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Luis Enrique López Mazzeo, quien encabezaba el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada aquel 2017, fecha en la que se produjo el hundimiento del submarino ARA San Juan, fue el cuarto y último en hablar frente al tribunal, momentos antes de darse a conocer la sentencia. López Mazzeo fue absuelto.
Con la serenidad de quien lleva ocho años y medio soportando una acusación que, en su visión, nunca tuvo sustento real, el capitán López Mazzeo se dirigió al Tribunal antes de que se dictara sentencia.
“No soy abogado, soy marino de guerra, y al igual que el resto comencé mi carrera en la Armada a los 18 años. La Armada me enseñó las reglamentaciones, los procedimientos militares a los que debí ajustarme al igual que el resto de los integrantes de esta institución y me formó en el riguroso cumplimiento de los deberes. Así lo he hecho durante toda mi carrera”.
Asimismo, añadió que “lo que no sabía era que en un proceso penal como este, que tomó más de 8 años, sorprendentemente, en el cual ninguna autoridad ordenó una pericia tan necesaria como veces pedida, podía concluir con la Fiscalía fundando su acusación en una serie de conjeturas hilvanadas con hechos tergiversados y testimonios recortados antojadizamente o abiertamente omitidos“.
No dudó al señalar cuál era, a su entender, la motivación real detrás de la acusación. “A esta altura, creo que la motivación está en la ambición personal de arrogarse el logro de una condena en un caso de muy alta sensibilidad y repercusión como es este, aún a sabiendas de que no hay pruebas”.
Además remarcó que los testigos e informes técnicos confirman que el estado de alistamiento del San Juan era el correcto para navegar y para operar. “No son los informes técnicos provistos por mi defensa, son los que proveyó el Ministerio Público Fiscal. Y el 100% de los testigos y el 100% de los informes indicaron que el submarino estaba en condiciones de cumplir con la orden de operaciones”.
“Al día de hoy no sabemos por qué se fue el buque, pero sin embargo nos acusan. Entonces, ¿para qué fue el juicio?”.
Uno de los momentos de mayor tensión en su declaración llegó cuando denunció que la Fiscalía incorporó cargos nuevos en su alegato final, sobre hechos que no habían sido parte del debate durante el proceso: “Tampoco sabía que al término de un juicio penal el fiscal podía plantear acusaciones nuevas por hechos distintos a los debatidos durante el desarrollo del juicio. Me refiero con esto a la acusación final de que la orden de operaciones se firmó mientras el submarino estaba más de 72 horas. ¿Con qué sustento legal acusan así al final del juicio?”.
Por otro lado, López Mazzeo tomó distancia del clima de presión institucional que rodeó los primeros días de la crisis y reivindicó públicamente al único imputado que el Tribunal terminaría condenando, Claudio Villamide.
“Después de ocho años y medio de proceso, no puedo sino reiterar mi apreciación personal y profesional por el desempeño y las actitudes éticas del señor Capitán Villamide y la gente que tuvo a su comando. En los momentos más difíciles tuvo la templanza para actuar profesionalmente, pese a que todo el resto de la institución dudaba de sus conocimientos profesionales. Y él estuvo en lo correcto. Y quiero hacerlo público acá: él estuvo en lo correcto. Y agradezco haberle hecho caso”.
Al cierre, López Mazzeo manifestó: “Todos aquellos que hemos servido y lo hemos hecho poniendo lo mejor de nosotros para la defensa de la patria en el mar, existen dos realidades de las cuales no podemos escapar. Una es el peligro que conlleva el ejercicio diario de nuestra profesión. La segunda es que a partir del día que ingresamos sabemos que en algún momento vamos a ser retirados. Es inexorable. Y cuando eso suceda, lo más importante, lo que más ansiamos, es que nuestros subordinados crucen la calle para saludarnos o recordarnos alguna anécdota en común, y no que crucen la calle para evitarnos. Porque eso es lo único que nos llevamos de esta profesión: el respeto de nuestros camaradas y la satisfacción del deber cumplido”.
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