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La conmoción, el dolor y la incertidumbre que mantienen en vilo a la capital santacruceña ingresaron este martes en un terreno de dramática complejidad. Un impresionante despliegue operativo que involucra a más de 120 efectivos de la Policía de Santa Cruz y de fuerzas federales continúa trabajando de manera ininterrumpida en el sector de La Toma, en el paraje Palermo Aike, para dar con el paradero de los dos niños desaparecidos tras caer a las aguas del río el pasado domingo. La turbiedad del cauce, la escasa visibilidad, los pozones que alcanzan los siete metros de profundidad y el deterioro de las condiciones climáticas con fuertes lluvias han transformado el rastrillaje en un despliegue de extrema exigencia técnica y humana.

En una entrevista otorgada a la radio LU12 AM680, el comisario general Luis Bordón detalló minuciosamente las dificultades de la geografía y confirmó que las maniobras no se han detenido desde el momento en que se conoció la emergencia. “Se mantiene el operativo desde el día uno que se tomó conocimiento, seguimos trabajando. Por ahora no tenemos ningún resultado que podamos adelantar o anticipar, pero se sigue trabajando con las mismas ganas e intensidad, a pesar del clima que ahora nos tocó un día lluvioso. El terreno es un terreno blando, medio pantanoso en algunos sectores, pero más allá de la adversidad seguimos trabajando de todas formas”, aseveró la autoridad policial.

Sigue la búsqueda de los hermanitos desaparecidos en Palermo Aike. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Frente a la corriente del río y la posibilidad de que los menores hayan sido arrastrados, los peritos decidieron expandir el perímetro inicial de búsqueda basándose en testimonios e inspecciones de los equipos de inmersión. Al ser consultado sobre si el rastreo se extendió río abajo, Bordón precisó: “Exactamente. Se ha ampliado el lugar de búsqueda en relación a algunos testimonios que hemos tomado y a lo que han podido ver los buzos. Es un lugar complejo en relación a la profundidad que tiene en algunas partes donde habría ocurrido el incidente donde fueron vistos por última vez los menores. Llega en algunos pozones casi a 7 metros de profundidad, con muchos árboles y raíces de agua”.

Sigue la búsqueda de los hermanitos desaparecidos en Palermo Aike. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Esa intrincada vegetación sumergida, sumada al sedimento en suspensión que arrastra el cauce hídrico, convierte el rescate en una labor casi a ciegas. “Así es la visibilidad también: el agua está turbia, la visibilidad es reducida, así que tiene que ser un trabajo minucioso y al tacto de los buzos. Y las distancias igual son bastante enormes. Los pozones son grandes y los sectores extensos, así que es un trabajo minucioso pero profesional y con toda la responsabilidad que conlleva tratar de encontrar a los menores”, graficó el jefe policial a la Decana de la Patagonia.

Para hacer frente a estas adversidades, la logística sumó recursos especializados por tierra y agua, incorporando brigadas caninas que ya han comenzado a aportar datos orientativos a la investigación. “Sí, exactamente, en la ribera del río y todo alrededor. Ahora están arrojando algunos resultados, así que estamos trabajando con los perros y con el grupo de buzos para tener proximidad, a ver si podemos tener éxito en el corto plazo”, adelantó Bordón.

Tapa de La Opinión Austral del martes 27 de octubre de 2026. busqueda de dos hermanitos en Palermo Aike

No obstante, las intensas precipitaciones caídas en la zona norte y oeste de Río Gallegos entorpecen los desplazamientos: “Acá está lloviendo en este momento con intensidad. Esperemos que mejore en un rato más el clima, pero sí tenemos esa desventaja del terreno muy blando: se dificulta para caminar o para hacer algún otro tipo de actividad con los drones también”.

A pesar del clima hostil, las comisiones de exploración se abrieron paso desde las primeras horas del día sobre los márgenes del río. “Esperamos igualmente que vaya mejorando el tiempo para ir ampliando. En la mañana, como iniciativa, se largó un grupo de gente a pie desde el puente hacia esta zona, hacia arriba del río. Vienen caminando con otro grupo de gente desde abajo para ver si por ahí durante la noche alguna cosa pudo haber arrastrado hacia abajo”, detalló el comisario general.

En medio de semejante despliegue de uniformados y sirenas, la familia de los chicos permanece en el epicentro de la escena, resistiendo a la orilla del agua a la espera de noticias. “La familia se encuentra acá con nosotros en el campamento operativo. Siguen con el acompañamiento del equipo de salud mental y de los psicólogos, asistiéndolos constantemente por la situación que están atravesando. Se encuentran acá con nosotros en el campamento y siempre colaboran con algún dato o algo que puedan recordar. Ellos insisten en permanecer acá y se entiende la situación”, relató Bordón con profunda empatía humana.

Paralelamente, las fuerzas de seguridad tomaron la decisión de restringir el acceso del público y voluntarios civiles al sector de Palermo Aike para evitar contingencias mayores o alterar el rastreo técnico. “Sí, a raíz de que hay gente que quiere colaborar, pero eso a nosotros nos dificulta porque la geografía del terreno es muy compleja y hay lugares donde no se puede acceder ni siquiera a pie. Si se incorpora gente que no conoce el terreno, en vez de buscar a dos menores estaríamos buscando a más personas. Tampoco tendríamos el control del número de gente que accede. Por eso el trabajo se está haciendo únicamente con el personal policial y las otras fuerzas nacionales, con más de 120 efectivos en la zona supervisados y sabiendo el trabajo que tienen que hacer en el terreno”, argumentó categóricamente.

En el plano náutico, el personal del Grupo Especial de Rescate y Salvamento (GERS) de la Policía provincial trabaja codo a codo con la Prefectura Naval Argentina, habiendo sumado tecnología de última generación para mapear el lecho del río. “Sí, tenemos los botes del grupo GERS y la apoyatura de Prefectura Naval. Ahora se está incorporando una sonda subacuática para ver si tenemos algún resultado. Sí, por eso decía que el lecho del río es dificultoso; la sonda nos va a ayudar a ver si con algún rebote tenemos un indicio más claro, ya que el agua está turbia y no hay mucha visibilidad. Vamos a ver si podemos llegar a tener algún resultado”, indicó sobre los equipamientos empleados. Incluso durante las sombras de la madrugada se mantuvieron las guardias preventivas: “Sí, por protocolo durante la noche se reduce el número de efectivos, pero queda gente apostada en el lugar por si ocurre algún arrastre en el agua”.

Colaboración

El conocimiento empírico de los pobladores rurales también fue integrado a las tareas de campo para no pasar por alto ningún rincón de la estepa. “Sí. Ayer anduvo uno de los puesteros de la estancia realizando un recorrido a caballo con personal policial recorriendo la zona. Conocen a la perfección el lugar. Hoy, si mejora un poco el tiempo, seguramente van a volver a repetir la actividad”, sostuvo el comisario en la entrevista con LU12.

Sobre el cierre del diálogo, y ante la conmoción colectiva que revive fantasmas de accidentes pasados en los espejos de agua de la provincia, Bordón reflexionó sobre la prevención, la presencia de señalización en las costas y la ineludible responsabilidad que atañe a los adultos en las salidas de esparcimiento. “Sí, es una lamentable y triste situación la que atraviesa esta familia. Yo ayer lo destacaba en varios medios: la cartelería del lugar estaba, e incluso había más cartelería que fue sustraída o destruida. Pero esto es una cuestión de responsabilidad de cada familia al disfrutar del lugar sin necesidad de cruzar el río. El río está próximo y la gente viene a pasar los pocos días lindos que tenemos en la zona sur. Es tema de disfrutar en familia y tener las precauciones necesarias”, expresó con severidad.

FOTOS: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

En ese sentido, el jefe policial fue enfático al desestimar los debates y juzgamientos apresurados que suelen multiplicarse en las plataformas digitales tras los hechos trágicos. “Responsabilidad de cada familia de ver qué actividad realizan sus familiares. No se puede echar la culpa sobre alguien; a veces en las redes sociales se carga contra la gente, pero esto fue una desgracia. Tuvimos un antecedente similar hace como 13 años atrás. Esperamos que la familia pueda disfrutar estos días con más precaución y que no vuelva a suceder este tipo de hechos”, advirtió Bordón.

Y concluyó reafirmando el límite institucional frente al riesgo individual: “Pasa más por la responsabilidad de cada uno al disfrutar del momento. Todos venimos a esta zona con nuestras familias a disfrutar. Por más que pongamos un bombero o un policía, la responsabilidad es de cada uno sobre cómo accede al lugar. También podríamos hablar del consumo de bebidas alcohólicas y de la seguridad general, pero la responsabilidad es individual. Cargar sobre algunos desde detrás de un teclado es fácil, pero la responsabilidad es de quien acude al lugar”.

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