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Verónica Gargaglioni, directora de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA, visitó LU12 AM680 por los 41 años de presencia de la institución en la provincia, aportando al conocimiento de los sistemas agropecuarios.

La sede central está en Río Gallegos con una planta de aproximadamente 40 trabajadores, en su mayoría profesionales, y cuenta con agencias de extensión rural en Gobernador Gregores, Río Turbio, El Calafate, Caleta Olivia, Los Antiguos, Puerto San Julián y Perito Moreno. “Muy contentos de cumplir 41 años en Santa Cruz aportando al conocimiento de los sistemas agropecuarios”, expresó.

En su trayectoria generaron datos, mediciones y estudios para aportar mejoras al sector agropecuario en temáticas como ganadería ovina, bosques naturales, pastizales naturales, producciones intensivas indoor y cultivos a lo largo de la provincia mediante agricultura de pequeña escala. “41 años generando datos, tomando mediciones, haciendo estudios para justamente aportar mejoras al sector agropecuario”, señaló.

“Nuestros técnicos vienen hace ya 20 años generando información y diciendo, ‘estas especies funcionan, estas especies no funcionan, esto es lo mejor para nuestra zona'”, afirmó. Recientemente, en Perito Moreno, se realizó un ensayo con una variedad de maíces que demostró buen rendimiento, un cultivo que nunca se había probado antes en la zona y que aporta nuevos datos para la economía provincial. “Se probó una variedad de maíces que funciona en nuestra zona y que da buenos rendimientos y era algo que nunca se había probado antes”, remarcó.

La profesional del INTA celebró las cuatro décadas de trabajo en la “Decana de la Patagonia”. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Motosierra

Actualmente, el sistema científico argentino atraviesa un proceso de achique. En el INTA finalizó el pasado 10 de junio un proceso de retiro voluntario por el cual se fueron 900 técnicos en todo el país. Al respecto, Gargaglioni detalló: “Todo el sistema científico argentino estamos atravesando un proceso de achique, particularmente en el INTA estamos pasado un proceso de retiro voluntario en el cual tristemente se fueron 900 técnicos a lo largo de todo el país, obviamente. En todo lo que es la región sur se fueron 27 y acá en Santa Cruz particularmente se fueron siete personas, tres profesionales y cuatro de apoyo técnico”.

Esta disminución de recursos humanos altamente formados, muchos con maestrías y doctorados, reduce la capacidad operativa en el territorio, perjudicando a los productores y al conocimiento general de la provincia. La directora advirtió: “Esto para el INTA es catástrofico, los recursos humanos están altamente formados, personas con no solo tienen una una profesión, sino que además estudiaron maestrías, estudios de doctorado, uchos años capacitándose para aportar al al sistema científico tecnológico y agropecuario”.

Asimismo, agregó que “que se vayan los técnicos nos nos disminuye un montón la capacidad de lo que podemos hacer en el territorio, así que estamos atravesando un proceso de achique  le hace mal a la institución y le hace mal al sistema en general, porque el no tener técnicos en el territorio, que estudien qué funciona, qué no funciona, que puedan dar las recommendations, los que se terminan perjudicando de son los los mismos productores y después toda  el conocimiento de la provincia “.

El INTA Santa Cruz avanza en la evaluación de maíces.

Respecto a los recursos económicos, la cartera de proyectos está funcional hasta fin de año y se está discutiendo la planificación estratégica de la nueva cartera para definir las temáticas prioritarias de cada región. Sin embargo, los fondos no han sido actualizados desde el 2023, por lo que el presupuesto rinde menos y limita las tareas de campo. Frente a este escenario, la entrevistada explicó: “Los recursos económicos, como en todas las otras instituciones no fueron actualizados desde el 2023 para acá, nos llega la misma plata, pero cada vez vale menos”. 

Ante esto, los técnicos buscan alianzas con la empresa privada, universidades y otras organizaciones científicas para mantener los ensayos, siendo el INTA una institución valorada por su calidad científica. “Nuestros técnicos son muy activos y siempre buscan el aliado con la empresa privada, el aliado con las universidades, el trabajar en conjunto para poder seguir manteniendo las actividades y todos los ensayos adelante. Es fundamental la articulación en estos tiempos, manifestó.

Por otra parte, la incorporación y formación de jóvenes profesionales mediante el programa de becas, que tienen una duración de 4 o 5 años, se encuentra suspendida, ya que desde el 2023 no hay nuevos llamados a concurso.

Los desafíos actuales implican sostener las actividades y la generación de conocimiento en un contexto adverso. La funcionaria destacó el compromiso de los trabajadores manifestando: “Los desafíos son enormes: seguir manteniendo y sosteniendo las actividades que y generando conocimiento en todas las en las áreas en las que estamos trabajando. La verdad que es es de destacar el trabajo que hace el personal de INTA, porque la estamos remando en dulce de leche y sin embargo seguimos aportando y seguimos trabajando a veces sin presupuesto”.

Finalmente, concluyó: “Nos convencemos de que son ciclos, que hay épocas de vacas gordas y vacas flacas. Estamos en una época de vacas muy flacas, es un ciclo que esperamos que que se acomode en algún momento y que podamos volver a a reconstruir aquello que hoy estamos perdiendo”.

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