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El Gobierno Nacional avanzó en la modernización del régimen de propiedad intelectual aplicado al sector farmacéutico mediante la derogación de una normativa vigente desde 2012 que imponía criterios restrictivos para el otorgamiento de patentes.
A partir de la Resolución Conjunta 1/2026, Argentina adopta un esquema alineado con estándares internacionales, donde las solicitudes de patentes serán evaluadas caso por caso según los criterios generales de la ley: novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.
“Nos desayunamos con esto esta semana, ya se venía gestando en estos meses”, manifestó a LU12 AM680 el farmacéutico Pablo Yáñez, presidente del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Santa Cruz, al referirse a las medidas de modernización y cambios en el sistema de patentes. Explicó que esta realidad puede tomar dos caminos posibles y que el tema de los laboratorios “ya viene de afuera, no es solamente de acá, no es a nivel Argentina”.
Respecto a la Ley de Patentes y el IMPI, Yáñez detalló que la propiedad intelectual dura 20 años y que, tras ese período, aparecen los genéricos que permiten mayor competencia y precios más económicos.
Sin embargo, advirtió sobre un cambio reglamentario: “Esa ley de patentes tenía una serie de restricciones que hacía que vos no puedas, por ejemplo, hacer un medicamento similar para mantener esa patente, como una especie de avivada”.
Anteriormente, si se intentaba extender una patente modificando mínimamente la liberación en el organismo, el ente regulador lo impedía por ser parecido a lo ya existente.
“Eso es lo que va a cambiar, se va a poder hacer todo, sea similar o no similar. Eso hace que haya en el mercado varios productos quizás similares”, precisó. Según su visión, esto amplía el abanico de productos que “pasan a ser ni siquiera medicamentos, sino productos”, provocando que el medicamento pase a ser “algo comercial”.
El rol del farmacéutico
Sobre el impacto en los pacientes, el profesional indicó que ante la falta de restricciones “va a salir de todo” y será más difícil elegir. “Se va a convertir en un monopolio por 20 años hasta que aparezcan los genéricos. Vas a tener que comprar ese porque su patente no se venció, no va a haber genérico y vas a tener que comprar ese. No te va a quedar otra, es una posición dominante en el mercado”, denunció.
Yáñez reivindicó el rol del farmacéutico, quien estudia entre 5 y 6 años para ayudar al paciente a elegir, especialmente en medicamentos de venta libre. “El farmacéutico es al primero que acuden a las diez de la noche cuando pasa algo”, recordó. Asimismo, subrayó que “la farmacia hoy está sosteniendo el sistema de salud”, enfrentando una cadena de pagos donde las obras sociales adeudan entre dos y tres meses, mientras que las droguerías exigen pagos en 15 días.
Ley de Farmacia
En relación al marco legal en Santa Cruz, Yáñez expresó la necesidad de una normativa local: “Queremos que acá salga la Ley de Farmacia para que estemos más protegidos que en otras provincias. Hoy nos rige la ley nacional y, al no tener ley acá, no nos queda otra que regirnos por la ley nacional”. Al ser consultado sobre qué priorizan, fue tajante: “Nosotros, obviamente, medicamento accesible. Elegimos esta carrera para el bien social, no para ver al medicamento como algo comercial”.
Realidad sanitaria y logística
Sobre el estado del suministro en la provincia, Yáñez señaló un desorden generalizado influenciado por la crisis de la cadena de pagos. “La farmacia tiene que salir a comprar un medicamento con un precio mayor del que lo vendió y eso hace que no puedas tener un stock en cantidad porque vas a salir perdiendo”, explicó. Además, observó que el sector público está absorbiendo incluso a personas con “obras sociales costosas” que buscan abaratar costos.
El profesional destacó la complejidad de estar lejos de los centros de distribución: “Estamos aislados, es otro mercado”. Mencionó dificultades específicas, como en San Julián, donde los trámites de PAMI son engorrosos por depender de autorizaciones que viajan de Gallegos a Buenos Aires. “A nosotros nos ven como un granito de arena a nivel nacional”, lamentó.
Finalmente, resaltó la solidaridad entre colegas de hospitales y farmacias privadas, quienes se prestan insumos para ayudar al paciente. Concluyó advirtiendo que la situación es crítica en el día a día: “El paciente tiene que elegir entre pagar el gas, la luz o el auto —que acá no es un lujo— y encima un medicamento que capaz sale 200 o 300 mil pesos y la obra social le cubre la mitad; sigue siendo mucha plata para la persona”.
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