supuestamente Aníbal le había mandado, pero no era él”, explicó la mujer.
La sospecha familiar es todavía más inquietante. “Ya era el asesino que contestaba sus mensajes haciéndose pasar por mi suegro para que no lo viniéramos a buscar ni hiciéramos la denuncia”, sostuvo. Ese celular fue hallado días después de la denuncia por desaparición. Estaba destruido y tirado en un descampado ubicado a pocos metros del cementerio local. Ahora será sometido a pericias tecnológicas por parte del área de Apoyo Tecnológico de la Policía de Santa Cruz, en busca de mensajes, movimientos o cualquier dato que permita reconstruir los últimos contactos de la víctima.
Los investigadores tampoco descartan que el desmembramiento haya tenido un objetivo específico. Una de las hipótesis apunta a que quienes cometieron el crimen intentaron dificultar la identificación de los restos. Otra línea investiga si conservar la cabeza y las manos de Cepeda pudo haber tenido relación con el acceso a billeteras virtuales, aplicaciones bancarias o mecanismos biométricos vinculados a cuentas personales.
Mientras las pericias avanzan, la familia de la víctima intenta atravesar el duelo. En las últimas horas los restos de Cepeda fueron cremados y próximamente serán trasladados a Mendoza, donde descansarán junto a gran parte de su familia.
En paralelo, los familiares decidieron reforzar su participación en la causa y contrataron al reconocido abogado penalista Cristian Arel, del estudio Arel Bertorello de Río Gallegos, para representar sus intereses en el expediente. Por su parte, Curtti continúa siendo asistido por Raúl Guerrero, de la Defensoría Pública Oficial N°3.
Respecto del trabajo policial y del estado actual de la causa, el jefe de la Regional Zona Sur, comisario Cristian Garay, había sido claro en declaraciones a LU12 AM680: “La causa no está cerrada”.
Y justamente ahí radica el núcleo de una investigación que todavía parece tener más preguntas que respuestas. ¿Cómo fueron las últimas horas de Aníbal Cepeda? ¿Qué ocurrió dentro del complejo habitacional abandonado? ¿Hubo más personas involucradas? ¿Cuál fue el verdadero móvil del crimen?
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