El boulevard de San Martín y Comodoro Py se tiñó de amarillo intenso, este domingo. A meses del trágico incidente que le costó la vida a Daniel Paniagua, de tan solo 21 años, su familia y un nutrido grupo de vecinos se congregaron para dejar una marca imborrable en el asfalto: una estrella amarilla.
Este domingo, Río Gallegos fue testigo de un acto que se ha vuelto dolorosamente habitual: la pintura de una Estrella Amarilla en el sitio exacto de un siniestro vial fatal. Se trata de un joven que, según sus seres queridos, tenía toda la vida por delante.
Daniel Paniagua perdió la vida el 28 de septiembre del año pasado, tras protagonizar un incidente vial mientras circulaba en su moto. Daniel colisionó con un auto que circulaba por Comodoro Py, salió despedido de su rodado e impactó fuertemente contra el boulevard.
El dolor de la pérdida se mezcla inevitablemente con la frustración ante el proceso judicial. Los familiares de Daniel, incluido su padre Jorge Paniagua y su pareja Natalia, Daiana su última pareja, junto con otros parientes, convirtieron el reclamo en una bandera innegociable.
Un primo del joven, habló con el móvil de LU12 AM680 y describió a Daniel como “muy enérgico,” “divertido,” y sobre todo, “buena gente”. Reveló además que Daniel estaba en un momento de su vida crucial, a punto de formar una familia con su pareja. “Yo me estaba sintiendo muy orgulloso de él,” confesó el pariente y agregó “sé muy bien que Dani no infligió ninguna norma de seguridad y él tenía el paso”.
El evento fue organizado por la reconocida ONG Estrellas Amarillas, que promueve la memoria, el recuerdo y la educación vial. La estrella, cuya delimitación y pintura fue un trabajo minucioso, se realizó con una pintura especial.
Entre los colaboradores se destacaron figuras clave en la seguridad vial provincial y otras familias que han pasado por tragedias similares. Estuvieron presentes Maru Sanz, integrante de la ONG, los padres de Brianna Matulich y Belén Álvarez, integrantes de las “familias del dolor”.








El final del acto dejó postales de profundo respeto. La madre de Daniel, Natalia, visiblemente emocionada, compartió un sentimiento que resonó con todos los presentes: “Es la primera vez que estoy en esta esquina. Nunca pude acercarme acá“. Este testimonio de la madre ante toda la gente que había llegado a compartir en el pintado dio cuenta del proceso de duelo que atraviesa una familia cuando el lugar de la tragedia se convierte en un territorio emocionalmente vedado.
Tanto Jorge como Natalia y la pareja de Daniel agradecieron profundamente a Estrellas Amarillas por el apoyo incondicional “desde el primer día” y a la comunidad que se acercó. El padre de Daniel fue claro hablando al móvil de LU12 AM680 al resumir el propósito del encuentro, más allá del recuerdo: “Queremos que haya justicia para todos, que haya justicia y pronto”
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