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La angustia, el dolor de sobrepartida y la incertidumbre que mantienen en vilo a toda la provincia de Santa Cruz alcanzaron este miércoles su fibra más íntima y conmovedora. En el cuarto día de un despliegue operativo ininterrumpido a la vera del río Gallegos, en la zona rural de Palermo Aike, la voz de la familia de José y Leo -los niños de 10 y 12 años que cayeron al agua el pasado domingo- rompió el silencio para transmitir un mensaje cargado de fe, agradecimiento y un desgarrador pedido de piedad.

En una emotiva y profunda entrevista concedida a la emisora LU12 AM680, Emilio Virreira, abuelo materno de los pequeños, describió el panorama humano que se vive dentro del campamento de emergencia, donde la desolación se combate con la contención entre vecinos, las oraciones colectivas y el trabajo sin descanso de los equipos de rescate.

Tapa del Diario La Opinión Austral del miércoles 28 de octubre de 2026.

Al ser consultado sobre el avance del operativo durante las primeras horas del día, el entrevistado confirmó que el clamor desesperado de las últimas jornadas permitió multiplicar los recursos en el terreno: “En este momento ha habido más movimiento; como ayer (por el miércoles) se pidió ayuda, han dejado que vengan otros personales de otras localidades a ayudar en la búsqueda. Gracias a los medios se pudo conseguir más apoyo, y estoy agradecido con la gente por su cariño y apoyo. Pido oraciones para que pueda encontrarse el cuerpo y cerrar una página”.

Emilio junto a sus seres queridos mirando el río Gallegos. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

Con notable temple pero con la voz quebrada por la crudeza de los hechos, Emilio reflexionó sobre la dureza del tiempo que transcurre a la orilla del cauce hídrico y empatizó con los buzos que se sumergen en las frías aguas patagónicas: “Los días pasan, es frustrante y complicado, también para los trabajadores que están abajo del agua haciendo el esfuerzo. Hay que agradecer a la familia que contenga a estos trabajadores; no es fácil estar abajo con la temperatura y el clima actual. Gracias a Río Gallegos y a la prensa que transmite la información”.

El abuelo de los nenes apeló directamente al corazón de los vecinos de la capital santacruceña, poniéndose en el lugar de cualquier padre que deba enfrentar el abismo de la pérdida de un hijo: “Sé que no se llena con palabras la pérdida de un hijo. Los que me ven son padres de familia y entenderán la situación; hay ratos en los que no hay palabras de consuelo. Solo pido a Dios y a la comunidad una cadena de oración para que las cosas se hagan como corresponde y los podamos encontrar”.

Recaudación de fondos

Frente a la circulación en redes sociales de cadenas de solidaridad y pedidos de transferencia de dinero, Emilio aprovechó el micrófono radial para llevar tranquilidad a la sociedad, aclarar la absoluta transparencia de la colecta e informar que la misma se canales mediante el Club Talleres, entidad deportiva a la que pertenecían sus nietos: “Sí, eso es cierto. Se va a canalizar más por el Club Talleres para que la información sea transparente y no haya extorsiones. Se le está ayudando a la familia con eso y agradezco a la gente que deposita su confianza. No hay nada raro; cualquier duda la respondo a disposición”.

Agentes de la Prefectura Naval Argentina a la vera del río. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

La necesidad de acudir a la solidaridad de la comunidad radica en una realidad económica aplastante que atraviesa el hogar familiar, afectado por la desocupación en el sector de la construcción. “Por el momento no tienen trabajo. Estaba trabajando en las represas y eso se paró; son circunstancias muy críticas y sin trabajo es difícil afrontar esta situación”, explicó con crudeza el entrevistado sobre los costos diarios de traslado, combustible y víveres para permanecer en el sector de La Toma.

El desgaste emocional y el impacto psicológico hicieron mella directa en la salud física de los jóvenes padres de los chicos, quienes debieron recibir asistencia médica de urgencia en el lugar de los hechos. Al ser indagado sobre el estado de su hijo y su nuera, Emilio relató: “Está acá. Ayer le colocaron suero porque se descompensó, lo cual es entendible. Cerca de la 1 de la mañana terminó el suero, lo llevé a la casa para que descansara y recién volvió. Ahora está abajo con su esposa, a quien también le están colocando suero para que puedan descansar, ya que en la casa sienten todos los recuerdos y el vacío”.

En medio de semejante tempestad, la contención profesional intenta sostener los pedazos de un hogar golpeado que además debe proteger a un pequeño de tan solo 3 años. “La contención de los psicólogos y profesionales está muy atenta. Estamos agradecidos porque no hay forma de llenar ese vacío en la mesa. Ellos jugaban en el Club Talleres, salieron campeones hace dos semanas y tenían una propuesta para ir a probarse a Comodoro. Estábamos viendo cómo costear los gastos; nos sentíamos privilegedos por la oportunidad que les dio el club. Llegando a casa compartíamos esa alegría, y ahora es muy difícil afrontar la realidad”, recordó con nostalgia y dolor sobre las ilusiones futbolísticas que acaban de quedar truncas.

Respecto a la logística de búsqueda y el equipamiento incorporado en las últimas horas, el abuelo valoró la tecnología subacuática que se sumó para rastrear los pozones de Palermo Aike: “Se sumaron más tecnologías y más personal. Mientras sea tecnología para colaborar y solucionar el tema, todo es bienvenido. Tratamos de no entorpecer el trabajo de los rescatistas”.

FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Sobre la dinámica diaria para estar presentes en el operativo y la disciplina que mantiene la familia a la orilla del agua, Emilio remarcó el esfuerzo propio e independiente con el que se mueven: “Nos trasladamos en vehículos particulares. Si nos pusiéramos a gritar o desesperarnos, entorpeceríamos a los trabajadores y se enfocarían en nosotros en vez de su labor. Por eso tratamos de contenernos lo más posible junto a los amigos y la gente del Club Talleres que nos acompaña”.

En el tramo final del conmovedor intercambio periodístico, el abuelo de José y Leo dejó un mensaje final de gratitud y una súplica de fe compartida que abraza a toda la provincia de Santa Cruz: “Agradecer a todo Río Gallegos y a ustedes por venir. El club y la escuela nos enseñan a ser más unidos. Pido a toda la provincia mantener una cadena de oración y por la salud de mis hijos y mi nuera para que puedan sostenerse”.

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