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Este martes, en Río Gallegos, se realizó una nueva audiencia del juicio por la muerte de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. El tribunal, integrado por los jueces Mario Reynaldi, Enrique Baronetto, Luis Alberto Giménez y Guillermo Adolfo Quadrini, escucho uno de los testimonios clave de la fiscalía, el maquinista Carlos Cristian Schutz, quien tripuló en el ARA San Juan cuando realizaba el curso semanas antes del trágico accidente ocurrido el 15 de noviembre del 2017.

En el inicio de la jornada, se encontraba presente la abogada en representación de la familia de las víctimas, Valeria Carreras. En tanto, a través de plataforma digital, participaron Héctor Alonso y Hugo Correa, dos de los cuatro exjefes de la Armada Argentina imputados en el juicio oral y público. También de la misma forma Lorena Arias, abogada de los familiares y Luis Tagliapietra de la querella.  En tanto, Natalia Piriz da Motta y Marcos González, defensores oficiales de Correa y Alonso, siguieron la audiencia bajo la misma modalidad.

El testigo Schutz recordó como su superior “renegaba con ciertas situaciones” y “poniendo en la balanza todo lo que tenía en contra, básicamente no había ningún beneficio”. (FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL).

Para comenzar, el testigo Schutz comentó que tiene 23 años en la Armada y actualmente es Capitán de Corbeta. Schutz era alumno cursante aspirante a ser submarinista junto a Alejandro Tagliapietra y Jorge Luis Mealla, dos de los 44 tripulantes que perdieron la vida ese fatídico 15 de noviembre. Sobre la navegación previa al hundimiento del ARA San Juan, explicó que, como alumno, su rol era únicamente de observador, sin intervención en las funciones del submarino.

Durante una de esas navegaciones, recordó fallas en distintos sistemas. En particular, mencionó un episodio en el que ingresó una importante cantidad de agua por el snorkel mientras se realizaba la recarga de baterías. Si bien es normal un ingreso mínimo, señaló que en esa ocasión fue excesivo y obligó a interrumpir la maniobra, dejando agua en el sistema de ventilación, lo que no era habitual ni seguro.

En la foto, la jueza Marta Yáñez, en el 2018 en el astillero Tandanor, con la válvula Eco 19 del ARA Santa Cruz, similar a la del ARA San Juan.

Schutz indicó que, aunque no podían evaluar técnicamente la situación, sabían que no era una maniobra normal, ya que el ingreso de agua en ese sector puede generar riesgos como cortocircuitos. Estimó que pudo tratarse de una válvula (Eco 19) que quedó abierta, aunque aclaró que no podía confirmarlo.

Además, relató un fallo de propulsión ocurrido durante el quinto día de navegación, cuando al intentar alcanzar mayor velocidad se produjo un corte total de energía. El submarino quedó a oscuras y comenzó a descender, aunque el sistema fue restablecido rápidamente y la nave volvió a funcionar.

La decisión de no continuar

Luego, el extripulante fue abordado por la abogada de la querella, Valeria Carreras, quien le consultó sobre su decisión de dejar la carrera de submarinista. En cuanto a los elementos que tuvo en cuenta, el testigo respondió: “En ese momento tenía un hijo de un año, compartíamos bastante tiempo con los cursantes y me resultaba feo no estar presente, sentía que me perdía cosas de mi hijo”.

Cuando me bajé de esa navegación, no me veía como submarinista”.
Carlos Cristian Schutz.

Al repreguntársele si fue la única motivación, añadió: “No, esa fue la situación personal, después, yo soy maquinista y en las dos navegaciones que tuvimos, cuando vi todas las fallas que podrían ocasionarse, sinceramente me sentía perdido porque por más que nosotros veníamos estudiando todas esas cuestiones, me sentía muy responsable imaginándome que en algún momento me iba a tocar ser jefe de máquinas” y “me dio miedo, me sentí incapaz de poder responder en el poco tiempo, aprender todo lo que tenía que aprender, sobre todo con cuestiones que eran las fallas que ocasionalmente pueden pasar y tener miedo de no saber resolverlas”.

Siguen declarando testigos en el juicio por el ARA San Juan.

En cuanto a la coincidencia entre la navegación del 19 de julio y el mes de agosto del 2017 en que tomó la decisión de abandonar el curso, el testigo indicó: “Cuando me bajé de esa navegación, no me veía como submarinista” y hasta indicó que había visto a su superior de apellido Mendozacómo renegaba con ciertas situaciones” por lo que “poniendo en la balanza todo lo que tenía en contra, básicamente no había ningún beneficio”. Al insistirle sobre las fallas, respondió: “Cualquier falla en un submarino involucra que nos quedemos sin propulsión, no es lo mismo que pasa en un buque de superficie (…) el submarino tiene mucho menos tiempo para resolver una situación”. Finalmente, la abogada Carreras le preguntó si cuando tomó esta decisión de dejar el curso temió algún tipo de represalias, a lo que el testigo subrayó: “En ese momento no me importaba”.

“La declaración fue muy importante”

Al término de la jornada, La Opinión Austral entrevistó a la abogada de las familias, Valeria Carreras, quien señaló que se trató de una de las audiencias más importantes del juicio. “La jornada de hoy como la de ayer fue muy importante porque en la de hoy tuvimos la testimonial ni más ni menos que del submarinista que dejó la escuela de submarinismo cuando volvió de la navegación fatídica de julio, la que nosotros consideramos que fue la muerte anunciada de lo que fue la última navegación”, dijo.

Este testigo Carlos Schutz “describió cómo había sido también el ingreso de agua en el sector de baterías, los problemas de las máquinas, los problemas de toda la navegación que reportó el submarino y cuáles fueron sus temores y cuál fue la decisión absolutamente pensada para llegar y no querer ser más submarinista”.

Valeria Carreras: “Hoy tuvimos la testimonial ni más ni menos que del submarinista que dejó la escuela de submarinismo cuando volvió de la navegación fatídica de julio” (FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL).

“Esa declaración del testigo fue muy importante, como también la de los demás testigos, que vienen a dar fe de todo lo que constituye nuestra hipótesis, no solamente que el submarino no estaba en condiciones, sino que iba con más dotación de la que tenían que tener; los filtros de aire estaban vencidos, no filtraban, la válvula Eco 19 no podía abrirse en navegación y sin embargo el comando sí se los permitió”.

“Es un gran paso hacia la verdad y hacia la justicia para todos”.
Valeria Carreras.

“También resalto lo más importante, que el tribunal haya planteado esta posibilidad de inspeccionar, hacer una visita, una inspección ocular al astillero Tandanor donde está allí el submarino gemelo al ARA San Juan que se llama submarino Santa Cruz, donde sí hicimos una pericia, donde sí hicimos una inspección con la instrucción de la doctora Marta Yáñez en el año 2018, para que el tribunal vea por sí mismo cómo son los mecanismos, cómo son los espacios, cómo son las distancias, cómo era un submarino y cómo habrá sido su final”.

“Pasar del papel, pasar del relato abstracto de testigos a que ellos vean los fierros propiamente dicho, es un avance sustancial y que todas las partes hayamos coincidido en que sí debemos hacerlo, sí debemos participar todos. Es un gran paso hacia la verdad y hacia la justicia para todos”.

Cabe destacar que para la jornada del miércoles 8 de abril está previsto que declaren familiares de las víctimas del ARA San Juan: Andrea Van Merelles, Marcela Fernández, Noelia Díaz y Ruth Gómez.

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