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Con dos condenas firmes en su haber, Marcos Herrero deberá enfrentar un nuevo juicio oral esta vez en Río Gallegos, donde está imputado por plantar una mandíbula humana en el patio de una casa para inculpar a José Luis Balado, expareja de Marcela López, quien fue vista por última vez el 22 de mayo de 2020.
De acuerdo a lo publicado por La Brújula 24, Herrero rechazó un proceso de juicio abreviado, en el cual la fiscalía le ofrecía un año de cárcel de efectivo cumplimiento a cambio de suspender el juicio.
Ahora, en caso de ser condenado, la pena será ostensiblemente mayor.
Caso Astudillo Castro
Herrero ya cuenta con dos condenas firmes. El 22 de abril de 2025, el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca le impuso una pena de siete años de prisión e inhabilitación absoluta por el doble de tiempo de la condena como autor penalmente responsable del delito de falso testimonio reiterado en siete oportunidades y agravado por haber sido cometido en causa criminal contra los investigados.
En dicho pronunciamiento, le fijaron una pena única de 7 años y 8 meses de prisión al unificarla con otra condena dictada en el fuero penal provincial de Mendoza, donde había sido sentenciado a 8 meses de prisión de ejecución condicional por el delito de encubrimiento simple.

La condena corresponde a siete intervenciones irregulares que tuvo Herrero en la investigación y que perjudicaron a policías por entonces imputados, ya que con sus perros afirmaba haber detectado el rastro de olor de Astudillo Castro en móviles policiales y en un calabozo del Puesto de Vigilancia de Teniente Origone de la policía bonaerense, donde el condenado fue acusado de haber “plantado” un amuleto que le pertenecía al joven.
El 26 de febrero de 2026, la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena a 7 años de prisión contra Marcos Herrero por haber plantado evidencia y cometido falso testimonio para perjudicar a policías en el marco de la causa por la desaparición y muerte de Astudillo Castro, de 22 años, visto por última vez el 30 de abril de 2020 en la localidad de Pedro Luro hasta que su cuerpo apareció esqueletizado casi cuatro meses después, en un cangrejal del estuario de Bahía Blanca.
El engaño en Santa Cruz
En Santa Cruz, Herrero participó de la búsqueda de la vecina de Río Gallegos, Marcela López, de 61 años, y en uno de los procedimientos plantó una dentadura humana en el patio de la casa de José Luis Balado, la ex pareja de la mujer.
La noche del 9 de julio de 2021 apareció un papel que decía que “Marcela está enterrada en la casa de Balado”.
Posteriormente, en una inspección sin aval judicial, Herrero ingresó a la casa de Balado con sus canes y halló diversos elementos, entre ellos restos óseos y otros que parecían rituales. También inspeccionó una chacra de la pareja -ubicada en las afueras de la capital santacruceña- y allí también se encontraron restos.
Herrero también inventó que en ese patio se guardaban los “dólares de los Kirchner”, que sus “perros olieron” y el “vio”.
Los huesos, que no pertenecían a Marcela López, correspondían a un esqueleto de un hombre que Herrero tenía escondido en su casa.

En diciembre de 2021, La Opinión Austral brindaba como anticipo exclusivo la coincidencia en el cotejo entre el cráneo plantado en Mendoza y el maxilar en Río Gallegos por el caso de Marcela López.
“Los huesos que están en la provincia de Santa Cruz y el que se halló en Potrerillos pertenecen al mismo cuerpo. Es un masculino. Inclusive ambas muestras están burdamente contaminadas por el señor Marcos Herrero, lo que confirma nuestra sospecha de que los huesos fueron traídos y puestos por el señor Herrero”, confirmó en aquél entonces el jefe de fiscales de Mendoza, Fernando Guzzo.
A la fecha, no hay rastros de Marcela López.
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