Alrededor de las 11 de la mañana, la concurrida intersección de las calles Mascarello y Alcorta de Río Gallegos se transformó en el epicentro de un violento siniestro vial que involucró a una camioneta del Comando de Patrullas de la Policía de Santa Cruz y a un Volkswagen Suran. Sin embargo, detrás del caos de tránsito y los plásticos esparcidos por el pavimento, se ocultaba la tensión de una carrera contrarreloj: los efectivos policiales se dirigían a toda velocidad para intentar evitar una tragedia en otro punto de la ciudad.
La dinámica del accidente, de acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, indicó que el vehículo particular circulaba por la calle Mascarello en dirección a la céntrica avenida Kirchner.
En ese mismo instante, el patrullero avanzaba por Alcorta, respondiendo a un llamado de emergencia extrema. Producto de la inercia y la fuerza del impacto, la camioneta oficial quedó cruzada a lo ancho de la calzada, evidenciando la magnitud del golpe. Por su parte, la Suran terminó su descontrolada marcha varios metros más adelante, acusando daños considerables en su tren delantero.
El saldo inmediato del choque fue de siete personas afectadas: tres ocupantes de uno de los rodados y cuatro del otro. Rápidamente, las ambulancias del Hospital Regional Río Gallegos se hicieron presentes para trasladar a todos los involucrados de manera preventiva. Más allá de la lógica conmoción del momento, el parte médico trajo tranquilidad.
Fuentes policiales confirmaron que los pacientes presentaron los dolores típicos del denominado “latigazo” cervical y la tensión del fuerte sacudón. La mujer que viajaba en el automóvil particular debió permanecer algunas horas en el nosocomio para someterse a estudios de rutina, pero fue reportada en buen estado general.
El dato que aportó una cuota de alivio frente a la espectacularidad del accidente fue el contexto del requerimiento policial. Fuentes policiales consultadas por La Opinión Austral, el móvil siniestrado se dirigía al Barrio Belgrano, bajo la órbita de la Comisaría Cuarta, para asistir a una persona sumida en una profunda crisis emocional y con intenciones de quitarse la vida en un faro que está en el barrio antes mencionado.
A pesar del imprevisto que sufrieron los uniformados, otros equipos de la fuerza lograron arribar a tiempo; la persona afectada se encuentra actualmente contenida y fuera de peligro, cerrando un episodio que podría haber culminado de manera fatal en dos frentes simultáneos.
Como lo marca el protocolo para estos episodios, al tratarse de un vehículo del Estado provincial, el sector debió ser acordonado para permitir el minucioso trabajo del personal de Criminalística. Los peritos llevaron a cabo las planimetrías de rigor para determinar la mecánica exacta de la colisión, evaluando factores como la velocidad y el correcto uso de balizas y sirenas.
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