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Santa Cruz se ubica en el primer lugar del ranking nacional de provincias que mayor proporción de su recaudación propia obtiene a través del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB). De acuerdo con un informe de la Fundación Libertad correspondiente al primer trimestre de 2026, el 90,6% de los recursos tributarios propios de la provincia proviene de este gravamen.

El dato coloca a Santa Cruz incluso por encima de Misiones, que registra un 90,2%, y de otras jurisdicciones con una fuerte dependencia de este impuesto, como Salta (89,3%), Catamarca (88,7%), Formosa (88,3%) y Neuquén (88,2%).

A nivel nacional, considerando las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el IIBB representa, en promedio, el 76,2% de la recaudación tributaria propia. Es decir, aproximadamente tres de cada cuatro pesos que recaudan las jurisdicciones por impuestos propios tienen origen en este tributo.

La dependencia de Santa Cruz

El informe elaborado en base a datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) muestra las diferencias existentes entre las jurisdicciones. Mientras Río Negro y Tierra del Fuego son las únicas provincias donde el impuesto representa menos del 70% de la recaudación propia —64,7% y 53%, respectivamente—, en Santa Cruz la participación trepa hasta el 90,6%.

Ingresos Brutos graba a la actividad económica.

El resultado adquiere relevancia en un escenario de mayor tensión sobre los recursos públicos y de una recaudación nacional más ajustada. Para las provincias, los Ingresos Brutos se transformaron en una de las principales herramientas para sostener sus ingresos corrientes.

En términos generales, el tributo genera casi US$ 25.000 millones anuales para el conjunto de las provincias, según las estimaciones citadas por el informe. El monto equivale a unas cinco veces lo recaudado por Derechos de Exportación (DEX) durante el último año y resulta similar a los ingresos obtenidos mediante el Impuesto a las Ganancias.

Un impuesto que ganó peso

La participación de Ingresos Brutos en las cuentas provinciales no es nueva, pero su peso fue creciendo de manera sostenida durante las últimas décadas.

Hace 42 años, el tributo representaba aproximadamente el 52% de la recaudación propia de las provincias. Para 2003, esa participación había ascendido al 62% y, apenas cuatro años después, alcanzaba el 70%.

La tendencia continuó durante los años siguientes hasta llegar a un máximo del 83,5% en 2023. Desde entonces se registró una leve reducción en el promedio nacional, vinculada, según el análisis de la Fundación Libertad, con el crecimiento de actividades como la energía y la minería en determinadas provincias.

Hace 42 años, el tributo representaba aproximadamente el 52% de la recaudación propia de las provincias. Hoy, supera el 80%.

Ese punto tiene particular importancia para Santa Cruz, una provincia cuya estructura económica tiene un fuerte vínculo con los sectores hidrocarburífero y minero.

El debate por la presión tributaria

Desde la Fundación Libertad cuestionaron el peso que adquirió Ingresos Brutos dentro del esquema tributario provincial. Joaquín Aranguiz, economista de la entidad, señaló que se trata de un impuesto “distorsivo” debido a su efecto cascada y sostuvo que contribuye al denominado “costo argentino“.

El planteo apunta a que el tributo se aplica sobre las distintas etapas de una cadena productiva y comercial, generando un efecto acumulativo que puede trasladarse a los precios finales.

El informe también vinculó el crecimiento de la recaudación de IIBB con la expansión del gasto público provincial. Según la Fundación, el gasto de las provincias pasó de representar alrededor del 8% del Producto Interno Bruto (PIB) a comienzos de la década de 1980, al 12% en 2003 y al 16% en 2023.

En ese escenario, la situación de Santa Cruz aparece como un caso particularmente marcado: nueve de cada diez pesos de su recaudación tributaria propia tienen como origen los Ingresos Brutos.

 

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