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La muerte de Rodrigo “Cokito” Oyarzo, que conmocionó a Río Gallegos y reabrió el debate sobre la responsabilidad al volante, se encamina hacia una definición clave. A semanas de que el Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz emita su fallo, la defensa del ex inspector de Tránsito Jorge Vera volvió a fijar posición y rechazó de plano la posibilidad de que el hecho sea encuadrado como un homicidio doloso.

En declaraciones a LU12 AM680, el abogado defensor, Jesús María Moroso, trazó un panorama claro del estado actual del expediente y subrayó que la causa ya se encuentra en su instancia final dentro del ámbito provincial. “Estamos en un punto donde quien ahora tiene que resolver son los máximos jueces referentes de la provincia, los que integran la presidencia y los vocales del Tribunal Superior de Justicia”, afirmó.

La audiencia de casación, realizada el martes, fue el escenario donde las partes expusieron sus argumentos. Según detalló el letrado, la estrategia de la defensa se centró en responder los planteos de la fiscalía y la querella. “Se hizo la audiencia de casación, donde, si bien la defensa no sostuvo agravios propios sobre el monto de la pena, participó para responder estos agravios de la otra parte y fundamentar por qué se debe ratificar la condena que vino, tal cual vino de la Cámara Criminal de la Primera Circunscripción”, explicó a la Decana de la Patagonia.

Un cartel con el rostro de la víctima afuera del TSJ este martes. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

El núcleo del debate jurídico gira en torno a la calificación del hecho: homicidio culposo, como resolvió el tribunal de primera instancia, o homicidio con dolo eventual, como reclaman la acusación y la familia de la víctima. En ese punto, Moroso fue categórico. “La fiscalía y la querella se agravian porque dicen que no debe ser sentenciado o condenado por un delito culposo, sino por un delito doloso”, señaló.

Para sostener su postura, el abogado diferenció con precisión ambas figuras. “Es culposo cuando hay una imprudencia, una negligencia, que es lo que normalmente sucede en el tránsito y en un accidente de tránsito. En cambio, es doloso cuando hay una intención, una voluntad o que la persona se podría haber representado un resultado y no le importó, que es el dolo eventual”, detalló.

Desde esa base conceptual, insistió en que Vera nunca actuó con intención de causar daño. “Vera nunca tuvo la intención ni la voluntad de producir un resultado luctuoso y mucho menos se lo representó y dijo ‘no me importa’”, afirmó, descartando uno de los pilares de la acusación.

Incluso apeló a un argumento de lógica situacional para reforzar su planteo. “Aquel que tiene la intención… ¿para qué va a ir avisando y anticipándole a la gente que está circulando?”, cuestionó, en alusión a que el ex inspector circulaba con la sirena encendida al momento del hecho.

A su vez, introdujo otro dato que, a su criterio, resulta relevante en la reconstrucción del hecho. “Uno de los vehículos, el embestido, no estaba en condiciones de circular, estaba en franca contradicción a lo que dice la ley de tránsito”, indicó, abriendo un nuevo ángulo en la discusión sobre responsabilidades.

El caso, sin embargo, no se limita a lo estrictamente técnico. La repercusión social y mediática ha sido constante desde el inicio, algo que el propio defensor reconoció. “Influye en el humor social y en que la gente por ahí no conoce los pormenores de la causa”, sostuvo, en referencia a la presión que rodea al expediente.

Pésame

Más allá de la discusión jurídica, el abogado también se refirió a su rol profesional y al vínculo con su defendido. “El primer deber que tenemos nosotros como defensores es la objetividad y la sinceridad con el cliente, es como cuando usted va al médico, usted quiere que el médico le diga la verdad”, expresó, trazando un paralelismo que buscó explicar su posicionamiento.

“Cokito” trabajando en su taller mecánico. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Finalmente, al ser consultado por el dolor de la familia de la víctima, Moroso adoptó un tono más humano. “Yo no tengo más que decirle a ellos que mi pésame por la situación. Yo creo que este es un resultado que nadie quería, cualquiera que estuviésemos en el lugar de ellos estaríamos apesadumbrados”, manifestó.

El fallo del Tribunal Superior de Justicia, previsto para el próximo 20 de mayo, no solo definirá la situación judicial de Jorge Vera, sino que también marcará un precedente relevante en la interpretación de conductas al volante y sus consecuencias penales.

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