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La sesión ordinaria de la Cámara de Diputados de Santa Cruz dejó este jueves algo más que el rechazo de un pliego judicial. La votación en contra de la designación de Carlos Albarracín como juez de la Cámara en lo Criminal de Río Gallegos expuso las dificultades políticas del oficialismo para reunir los votos detrás de una propuesta del gobernador Claudio Vidal.
El resultado fue contundente: 13 diputados rechazaron el pliego y sólo 10 lo respaldaron. La oposición de Unión por la Patria votó en bloque en contra y sumó a los legisladores de espacios unipersonales Mario Piero Boffi, Alfredo Martínez Alfaro y Javier Jara. Pero el dato político estuvo dentro del propio oficialismo: Claudia Barrientos, integrante de Por Santa Cruz, también rechazó la propuesta del Ejecutivo.
La escena dejó al descubierto una Legislatura en la que el oficialismo no consiguió imponer una designación que había sido promovida directamente por el Ejecutivo. Y lo hizo, además, en medio de una disputa política que en los últimos días había involucrado al gobernador Vidal y al diputado Daniel Peralta (UxP).
El respaldo en el ámbito judicial
Albarracín había sido propuesto para ocupar una de las vacantes de la Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial. Su nombre contaba con antecedentes dentro del Poder Judicial: antes de asumir en El Calafate, se había desempeñado en la Cámara Oral en lo Criminal de Río Gallegos. El 1° de septiembre de 2025 había jurado como juez de Primera Instancia del Juzgado de Instrucción N° 1 de la Primera Circunscripción Judicial, cargo que asumió tras la jubilación de Carlos Narvarte.
En el ámbito judicial, su eventual llegada a la Cámara era observada con expectativa por su experiencia en el tratamiento de causas y en procesos orales. Su postulación era considerada, dentro de sectores de la Justicia, como una alternativa sólida para el cargo, aunque finalmente el respaldo político no alcanzó para concretarla. La paradoja quedó planteada: mientras el nombre de Albarracín encontraba respaldo por su trayectoria profesional, la propuesta del Ejecutivo no consiguió reunir la mayoría necesaria en el recinto.
El cruce Vidal-Peralta
La designación tampoco llegó aislada de la disputa política. Días atrás, Daniel Peralta había cuestionado públicamente que Albarracín fuera propuesto para un nuevo cargo apenas un año después de haber asumido en El Calafate. El gobernador Vidal respondió esta semana con una acusación política: sostuvo que el legislador estaba molesto porque el Ejecutivo no había propuesto a su cuñada, la defensora Adriana Peralta, para ocupar un cargo en la Cámara.
El enfrentamiento terminó atravesando la sesión legislativa. Peralta votó en contra del pliego de Albarracín, al igual que el resto de los diputados de Unión por la Patria y otros legisladores de bloques unipersonales. Pero el dato que excede el enfrentamiento entre Vidal y Peralta es que el oficialismo tampoco logró sostener una posición unificada.
Un dato que no se puede soslayar. Con el rechazo del pliego de Albarracín, quien le sigue en la terna es Adriana Peralta, la cuñada del diputado y exgobernador que quedó en el centro de la polémica por el cruce mediático entre Claudio Vidal y Daniel Peralta.
Sin embargo, en contraposición a la consideración que hay en la Justicia por Albarracín, la defensora oficial no tendría demasiado consenso. Según pudo saber La Opinión Austral, uno de los temas observados sería que tendría denuncias sobre supuesto maltrato laboral y un último caso que trascendió referido a una mujer que no soportó más la presión y pidió su traslado. Estas cosas se saben en los estrados judiciales.
El costo político del rechazo
Por lo pronto, el resultado de la votación en Diputados obligará ahora al Ejecutivo a buscar una nueva alternativa para cubrir el cargo en la Cámara en lo Criminal.
Albarracín, mientras tanto, continuará al frente del Juzgado de Instrucción de El Calafate.
La designación que pretendía impulsar Vidal terminó convirtiéndose en una prueba de fuerza que el oficialismo no logró superar. La oposición consiguió rechazar el pliego, pero el dato político más significativo quedó dentro de las propias filas de Por Santa Cruz: el gobernador no consiguió que todo su bloque acompañara la propuesta.
Así, un nombramiento judicial terminó funcionando como un termómetro de la relación de fuerzas dentro de la Legislatura y de las tensiones que atraviesan al oficialismo provincial.
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