El silencio, tantas veces sereno como ensordecedor. El silencio, que muchas veces puede ser interpretado tanto como inocencia como presunción de culpabilidad, se apoderó de la tarde de este martes tanto de las inmediaciones del Juzgado de Instrucción N°1 como de su interior. Es que un hombre acusado de un cruento suceso en Río Gallegos se negó a declarar por los cargos que afronta por la muerte de un jubilado.
Se trata de Félix Marcelo Curtti, un hombre de 61 años de edad, oriundo de la localidad de Tres Lomas, Buenos Aires, que fue detenido en la madrugada del domingo, acusado de ser el responsable de la muerte y el posterior desmembramiento de Aníbal Eduardo Cepeda, un jubilado petrolero de 72 años que no era visto desde el 20 de abril pasado.

Aníbal Cepeda de 72 años estaba desaparecido desde el 20 de abril pasado. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Los pasos para entender la causa indican que, desde esa fecha, Cepeda había desaparecido del radar de sus seres queridos, aunque no fue hasta principios de mayo cuando su esposa radicó la denuncia en la Comisaría Primera de Policía de Santa Cruz.
En un principio, las autoridades policiales comenzaron con rastrillajes en campos abiertos, en la costanera y hasta en domicilios abandonados de Río Gallegos. Pese a que las inclemencias climáticas hicieron que las labores se complicaran, en paralelo comenzó una investigación para determinar cómo habrían sido los últimos días de Cepeda.

Tapa del Diario La Opinión Austral edición impresa del lunes 11 de mayo de 2026, Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina

El hombre, hasta ese momento desaparecido, hacía la vida de cualquier jubilado. Aprovechaba el tiempo para estar en su casa y, como diversión, iba a jugar a la ruleta electrónica en el casino ubicado en la zona céntrica, apenas a unas siete cuadras de su domicilio, aunque no con mucha suerte, indicaron otros clientes habituales del lugar.
No tenía mucha suerte, pero venía hace años”, comentó un vecino que solía verlo caminar entre las mesas de juego.

Curtti, esposado, siendo escoltado por un policía en el ingreso al Juzgado. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

El escenario del casino fue esencial para entender el contexto en el que se movía Cepeda. El rumor del cobro de una indemnización de más de 200 millones de pesos de la empresa petrolera en la que había trabajado fue la punta de un ovillo que comenzaba a dar cuenta de qué había pasado con el vecino.Aquí apareció el personaje señalado como el asesino de Cepeda: Félix Marcelo Curtti, cliente recurrente del casino y “amigo”, o al menos conocido del vecino, habría sido una de las últimas personas que vio al jubilado con vida y todas las miradas se posicionaron sobre él, aunque aún sin pruebas en su contra.


Sin una orden de captura, el Ministerio de Seguridad emitió una alerta de averiguación de paradero para dar con Curtti en la tarde-noche del sábado. No hubo que esperar mucho: el sospechoso se presentó ante la Justicia de manera espontánea horas después, aparentemente aportando información sobre lo que había pasado con Cepeda.
Él dijo que actuó solo, pero estamos investigando todavía”, afirmó una alta fuente consultada por La Opinión Austral respecto de la presunta confesión del sospechoso.
La tapa que destapó el caso.

Es que, apenas un tiempo después de la detención, personal de la Policía, del Ministerio de Seguridad, el juez Gerardo Giménez y el fiscal Federico Heinz llegaron a un complejo habitacional abandonado ubicado sobre Moyano al 500. Allí, luego de una inspección, los agentes encontraron restos humanos dentro de bolsas que estaban en un tanque de agua.

El juez Gerardo Giménez llegando al lugar del hallazgo. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

La aparición de estos primeros restos llamó la atención por dos cuestiones: una, porque ese edificio debía ser custodiado por Gendarmería Nacional Argentina (GNA), y otra porque el cuerpo no estaba completo: faltaban la cabeza y las manos de Cepeda.
El resto fue encontrado casi en paralelo en inmediaciones de Pellegrini al 500, apenas a la vuelta del complejo habitacional. El lugar donde se encontraron los restos faltantes era un albergue en el que Curtti había estado viviendo tiempo atrás, hasta ser echado por el hijo del propietario, que había venido del norte del país, aparentemente por su estilo de vida y la falta de pago.

El juez Gerardo Giménez, hablando con La Opinión Austral. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

A ese lugar llegó en horas de la tarde el reconocido médico Francisco Echandí para realizar las primeras pericias y determinar que los restos coincidían y serían del vecino desaparecido.
A partir de las primeras cartas: el sospechoso detenido, el hallazgo de los restos y las primeras pericias realizadas, comenzaron a delinearse las primeras tareas de trabajo de la Justicia y de la Policía para establecer el contexto, el móvil y las circunstancias en las que se produjo el macabro suceso.

Federico Heinz, fiscal de la causa. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL).

Tal como lo informó La Opinión Austral de manera exclusiva en su edición papel de este martes, fuentes judiciales indicaron que el lugar del descuartizamiento fue una de las parrillas del complejo habitacional ubicado sobre la calle Moyano. El problema es que, en un primer momento, no se habían percatado de la presencia de indicios “de un hecho de sangre”, pero tras las pericias se determinó, con pruebas de luminol, una gran cantidad de rastros, indicaron fuentes consultadas.

El sospechoso siendo ingresado al Juzgado. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

En la jornada del domingo, además, se realizó una inspección en una casa abandonada ubicada sobre la calle Sarmiento al 300, apenas a unas pocas cuadras del albergue donde “vivía” Curtti. Según pudo saber este diario, ese lugar, que en febrero había sido escenario de un incendio provocado aparentemente por personas en situación de calle, fue donde el sospechoso había estado pernoctando tras haber sido echado del albergue. Agentes de Criminalística no encontraron elementos de interés para la causa.
Actualmente, Curtti se encuentra detenido en la Comisaría Primera, dependencia policial que tomó el caso tras la denuncia por la desaparición de Cepeda y, al mediodía del martes, fue trasladado a las instalaciones del Juzgado de Instrucción N°1, subrogado por Gerardo Giménez tras la jubilación de la jueza Marcela Quintana.

Curtti siendo sacado del Juzgado con la capucha puesta. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Si bien se esperaba que el sospechoso fuera llevado cerca de las once de la mañana, por cuestiones de logística y propias de los pasillos del Poder Judicial, finalmente el procedimiento se retrasó hasta la una de la tarde.
Tal como se pudo ver en la transmisión en vivo disponible en las redes sociales de LU12 AM680, el descenso del móvil policial y el posterior ingreso al establecimiento ubicado en la primera cuadra de Juan B. Justo se hicieron en segundos.


Vestido con una campera verde con capucha, jeans vaqueros, zapatillas deportivas grises sin cordones -medida que realiza la Policía para que los detenidos no atenten contra su vida ni contra la de terceros- y esposas en sus muñecas, Curtti fue ingresado al juzgado sin realizar declaraciones.
Ya dentro del lugar, Curtti fue ubicado en un box hasta la llegada de su abogado defensor. Según pudo saber este diario, se trata de Raúl Guerrero, de la Defensoría Oficial N°3 del Poder Judicial, quien velará por los derechos y garantías del sospechoso mientras la causa sigue su curso.
Guerrero llegó al Juzgado cerca de las dos de la tarde y, al ser consultado por La Opinión Austral sobre la situación, adelantó que no haría declaraciones antes de ingresar al lugar.
Raúl Guerrero se retiró del Juzgado sin realizar declaraciones. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINION AUSTRAL

Durante poco más de una hora y media se realizó el acto de la audiencia indagatoria contra Curtti.
En primer término, como ocurre en estos casos, se realizó la lectura de cargos al sospechoso -habitualmente esto se extiende durante al menos una hora, según el plexo probatorio preliminar con el que cuenta la Justicia- y luego se desconoce si ratificó lo que había dicho cuando aportó información para dar con los restos de Cepeda.
Cabe recordar que los imputados no están obligados a decir la verdad, sino que pueden mentir. En el mismo sentido, la declaración aportada en un primer momento no tiene validez si posteriormente no se ratifica en sede judicial.

Lo cierto es que, cerca de las cuatro de la tarde, Curtti salió del lugar fuertemente custodiado. Antes de su salida, fue Guerrero quien abandonó el edificio y solamente llegó a decirle a La Opinión Austral que “por el momento no haría declaraciones a la prensa”, expresó antes de retirarse del lugar.

Curtti siendo subido al patrullero tras la indagatoria. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Lo mismo sucedió con el principal sospechoso. Cuando se retiró escoltado por agentes, decidió guardar silencio al ser consultado sobre si deseaba realizar declaraciones, tal como se pudo ver en la transmisión en vivo disponible en las redes sociales de la Decana de la Patagonia.
Tras la indagatoria, la Justicia determinó que Curtti sea trasladado nuevamente a la dependencia policial en la que se encuentra detenido. Desde ese acto comenzaron a correr los diez días hábiles, tiempo que tiene la Justicia para determinar si procesa o no al sospechoso y bajo qué encuadre preliminar.

El comisario Luis Poblete (de espaldas) siguiendo el procedimiento en el lugar del macabro suceso. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

Además, tal como lo indicó el comisario a cargo de la Dirección Regional Zona Sur, comisario Cristian Garay, a LU12 AM680: “la causa no está cerrada”, ya que, después de la indagatoria y de las tareas que se están realizando por estos días, podría surgir más información que permita establecer las circunstancias en las que se produjo el deceso de Cepeda, el móvil del suceso y si Curtti actuó solo o fue asistido por otras personas.Cabe recordar que, por el caso, dos personas habían sido demoradas acusadas de haber utilizado las tarjetas de la víctima fatal para realizar compras pero que, a prima facie, no tendrían relación con la desaparición y posterior crimen del jubilado sino que, por cuestiones del destino, habrían encontrado la billetera y aprovecharon la ocasión. En uno de sus domicilios se encontró el DNI y las tarjetas del vecino.
Actualmente, se aguarda el resultado de pericias esenciales para la causa como, por ejemplo, el de la autopsia realizada sobre los restos de Cepeda, que podría arrojar más luz sobre este crimen que repercutió en la comunidad de Río Gallegos.

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