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Un confuso y delicado episodio ocurrido en una vivienda del barrio Evita de Río Gallegos es materia de investigación judicial y administrativa, luego de que una joven resultara herida por un disparo de arma de fuego en circunstancias que aún no están del todo claras. El hecho involucra a un agente de la Policía de Santa Cruz, quien tras ser demorado recuperó la libertad y quedó sujeto a la causa.

Tal como lo adelantó laopinionaustral.com.ar El caso se registró durante la tarde-noche del martes, cuando un llamado al centro de despacho alertó sobre la presencia de una mujer herida en un domicilio ubicado sobre la calle Ortega y Gasset al 300. De inmediato, personal de la Comisaría Sexta se dirigió al lugar y, al ingresar a la vivienda, encontró a la víctima, identificada como S.O., de 25 años, con una herida sangrante en el muslo de la pierna izquierda.

Pese a la gravedad del cuadro, la joven se encontraba consciente al momento de ser asistida. En paralelo, los efectivos mantuvieron una entrevista con C.M., de 31 años, quien relató que minutos antes se encontraba en el living cuando escuchó un fuerte estruendo proveniente de una de las habitaciones.

Según su testimonio, al dirigirse hacia el sector encontró a su hermano, el agente policial identificado como N.M., de 27 años, junto a su pareja. En ese momento, el ambiente estaba cargado de tensión y, de acuerdo a lo manifestado, el efectivo increpaba a la joven por haber tomado su arma de fuego, señalando que no había dimensionado el riesgo de manipularla. En ese contexto, se habría producido un disparo que terminó impactando en la pierna de la mujer.

En paralelo se indicó que el disparo se habría producido durante un forcejeo entre el uniformado y la joven, lo que abrió la hipótesis de un episodio de violencia de género y eso es lo que la Justicia se encuentra investigando en este momento. Por ello, la causa es tramitada en la Comisaría de la Mujer y Familia.

La escena, atravesada por la confusión y el nerviosismo, derivó en la inmediata asistencia a la víctima, mientras se solicitaba la presencia de una ambulancia. Minutos más tarde, personal sanitario trasladó a S.O. al hospital local, donde quedó internada fuera de peligro y a la espera de poder brindar su testimonio en las próximas horas.

En el lugar trabajó personal de la División Gabinete Criminalístico, junto a efectivos de la DDI, realizando las pericias correspondientes para determinar con precisión cómo se produjo el disparo. La intervención incluyó el secuestro del arma reglamentaria y el relevamiento de la escena, en busca de elementos que permitan reconstruir la mecánica del hecho.

Por su parte, los involucrados fueron trasladados a la dependencia policial para la toma de declaraciones. En el caso del agente N.M., una vez cumplidos los plazos legales, recuperó la libertad, fijó domicilio y quedó supeditado a la causa que se investiga, una decisión habitual en este tipo de procesos cuando no existen riesgos procesales inmediatos.

El expediente quedó en manos del Juzgado de Instrucción N°2, a cargo de la jueza Yamila Borquez, que ahora deberá avanzar en la determinación de responsabilidades. Uno de los puntos centrales de la investigación será establecer si el disparo fue accidental, producto de una manipulación indebida del arma, o si existió algún grado de intencionalidad.

En paralelo, se inició un sumario administrativo dentro de la fuerza para analizar las circunstancias en las que se produjo el uso del arma reglamentaria. Este procedimiento interno busca determinar si el efectivo actuó conforme a los protocolos vigentes o si incurrió en alguna irregularidad que amerite sanciones disciplinarias.

Fuentes cercanas al caso indicaron que el agente no registra antecedentes de violencia ni denuncias previas, un dato que también será tenido en cuenta en el desarrollo de la causa.

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