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Tres personas fueron detenidas por la muerte de la joven de 21 años que cayó desde un puente en Limeira, estado brasileño de San Pablo (sudeste), luego de ser arrojada al vacío sin la cuerda de seguridad durante una actividad de “rope jump”. Con estas nuevas detenciones, ya son seis los arrestados por la tragedia, informó este sábado la Policía.

El comisario Antonio Luis Tuckumantel señaló que todavía no pueden difundirse detalles sobre el rol que habría tenido cada uno de los involucrados. Sin embargo, fuentes policiales indicaron que las medidas buscan impedir la destrucción de pruebas vinculadas al funcionamiento del emprendimiento dedicado a esta práctica de aventura.

Maria Eduarda Rodrigues de Freitas falleció el pasado 13 de junio tras caer desde unos 40 metros de altura en el Puente del Esqueleto, una estructura ferroviaria inconclusa que se convirtió en un punto utilizado para actividades extremas.

Otros tres sospechosos permanecen detenidos desde el día del accidente. Se trata de los instructores Luis Felipe Feliciano Egoroff, de 32 años; Maicon Fernandes Cintra, de 42; y Vitor de Freitas Gonçalves, de 27, acusados de homicidio con dolo eventual. Los tres continúan bajo prisión preventiva luego de que la Justicia rechazara los pedidos de “habeas corpus” presentados por sus abogados.

La pesquisa estableció que los detenidos formaban parte del grupo que organizaba saltos desde el puente, donde ofrecían la actividad por 180 reales (unos 35 dólares) por participante. Maria Eduarda, oriunda de la localidad de Jandira, murió después de ser lanzada al vacío sin quedar sujeta al sistema de protección durante el descenso.

De acuerdo con la Policía Civil, la cuerda destinada a sostener a la víctima no quedó ajustada y permaneció enrollada sobre la plataforma desde donde se realizó el salto. Un video registrado por testigos mostró que la joven fue acompañada por los instructores hasta el borde del puente y empujada al vacío sin completar la revisión del equipo de seguridad.

Además, varios testigos declararon que los responsables no realizaron el control final de los elementos antes de iniciar la maniobra. La investigación también determinó que el grupo que promocionaba esta actividad extrema no funcionaba como una empresa constituida formalmente.

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