La noche del viernes se había tornado ventosa en Río Gallegos, era visible. Lo que no se percibiría era la tempestad que se desataría en la casa de la calle Henry Jamieson al 600.
Quince minutos antes de la una de la madrugada sonó el teléfono en una comisaría de la ciudad. El llamado alertó sobre una escena de horror. Antes, el alcohol y los excesos habrían desencadenado en el peor final.

La llegada de la policía al lugar constata lo que habían advertido: “una persona sin signos vitales”. En el suelo, un inmenso charco de sangre lo rodea. No está solo, debajo del cuerpo sin vida de Juan Manuel Padron está Sofía Ávila en completo estado de shock.
Las manchas de sangre en la pared. Fotos: José Silva/La Opinión Austral
Dice no recordar nada. Sigue en shock. La policía la conduce hacia afuera de la vivienda para trasladarla a la comisaría. En el camino, la sangre en sus manos va dejando el rastro del horror sobre las paredes. ¿Qué pasó exactamente? En el auto estacionado fuera de la casa quedaron los zapatos de taco alto que había usado la noche anterior.
Juan Manuel Padron y Sofía Avila. Foto: Facebook
Sofía está detenida. No sabe qué pasó y aún permanece alterada. Juan Manuel tiene una herida en su cuello. La Justicia ya investiga un presunto homicidio.
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