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La Federación Económica de Santa Cruz (FESC) dio a conocer el informe de Índice Provincial de Actividad Económica de enero pasado, en el estudio se analiza la actividad comercial de Santa Cruz.
El informe advirtió que la “actividad económica en la provincia registró una caída interanual del 9,9% en el primer mes del 2026″.
Ante la baja de la actividad, la FESC apoyó abiertamente la iniciativa del gobierno de Claudio Vidal de implementar la emergencia económica en lo inmediato.
Alimentos
El rubro de alimentos y bebidas “inició el primer mes del año con una acentuación de su ciclo contractivo, registrando una caída interanual del 16,8% y un retroceso mensual del 14%“.
El informe elaborado por aquella entidad emrpesarial señaló que “los indicadores consolidan una tendencia a la baja que no logra encontrar un piso, marcada por una pérdida de volumen crítica frente al mismo periodo del año anterior y un escenario de consumo doméstico muy debilitado“.
Las pymes mercantiles de Santa Cruz atribuyeron “este desempeño principalmente a la caída del poder adquisitivo y al aumento sostenido en los costos de servicios y mercadería, con especial énfasis en el precio de la carne y las bebidas“.
En cuanto al sector comercial se indicó que “sufrió el impacto de las vacaciones de los residentes y la baja circulación de clientes locales. En el plano de las expectativas, la visión es dividida. Mientras una parte del sector percibe que la situación ha empeorado respecto al año pasado, otros mantienen un optimismo moderado apostando a una recuperación futura”.
No obstante, “la mayoría coincide en que no es un momento propicio para invertir debido a la alta carga impositiva y la incertidumbre económica, lo que motiva el reclamo recurrente por una declaración de Emergencia PyME“, “ante este panorama de márgenes ajustados, los comercios priorizan estrategias defensivas como ofertas en combos y promociones semanales para intentar retener la demanda. La estacionalidad de verano, en este contexto, se presenta más como un factor de dispersión del consumo local que como un motor de reactivación generalizada para el rubro”.
Servicios
Este segmento de la economía provincial “inició el año registrando una caída interanual del 15,6% y un retroceso mensual del 12,2%. Esta contracción refleja el agotamiento del poder adquisitivo local y una temporada turística que, para el prestador de servicios, no logró compensar el aumento de los costos fijos y la caída de la demanda interna“.
Las pymes sintieron la “recesión del turismo nacional y una merma en la actividad económica regional, vinculada en parte a la menor producción petrolera en la zona“.
“La combinación de tarifas de servicios en alza y salarios estancados ha llevado a que muchas PyMEs del sector comiencen a quemar reservas” para sostener la operatividad mínima”.
En paralelo, el sector de “calzado, indumentaria y textiles inició el año con un cambio de tendencia, registrando una caída interanual del 9,8% y un descenso mensual del 15,5%, el impulso de las fiestas se diluyó rápidamente, dando paso a una retracción que superó las expectativas estacionales de baja actividad”.
Según la Federación Económica, “los encuestados identificaron a las vacaciones de verano y la pérdida del poder adquisitivo como los factores determinantes. La situación se ve agravada por el estancamiento de los sueldos y el aumento del desempleo, lo que redujo drásticamente la circulación de clientes”.
Asimismo, comerciantes advirtieron por la “desventaja competitiva frente a las importaciones y las plataformas de venta directa, factores que, sumados a la suba de servicios públicos, colocan a los locales en una situación financiera crítica”.
En el plano operativo, “las empresas han recurrido masivamente a liquidaciones por cierre,
descuentos en efectivo y promociones agresivas para movilizar el stock. No obstante, las estrategias
defensivas resultan insuficientes ante una presión fiscal y unos gastos fijos que muchos califican
como insostenibles.
El informe recogió “testimonios que alertan sobre el riesgo inminente de cierre de locales si no se implementan medidas que incentiven el consumo”.
Finalmente, el rubro de ferreterías, construcción y muebles fue el “único con una variación
interanual positiva (+0,5%) en el mes analizado, aunque registra un leve retroceso intermensual del
1,5%”.
Este comportamiento diferencial se “explicó por una demanda sostenida en el mantenimiento del
hogar y la reactivación de compras corporativas para campañas de exploración minera, factores que lograron compensar parcialmente la parálisis de la obra pública y la caída general del consumo”.
Ante este escenario, la Federación Económica señaló que “el relevamiento de enero incorpora la consulta sobre la necesidad de declarar la Emergencia PyME en Santa Cruz, obteniendo un resultado concluyente: 7 de cada 10 encuestados manifestó una posición afirmativa. Este pedido surge como respuesta técnica a la erosión de los márgenes de rentabilidad y la persistente presión fiscal que afecta la sostenibilidad operativa del sector privado provincial”.
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