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La Patagonia volvió a quedar en el centro de la escena por un episodio que combina audacia, planificación y serias falencias institucionales. Darío “El Loco” Cárdenas, un homicida condenado, protagonizó una fuga que parece sacada de una película, pero que ocurrió en la vida real y hoy mantiene en alerta a dos provincias. Mientras la Policía de Chubut intensifica los operativos, crece la sospecha de que el prófugo ya habría cruzado los límites provinciales y podría encontrarse en Santa Cruz.
El dato más inquietante no es solo la fuga en sí, sino la forma en que se concretó. Según pudo saber La Opinión Austral, lejos de un arrebato impulsivo, todo indica que se trató de un plan minuciosamente diseñado, donde cada pieza encajó en el momento justo.
Un teléfono celular dentro del penal, una autorización judicial para una consulta externa, un punto ciego en la custodia y un cómplice esperando con una moto fueron los elementos clave de una maniobra que dejó en evidencia grietas profundas en el sistema.
Cárdenas, de 49 años, cumplía una condena de 15 años por el asesinato de Darío Sena, cometido en 2021 en Trelew. En aquel hecho, según se probó en juicio, se presentó en la vivienda de la víctima y, tras una breve discusión, le disparó en la cabeza. Luego huyó y permaneció prófugo durante un año, hasta ser detenido en Mar del Plata, donde incluso había adoptado otra identidad. Ese antecedente ya marcaba un perfil: alguien capaz de moverse en la clandestinidad con frialdad y recursos.
Su reciente fuga confirma esa capacidad. El primer paso fue garantizar la comunicación con el exterior. De acuerdo a lo señalado por autoridades de Seguridad, el interno contaba con un celular, una herramienta clave que le permitió coordinar con precisión el momento del escape. La utilización de estos dispositivos, si bien prohibida, se vio favorecida por flexibilizaciones implementadas durante la pandemia, que en muchos casos persistieron en el tiempo.
El segundo movimiento fue más sofisticado. Cárdenas solicitó, a través de su abogado, una consulta psicológica externa. La autorización fue concedida en un contexto donde el propio sistema reconoce no contar con suficientes profesionales dentro de las unidades penitenciarias. Esa puerta legal fue la que terminó habilitando el escenario ideal para la fuga.
El episodio se desarrolló en un consultorio de Trelew. Allí, bajo custodia policial, el condenado ingresó para su sesión. Pero existe una regla que terminó siendo determinante: los efectivos no pueden permanecer dentro del consultorio durante la atención, por cuestiones de confidencialidad. Deben custodiar desde el exterior. Ese detalle, que en condiciones normales garantiza derechos, en este caso se transformó en una debilidad crítica.
Mientras el agente controlaba la puerta, Cárdenas ejecutó su plan. Identificó una ventana sin vigilancia directa, ubicada en un primer piso, y no dudó. Saltó al vacío y, en cuestión de segundos, ya estaba fuera del alcance inmediato de la custodia. Afuera lo esperaba su cómplice con una motocicleta, lo que permitió una huida rápida y sin margen de reacción.
Horas más tarde, el vehículo fue hallado abandonado en la zona norte de Trelew. Ese dato refuerza la hipótesis de que el escape no terminaba ahí, sino que contemplaba un segundo tramo, posiblemente con otro medio de transporte o asistencia logística. En ese contexto, las autoridades creen que el prófugo podría haber salido de Chubut, tal como ocurrió en su fuga anterior.
Santa Cruz aparece entonces como uno de los destinos más probables. La cercanía geográfica y las rutas de conexión convierten a la provincia en un punto clave dentro del operativo de búsqueda. Por eso, los ministerios de Seguridad de ambas jurisdicciones trabajan de manera coordinada, compartiendo información y desplegando controles en distintos puntos estratégicos.
Declaraciones
El juez Marcelo Nieto Di Biase fue quien concedió la autorización pedida por Fernando Darío “el loco” Cárdenas, habló con los colegas de Jornada Radio, y dijo que en Chubut “hay una crisis absoluta en cuanto a tratamientos psicológicos porque hay una demanda altísima de tratamientos psicológicos y no se da abasto”, incluso “a veces se utiliza el servicio telefónico con médicos particulares”.
Sobre la fuga, explicó que “el psicólogo tiene su consultorio, entonces la persona va hasta ahí, nosotros disponemos que vaya con la custodia suficiente, el que sabe cómo es la custodia es el personal policial, no nosotros”, reconociendo que “no es la primera, ni será la última vez que una persona es trasladada, todo el tiempo hay traslados”.
Según Di Biase los detenidos “todo el tiempo quieren ir al psicólogo, lo ideal sería que haya la cantidad suficiente de psicólogos para tratar a los detenidos y evitar ser trasladados, pero no hay. Hasta que eso no ocurra, van a seguir saliendo”.
“Estamos reclamando siempre porque no alcanza el servicio propio, el área de Salud Mental no es suficiente y cada vez hay más detenidos. Los traslados son un montón en el día, no es algo aislado, y menos a este lugar, porque varias personas van a este lugar, no es desconocido”, refiriéndose al consultorio del psicólogo de donde se fugó Cárdenas.
Mientras tanto, el dato concreto es que Darío “El Loco” Cárdenas sigue prófugo y se intensificaron los controles en los accesos a la provincia de Santa Cruz.
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