Your browser doesn’t support HTML5 audio

La noche del 30 de mayo dejó una escena que pudo haber terminado en tragedia. Axel Flores, un joven de 28 años de Río Gallegos, fue embestido mientras circulaba en moto por un conductor que manejaba con alcoholizado, en la esquina de José Ingenieros y Capitán Giachino.

A través de un mensaje en redes sociales, su madre Lorena Garrido, describió lo sucedido como un “milagro, al relatar lo sucedido con una mezcla de dolor, alivio y una claridad que interpela. “Dios lo guardó. Ayer la vida de mi hijo y la de toda mi familia cambió en un segundo”, comienza el texto, que rápidamente pone en foco el dato más sensible: “Fue atropellado en su moto por un conductor que circulaba con 0.8 de alcohol en sangre”.

El impacto no solo fue físico. También emocional. “Hoy mi hijo está vivo de milagro, y aunque el dolor es inmenso, no queremos dejar de agradecer a quienes nos sostuvieron en el peor momento”, escribió. En ese tramo, la mujer detalla una cadena de asistencias que resultaron clave en los primeros minutos posteriores al choque.

“Gracias de todo corazón a los vecinos que no dudaron en auxiliarlo y contenerlo en el suelo; a la Policía por su colaboración inmediata; al personal del Hospital por su profesionalismo; y especialmente a los agentes de Tránsito Municipal, que con mucha empatía y angustia consolaron a mi hijo cuando más solo se sentía”, expresó, marcando un reconocimiento amplio a quienes intervinieron.

En su mensaje, también llamó a tener conciencia: “Manejar después de beber no es un error, es una decisión que destruye vidas. Esa decisión casi nos arrebata a un ser amado” y agregó: “Por favor, si vas a tomar, no manejes. Tomemos conciencia para que ninguna otra familia tenga que pasar por este calvario”.

Axel no sufrió fracturas y se recupera junto a su familia. “Nuestro hijo está bien, no tuvo fracturas, el casco le salvó la vida, solo golpes y hematomas que al pasar los días se van”, señaló su madre.

Leé más notas de La Opinión Austral