“¿Pero como no me van a cargar si acá en el home banking me figura que tengo plata?” era una frase que recurrentemente decía Aníbal Eduardo “El Turco” Cepeda a las empleadas del casino cuando había problemas para poder jugar en la ruleta electrónica. En este reclamo, quizás sin quererlo, le mostraba a la gente que su cuenta de banco tenía más de seis cifras; algo que no generaría problemas hasta que una persona con intenciones espurias de ser su “amigo” podría aprovecharse.
Aníbal Cepeda fue encontrado descuartizado el 10 de mayo pasado en un complejo habitacional deshabitado desde el 2017. Parte de sus restos estaban en bolsas, mientras que sus manos y su cabeza no fueron encontrados hasta horas después en un albergue emplazado a la vuelta del lugar del primer macabro hallazgo.
El principal sospechoso es Félix Marcelo “Teddy” Curtti, un hombre de 61 años de edad con un frondoso prontuario delictivo, detenido apenas horas antes de que los agentes de la Policía de Santa Cruz, el juez Gerardo Giménez y el fiscal Federico Heinz encontraran los restos en el complejo habitacional ubicado en la calle Moyano al 500.
En aquella jornada del domingo que comenzó desde que los primeros rayos de sol bañaron a Río Gallegos hasta que cayó la noche, la Policía realizó un allanamiento en otra casa deshabitada emplazada en Sarmiento al 300. Allí, en un primer momento, el personal del Servicio Especial de la Comisaría Primera y Criminalística realizó las pericias en busca de elementos de interés para la causa pero con resultados negativos.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de diversas fuentes consultadas se pudo establecer la importancia de este lugar que, a simple vista para cualquier vecino, solo se trata de un domicilio que desde hace casi una década, solo funciona como refugio para personas sin hogar y que, en el mes de febrero, fue incendiado -posiblemente- porque los ocupantes querían calefaccionarse aunque eso no convenció a la propietaria cuando conversó con este diario.
Esta casa abandonada en Sarmiento al 300, apenas a unas cuadras del lugar del macabro hallazgo, es el lugar donde Curtti pernoctó tras haber sido “echado” del albergue emplazado en la calle Pellegrini por el hijo del propietario, por cuestiones propias de su “conducta” y de falta de pago para que pudiera continuar quedándose.
Al igual que el rastrillaje que se realizó este fin de semana en los descampados y en estructuras abandonadas del barrio Arrabales, la Policía se encuentra en busca de una mochila negra, prendas de vestir y otros elementos que podrían ser de interés para la causa. Fuentes consultadas por este diario indicaron que, entre el fin de abril y principios de mayo vieron a Curtti ofreciendo bombillas de mate a empleados de comercios del centro de la ciudad. “Andaba con una mochila, tipo un bolso donde tenía un montón de bombillas pero hacía ruido raro como si tuviera algo más pesado” expresó una peluquera a este diario sobre ese encuentro con Curtti.
Lo cierto es que, en horas del mediodía de este martes, agentes de la División de Investigaciones (DDI) de la Policía de Santa Cruz, jefes de la alta plana de la institución y efectivos de Criminalística realizaron un nuevo procedimiento en el patio de un poco más de 50 metros cuadrados en busca de objetos de interés para la causa que, desde principios de mayo conmociona a la localidad de Río Gallegos y la provincia de Santa Cruz.
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