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En el marco de las actividades de la 32° Feria Provincial del Libro de Santa Cruz, los historiadores e investigadores Miguel Auzoberría, Cristhian Britos y Susana Martínez presentarán este viernes el conversatorio “Cuestiones, Tesis y Tribuna, como espacio del debate político en la década de 1980”, una propuesta que busca recuperar y poner en valor publicaciones periodísticas de Santa Cruz que permiten reconstruir la vida política, social y cultural de la provincia durante una etapa de profundas transformaciones.

La actividad se desarrollará a las 18 en el pabellón Historia del Complejo Cultural Santa Cruz. Previamente, los investigadores visitaron los estudios de LU12 AM680, donde explicaron los alcances del proyecto de investigación y la importancia de preservar publicaciones que, durante décadas, permanecieron dispersas en bibliotecas y repositorios.

El trabajo fue desarrollado desde el grupo de investigación Contraviento –del que forman parte- que desde hace años estudia la historia reciente de Santa Cruz, con especial interés en el movimiento obrero y las transformaciones de las estructuras sociales y políticas.

Casi 160 ejemplares digitalizados para reconstruir la historia reciente de Santa Cruz

Una de las principales tareas del proyecto fue localizar ejemplares de distintas publicaciones santacruceñas, reunir colecciones incompletas y digitalizar el material para facilitar su consulta.

Susana Martínez explicó que el equipo trabajó especialmente con “Tesis”, “Cuestiones de Santa Cruz” y “Tribuna Santacruceña”, revistas que tuvieron un papel destacado en el debate político de la década de 1980. “Nos planteamos completar las colecciones de estas revistas que estaban dispersas en distintos repositorios, teniendo en cuenta que en Santa Cruz no hay hemerotecas”, señaló.

La tarea permitió digitalizar casi 160 ejemplares, a los que se sumaron otras publicaciones encontradas durante la investigación. El material no se limita a la política: incluye contenidos vinculados con la sociedad, la cultura, el deporte y la vida cotidiana de los santacruceños.

“Hay un conocimiento acumulado que está, lo que pasa es que hay que ordenarlo, que se conozca y que se difunda”, destacó Miguel Auzoberría. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Para Cristhian Britos, la conservación adquiere especial relevancia porque el soporte papel perdió progresivamente presencia y muchos archivos periodísticos no fueron preservados. “Lo que hacemos es recuperar algo muy importante, que es expresión de una década de profundas transformaciones”, señaló.

El investigador remarcó además que estas publicaciones permiten observar cómo se interpretaban desde Santa Cruz acontecimientos nacionales e internacionales y, particularmente, cómo fueron abordados desde la provincia los últimos años de la dictadura y el regreso al régimen constitucional.

La guerra de Malvinas vista desde Río Gallegos

Uno de los aspectos centrales de la investigación es la cobertura de la guerra de Malvinas y la posibilidad de reconstruir el conflicto desde una perspectiva local.

Miguel Auzoberría recordó que fue lector y colaborador de algunas de estas publicaciones y destacó especialmente el papel del semanario Cuestiones de Río Gallegos, que durante el conflicto entrevistó a referentes culturales, políticos y sociales de Santa Cruz.

Mientras los diarios de circulación local reproducían principalmente cables de Télam y partes oficiales, Cuestiones incorporaba otras voces. “Tenía una visión bastante crítica en pleno conflicto de la guerra”, explicó Auzoberría, al destacar el valor de esas entrevistas como fuente histórica.

Para Britos, recuperar estos archivos permite ampliar la mirada sobre Malvinas y superar una interpretación construida exclusivamente desde los grandes medios nacionales. “El estudio de la prensa siempre se hizo a partir del AMBA, o de las grandes ciudades o de la Pampa Húmeda”, planteó.

En ese sentido, sostuvo que una publicación producida en Río Gallegos ofrece una perspectiva particularmente significativa por la proximidad geográfica y estratégica de Santa Cruz con el conflicto: “Acá tenemos una revista que está mirando a Malvinas desde un lugar muy próximo, muy estratégico”.

La documentación también permite reconstruir aspectos de la vida cotidiana durante la guerra. Entre los materiales encontrados aparece, por ejemplo, el testimonio de una docente preocupada por el impacto que tenían los ejercicios de oscurecimiento y las medidas de seguridad sobre los estudiantes. Para los investigadores, este tipo de registros permite conocer cómo un acontecimiento de escala internacional atravesó la vida diaria de la comunidad.

 La propia línea editorial de Cuestiones también reflejó las contradicciones políticas de aquel período. Auzoberría mencionó una de sus contratapas, realizada por Eduardo Miniccelli, que contrastaba el proceso iniciado en 1976 con la recuperación de las Islas en 1982 y cuestionaba la coexistencia entre el discurso nacionalista y las políticas económicas de la dictadura.

“Lo que hacemos es recuperar algo muy importante, que es expresión de una década de profundas transformaciones”, destacó Cristhian Britos. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

La línea editorial de Cuestiones también reflejó las contradicciones políticas de aquel período. Miguel Auzoberría señaló que, mientras se desarrollaba la Guerra de Malvinas, el gobierno militar impulsaba políticas económicas vinculadas con la privatización de empresas estatales como YPF y YCF. “¿Qué clase de nacionalismo vamos a hacer si vamos a recuperar las Malvinas y vendemos el patrimonio nacional?”, cuestionaba la revista.

Esa mirada quedó plasmada especialmente en sus contratapas, ilustradas por Eduardo Miniccelli. “La del 2 de abril es sensacional porque está dividida en dos. Está Martínez de Hoz con el mapa, una imagen es del 2 de abril de 1976, poniéndo un cartel de “Se vende” a la República Argentina y la otra del 2 de abril de 1982, con bandera y todo de “no se vende”. El contraste buscaba mostrar la distancia entre el discurso nacionalista de la guerra y las políticas económicas de la dictadura.

En uno de los momentos más tensos de la guerra, mientras Jorge Cepernic permanecía detenido como preso político y su nombre seguía siendo incómodo para el régimen, la revista publicó un título contundente: “¿Qué esperamos para expropiar la estancia del Cóndor?”, en referencia a una propiedad vinculada a capitales británicos.

“Hasta ahí llegó la revista”, relató Auzoberría. Tras ese contenido, sus responsables fueron convocados por autoridades militares y se les exigió entregar previamente los materiales para su revisión, bajo el argumento de que podían ser utilizados por “el enemigo”. La publicación fue suspendida y retomó su circulación en octubre de 1983, ya con una sociedad atravesada por el regreso de la democracia.

Preservar las revistas y abrir el archivo a nuevas investigaciones

La investigación también busca comprender a los medios como actores que participaron activamente de los debates de su época. Britos señaló que las publicaciones no solamente informaban, sino que podían “legitimar ciertos discursos, o también deslegitimarlos”, además de definir qué voces tenían espacio, qué temas ingresaban en la agenda y cómo eran presentados.

Desde esa perspectiva, las revistas constituyen fuentes que permiten estudiar tanto los acontecimientos como las formas en que fueron interpretados y discutidos por la sociedad santacruceña.

El proyecto también incorporó publicaciones menos conocidas, entre ellas “Azul Argentino”, “Nueva Época”, “Revista de Santa Cruz”, “El Soberano” y “Visión del Sur”, además de otros materiales que fueron apareciendo durante la búsqueda.

Una parte del material ya puede consultarse en la Biblioteca Popular Municipal Sofía Vicic de Cepernic, mientras que el objetivo es avanzar con su incorporación a repositorios digitales especializados. La intención es que las colecciones puedan quedar disponibles para historiadores, comunicadores, estudiantes y cualquier persona interesada en conocer la historia reciente de Santa Cruz.

Los investigadores remarcaron, además, que todavía existen colecciones incompletas. En particular, convocaron a vecinos que conserven ejemplares de “Tribuna Santacruceña” a acercarlos para contribuir con la reconstrucción de la colección.

“Hay un conocimiento acumulado que está, lo que pasa es que hay que ordenarlo y que se conozca y que se difunda”, sintetizó Auzoberría.

Para Martínez, esa tarea excede el ámbito académico. “Para nosotros los trabajos científicos no tienen ningún sentido si quedan en el ámbito académico o en una biblioteca universitaria”, afirmó, al destacar la divulgación como uno de los ejes del grupo Contraviento.

Así, el rescate de la prensa santacruceña de los años 80 no solo busca conservar publicaciones que podrían perderse con el paso del tiempo. También propone recuperar las voces, debates, conflictos y experiencias que atravesaron a Santa Cruz durante la dictadura, la guerra de Malvinas y la recuperación democrática, poniendo a disposición nuevas fuentes para comprender cómo se vivió aquella época desde el sur.

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