Your browser doesn’t support HTML5 audio

Este domingo se cumple una semana desde la desaparición de César Agustín Aguilar Pérez, el vecino de Río Gallegos que fue visto por última vez durante la madrugada del 26 de julio. A siete días de aquel momento, la incertidumbre continúa golpeando a su familia, mientras la Policía de Santa Cruz, Bomberos y distintas áreas especializadas mantienen un amplio operativo de búsqueda que, hasta el momento, no ha logrado dar con su paradero.

En medio de la angustia y la espera, Gabriel Aguilar, hermano de César, decidió romper el silencio y hablar con La Opinión Austral. Lo hizo con la esperanza intacta de volver a abrazar a su hermano, aunque también con la sinceridad de quien reconoce que el paso de los días hace cada vez más difícil sobrellevar la incertidumbre.

“Yo creo que esta vez es diferente porque ya lleva una semana y más por los mensajes que dejó. Estamos con esa duda, pero siempre con esperanza“, expresó Gabriel al comenzar el diálogo, reflejando el sentimiento que atraviesa a toda la familia.

La última foto de César Aguilar en su trabajo. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Las palabras hacen referencia a una situación ocurrida tiempo atrás, cuando César también se ausentó de su domicilio. Sin embargo, aquella oportunidad tuvo un desenlace completamente distinto.

Según recordó su hermano, la anterior desaparición ocurrió cerca del cumpleaños de César, el 28 de agosto, y ese mismo día fue localizado en un galpón que la familia posee en el barrio Bicentenario. Ahora, en cambio, el escenario es completamente diferente.

La búsqueda ya lleva siete días, no existen rastros concretos y cada jornada que pasa incrementa la preocupación de familiares, amigos y vecinos que siguen de cerca el operativo desplegado en distintos sectores de Río Gallegos.

Los escritos

Uno de los aspectos que más interrogantes genera en la investigación son los escritos encontrados en la habitación de César. Sobre ese punto, Gabriel fue prudente y pidió no sacar conclusiones apresuradas. “Habla algo de que fue una decisión no tomada a las apuradas, pero bueno, la verdad no sabemos. En una parte habla de suicidio, pero no… capaz que no. No sabemos qué fecha lo escribió, no sabemos con qué intención porque a él le gusta escribir y no sabemos en qué fecha lo escribió o si fue una ficción”, explicó.

César Aguilar junto a Atilas, la mascota que lo espera. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Sus palabras reflejan la incertidumbre que envuelve a la familia, que evita interpretar esos textos como una certeza mientras la investigación continúa abierta. Consultado sobre cómo había visto a César en los días previos a su desaparición, Gabriel aseguró que no había advertido cambios significativos en su comportamiento.

“Yo lo había visto normal, pero unos amigos dijeron que estaba un poco callado y como si tuviera la mente en otro lado“, comentó y también descartó que su hermano padeciera problemas de adicciones o estuviera bajo tratamiento psiquiátrico. “No, que a lo sumo un vino en la cena nomás”, respondió al ser consultado sobre ese aspecto.

Mientras la familia intenta reconstruir los últimos días de César, también destaca el acompañamiento recibido por parte de las fuerzas de seguridad que participan del operativo. “Con los que más he tenido contacto es con la gente de la Comisaría Sexta. Estoy agradecido porque se han movido, y eso que el clima no acompaña”, señaló.

La búsqueda

La búsqueda se desarrolla en condiciones climáticas complejas, propias del invierno santacruceño, con bajas temperaturas, viento y sectores de difícil acceso que dificultan las tareas de rastrillaje. Pese a ello, los operativos no se detienen.

Durante el fin de semana, el Departamento Grupos Especiales Zona Sur de Bomberos desplegó un nuevo operativo terrestre entre las 10:30 y las 14:15 sobre distintos sectores de la costanera de Río Gallegos.

Las tareas de rastrillajes hechas en la jornada del sábado. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Las tareas abarcaron el Vaciadero Municipal, la Reserva Costera Urbana y amplios sectores de la franja costera, utilizando una unidad de rescate y personal especializado que realizó un minucioso relevamiento del terreno.

Según se informó oficialmente, el procedimiento concluyó sin novedades positivas, aunque la búsqueda permanece activa y continuará con nuevas medidas coordinadas entre las distintas áreas intervinientes. Mientras los organismos trabajan sobre el terreno, la familia tampoco detiene sus propios recorridos.

“Ayer (por el sábado) salimos, estuvimos caminando toda la Costanera de vuelta. Aprovechando que había marea baja y preguntando por alguna casa, algún conocido, pero nada”, relató Gabriel.

Cada rincón recorrido representa una nueva esperanza, aunque también una nueva frustración cuando no aparecen respuestas.

A pesar del paso de los días, el mensaje de la familia sigue siendo el mismo: no bajar los brazos. “No queremos que quede como un caso abierto, queremos que aparezca vivo. Es la esperanza de la familia y bueno… de última, pero que aparezca. La familia completa, amigos, muchos amigos. Somos muchos los que lo estamos esperando”, expresó con la voz quebrada.

Leé más notas de La Opinión Austral