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El despliegue del operativo “Aliados por la Infancia VI” volvió a ubicar a Santa Cruz entre las provincias con mayor cantidad de allanamientos en el país, en el marco de una investigación internacional contra la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.
La causa, impulsada a partir de reportes del National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC), derivó en 13 procedimientos en la provincia, con ocho detenidos y la intervención judicial sobre seis menores de edad.
Las acciones se desarrollaron de manera simultánea en distintos puntos de Río Gallegos y otras localidades, con participación de divisiones de Cibercrimen, Investigaciones y áreas especializadas en delitos complejos.
Qué es el grooming
Durante la rueda de prensa, las autoridades policiales confirmaron que en el marco de la investigación se detectaron situaciones compatibles con grooming, una de las formas más frecuentes de captación digital de menores.
El grooming consiste en el acoso y abuso sexual de niños y adolescentes a través de internet, donde un adulto utiliza identidades falsas, manipulación emocional y engaños para generar confianza.
Según explicaron, este delito se desarrolla en etapas progresivas: creación de confianza, aislamiento de la víctima, introducción de conversaciones sexuales y finalmente pedidos de contenido íntimo o encuentros presenciales bajo coerción o amenaza.
“Es algo que socialmente va creciendo, hay casos de grooming dentro de este desarrollo”, advirtió el comisario mayor Luis Alberto Poblete, al remarcar la expansión de este tipo de delitos en entornos digitales.
La Opinión Austral pudo saber que de los 9 allanamientos realizados en Río Gallegos el caso de grooming se dio en un domicilio ubicado en el barrio Newbery. En otro caso, vinculado al consumo de material fue demorada una funcionaria provincial que fue desplazada por el Gobierno de Santa Cruz de manera inmediata por prevención por su contacto con sectores vulnerables de la comunidad.
Las investigaciones remarcan que el grooming suele comenzar en redes sociales, videojuegos online o plataformas de mensajería, donde los agresores establecen contacto directo con menores.
En una primera etapa, el adulto se hace pasar por un par, utiliza regalos virtuales o promesas de amistad para ganar confianza. Luego busca aislar al menor de su entorno familiar y lo induce a mantener conversaciones privadas.
Finalmente, el proceso deriva en solicitudes de imágenes íntimas, material sexual o incluso encuentros presenciales, muchas veces bajo amenazas o chantaje.
Señales de alerta y prevención
Las autoridades y especialistas en delitos informáticos advierten que existen señales de alerta que pueden ayudar a detectar situaciones de grooming: cambios bruscos de humor, aislamiento social, ocultamiento de dispositivos electrónicos o recepción de regalos de origen desconocido.
En paralelo, recomiendan fortalecer la educación digital y afectivo-sexual en el entorno familiar, promover el uso responsable de redes sociales y configurar adecuadamente los niveles de privacidad en dispositivos y plataformas.
El trabajo de prevención, remarcan, resulta clave para reducir la exposición de niños y adolescentes a este tipo de delitos que operan principalmente en entornos virtuales.
Cooperación internacional
El operativo Aliados por la Infancia VI involucró a 16 países y múltiples jurisdicciones argentinas, con coordinación de organismos internacionales especializados en protección infantil.
En Santa Cruz, las divisiones de cibercrimen tuvieron un rol central en la detección de los casos, a partir del análisis de reportes digitales y la trazabilidad de contenidos ilícitos en redes.
Las autoridades destacaron que la cooperación internacional resulta fundamental para desarticular redes que operan de forma transnacional y utilizan tecnología para evitar controles.
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