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A casi un año de la muerte de Cristian Pérez, el mecánico de Río Gallegos que falleció tras permanecer internado durante trece días en el hospital SAMIC de El Calafate por graves quemaduras e intoxicación, la causa judicial dio un giro inesperado. La investigación será reabierta y, según confirmó su madre, Felicita Armoa, el expediente volverá prácticamente a foja cero en busca de respuestas que nunca llegaron.
El hecho ocurrió a comienzos de abril de 2025, en un terreno ubicado en el barrio Cerro Calafate. En aquel momento, el caso fue abordado inicialmente como un accidente. Sin embargo, desde el primer día la familia de la víctima sostuvo otra hipótesis. Hoy, con la reapertura dispuesta por la Justicia, ese planteo vuelve a cobrar fuerza.
“Todavía sigo angustiada. Es muy difícil todo esto de llegar a Calafate. A pesar de que ahí tuvo el accidente mi hijo, en realidad no fue un accidente, fue un asesinato para mí”, expresó Felicita Armoa, su madre, en diálogo con LU12 AM680, dejando en claro que su convicción no cambió con el paso del tiempo.
La madre de Cristian fue recibida en el Juzgado de El Calafate por el magistrado a cargo de la causa, Carlos Albarracín, junto a su abogado. Allí le informaron que el expediente será reactivado ante inconsistencias detectadas en la investigación inicial. “Estamos siguiendo el expediente y se volvió a abrir todo; es como empezar de vuelta en foja cero porque hay cosas que no le cierran al juez que está a cargo en este momento”, señaló.
La reapertura implicará la incorporación de nuevas pruebas y la revisión de pericias anteriores. Entre los elementos que serán analizados figuran registros de celulares, geolocalización, cámaras de seguridad y una nueva pericia de bomberos. “Se van a incorporar nuevos datos: la parte de los celulares, la geolocalización, las cámaras que no están muy esclarecidas y la pericia de bomberos, porque hay cosas que no pusieron. Todo va a empezar de nuevo”, explicó.
Uno de los puntos más cuestionados por la familia es, justamente, el trabajo pericial inicial. “La pericia de los bomberos fue realmente insuficiente para nosotros. Habían encajonado el expediente y había quedado ahí en cero”, sostuvo Armoa, quien además remarcó que ahora la investigación pasó a manos de la DDI. “Tienen que volver a hacer la pericia los bomberos. Todo pasó a la DDI porque sacaron las investigaciones de la policía de la provincia, que no hicieron nada”.
Irregularidades
El testimonio de la madre también apunta a presuntas irregularidades en la atención médica que recibió su hijo en las horas posteriores al hecho. “Mi hijo estuvo casi una hora en la comisaría y no llamaron a los médicos. Él, al desvanecerse en la comisaría, dijo que había tres personas que habían salido del lugar donde le prendieron fuego al taller. Eso no está en la pericia de los bomberos ni de la policía”, denunció.
En ese sentido, insistió en que esa declaración resulta clave para entender lo sucedido. “Mi hijo llegó a ver a tres personas. Omitieron esa parte. Yo pido que se profundice que mi hijo dijo que había tres personas saliendo de ese lugar”, remarcó.
También cuestionó el diagnóstico inicial de los profesionales de la salud. “Los médicos que lo atendieron dijeron que era una herida leve, pero por esa ‘herida leve’ él está en el cementerio en este momento. Me duele mucho que los médicos tardaron bastantes horas en atenderlo”, expresó con crudeza.
Para Armoa, el caso está atravesado por una cadena de omisiones que, de no haber sido por la insistencia familiar, podrían haber quedado en el olvido. “Para mí El Calafate es un mundo aparte donde pasan cosas y no se investigan. Es un abandono. Si no fuera porque nosotros estamos pinchando al abogado y al juez, el expediente se hubiera quedado archivado”, afirmó.
En su reconstrucción, incluso deslizó una posible línea de conflicto que podría haber derivado en el hecho. “En ese momento tenían conflicto dos familias y él fue un inocente que estuvo en ese lugar y tuvo que pagar por las dos familias, me parece”, sostuvo y agregó: “Estoy convencida de que mataron a mi hijo, no fue un accidente. Un hijo no merece morir así. Mi hijo solo fue a Calafate para ver la carrera y se quedó trabajando en ese taller”, recordó.
La coincidencia de la convocatoria judicial con el aniversario del fallecimiento no pasó desapercibida para la familia. “Nos llamaron justo a los siete días del aniversario de su muerte, porque él falleció el 20 de abril del año pasado”, señaló. A pesar de las dudas que mantiene sobre el sistema judicial, Armoa asegura que no va a bajar los brazos. “Espero que la justicia haga su trabajo para que mi hijo esté en paz. Una madre no espera enterrar a su hijo. No confío mucho en la justicia, pero voy a seguir hasta la última consecuencia”, concluyó.
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