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La presidenta del Concejo Deliberante de Río Gallegos, Daniela D’Amico, se metió en la polémica por la denuncia sobre el estado del vaciadero municipal. La edil pidió su traslado urgente y reclama mejoramiento radical del servicio de recolección de residuos.
Cabe recordar que la semana pasada funcionarias de la Secretaría de Estado de Ambiente del Gobierno de Santa Cruz, realizaron una inspección ocular en el vaciadero a cielo abierto de Río Gallegos, tras una denuncia ambiental que alertaba sobre problemas recurrentes, visibles en la ciudad por la gran cantidad de moscas que molestaron a los vecinos durante todo el verano.
En este marco, destacaron a La Opinión Austral se encontraban realizando una inspección de acuerdo a la ley. “Hemos tenido algunas denuncias en cuanto a cómo está funcionando el vaciadero y la planta y, a su vez, como autoridad de aplicación debemos hacer cumplir la Ley de Impacto Ambiental”, y añadieron: “Tratamos de que se cumplan y se mantengan al día todos los requerimientos que exigimos”.
Pero el conflicto por el vaciadero municipal generó –además- un fuerte cruce del que fue testigo La Opinión Austral. Vecinos denunciaron contaminación, falta de control y exigieron el cierre definitivo del basural a cielo abierto. En tanto, Leonardo Artieda, de la empresa “Nueva Santa Cruz” defendió el funcionamiento de la planta de separación de residuos.
Ante esto, a través de un comunicado, D’Amico indicó que “este es un proyecto que ya lleva muchos años desde su anuncio y presentación y ante ello, deseo conocer cuál es su estado actual, ya que si bien algo se hizo como parte del programa GIRSU (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), pese a los desembolsos realizados entre 2013 y 2015, la obra proyectada nunca se concretó en su totalidad, por el contrario solo se ejecutó menos del 30%, dejando en consecuencia un sistema inconcluso y sin capacidad de respuesta”.
La parlamentaria recordó que el GIRSU busca aplicar una estrategia federal en todo el país para erradicar basurales a cielo abierto, promover la economía circular y financiar la infraestructura de tratamiento y disposición final de residuos, optimizando recursos mediante la articulación entre municipios y provincias.
Precisamente, dijo “el mencionado programa destinó a Río Gallegos una suma cercana a los cincuenta mil millones de pesos y en ese contexto se procedió a la firma de un contrato de concesión con la empresa Nueva Santa Cruz para la puesta en funcionamiento del relleno sanitario ubicado a unos 25 kilómetros de nuestra la ciudad, camino a Punta Loyola. Pero muy poco se ha avanzado -subrayó la Concejal- presentado el vaciadero en la actualidad, un alto nivel de conflicto, con reclamos vecinales activos, inspecciones ambientales que constatan irregularidades y acciones judiciales / administrativas entre el Municipio y el Gobierno Provincial por el incumplimiento en el traslado del predio”.
La ciudadanía está exigiendo su cierre inmediato argumentó “el lugar debe cerrar y ser trasladado para luego proceder al saneamiento integral del predio, ya que el vaciadero sigue operando a cielo abierto con más de 140 toneladas diarias, hecho que genera contaminación y peligro sanitario”.
El conflicto entre la Provincia y la Comuna no cesa, manifestó: “Por el contrario la Secretaría de Estado de Ambiente de Santa Cruz inspeccionó el lugar tras denuncias por quema de residuos y funcionamiento irregular, anunciando sumarios e intimaciones contra el Municipio, ya que la Provincia esgrime que el conflicto se centra en que a pesar de existir un relleno sanitario habilitado, el Ejecutivo Comunal no realiza el traslado completo de los residuos, utilizando el actual predio de forma incorrecta”.
Finalmente D’Amico enfatizó que “mientas se echan culpas, responsabilidades y asistimos como meros espectadores a explicaciones cruzadas, los vecinos siguen esperando una respuesta real y definitiva; y continúan reclamando un traslado del vaciadero que es fundamental por razones ambientales, sanitarias y urbanísticas, pidiendo el fin de décadas de gestión ineficiente de residuos a cielo abierto en un basural que no solo es un foco de contaminación, sino que es el símbolo de una deuda ambiental persistente, donde los recursos existieron, pero las soluciones nunca llegaron”.
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