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La tradición tiene raíces en la cultura guaraní, donde la ruda era considerada una planta sagrada por sus propiedades medicinales y espirituales. Con el paso del tiempo, esos saberes ancestrales se combinaron con costumbres traídas durante la colonización y dieron origen a una práctica que hoy forma parte de la identidad cultural de gran parte del país.
Para los pueblos originarios, agosto era uno de los meses más difíciles del año. Las bajas temperaturas, las enfermedades y las dificultades propias del invierno motivaban la realización de rituales destinados a proteger a las comunidades y agradecer a la Pachamama. De allí nació la costumbre de beber caña con ruda en ayunas el primer día del mes para alejar los males y atraer la buena fortuna.
Aunque la tradición tiene una fuerte presencia en el norte argentino, en las últimas décadas encontró un lugar propio en la Patagonia gracias a las migraciones internas y a la transmisión familiar de las costumbres. Hoy, ciudades como Río Gallegos, Caleta Olivia, Las Heras, Pico Truncado y Comodoro Rivadavia mantienen viva esta práctica que cada año suma nuevos adeptos.
Una tradición que gana seguidores
En Río Gallegos, la emprendedora Ángela Navarrete se convirtió en una de las tantas personas que ayudan a mantener vigente esta costumbre. Desde hace tres años comercializa caña con ruda y productos vinculados al ritual, una actividad que comenzó a partir de los pedidos de sus clientes. Según contó en una entrevista con LU12 AM680, la demanda crece cada temporada y este año agotó todo su stock antes de la llegada de agosto.
“Ya desde junio me estaban preguntando si iba a tener. Y desde ayer no me queda más caña porque las vendí todas”, relató.
La emprendedora señaló además que la tradición dejó de ser exclusiva de los adultos mayores y que cada vez más jóvenes se interesan por cumplir con el ritual. Personas de entre 30 y 35 años comenzaron a incorporarlo a sus rutinas y a buscar la preparación con anticipación para no quedarse sin ella.
“Hoy en día hay mucha gente que quiere creer en algo más. Por eso cada vez son más quienes esperan el 1° de agosto para hacer este ritual”, afirmó.
Del trago a la limpieza energética
Con el paso de los años, la tradición también incorporó nuevas prácticas vinculadas a la ruda. Ya no se trata únicamente de beber la preparación en ayunas. Muchas personas complementan el ritual con sahumerios, limpiezas energéticas del hogar y baños especiales elaborados con esta planta.
Navarrete explicó que entre los productos más solicitados se encuentran los jabones de ruda, que muchas personas utilizan durante la mañana del 1° de agosto como parte de una ceremonia de renovación personal.
“La gente también te pide el jabón de ruda porque ese día se bañan con eso”, comentó durante la entrevista radial.
Por ese motivo, la emprendedora suele ofrecer kits que incluyen la botella de caña con ruda, sahumerios artesanales y jabones preparados especialmente para la fecha. Según explicó, estos elementos son utilizados para acompañar la limpieza simbólica de los espacios y atraer energías positivas para el nuevo ciclo.
Cómo se toma la caña con ruda
La tradición indica que debe beberse en ayunas durante la mañana del 1° de agosto. Algunas personas toman tres sorbos, mientras que otras prefieren un único trago. En ciertas regiones también se acostumbra compartir una pequeña parte con la tierra como ofrenda a la Pachamama.
La preparación se realiza mediante la maceración de hojas de ruda macho en caña blanca durante varios días o semanas. La variedad utilizada es la conocida como “ruda macho”, identificable por sus hojas más grandes y considerada la más adecuada para este tipo de rituales.
Entre la fe y la tradición popular
Uno de los debates que suele aparecer cada año gira en torno a la relación entre la caña con ruda, las celebraciones de la Pachamama y la religión. Mientras algunas personas consideran que se trata de una práctica vinculada a las creencias populares y ancestrales, otras encuentran puntos de encuentro entre esta tradición y su fe religiosa.
Durante la entrevista en LU12 AM680 , la propia Ángela reconoció que dentro de su familia existían ciertas dudas sobre la práctica debido a las fuertes raíces católicas de algunos de sus integrantes. Sin embargo, explicó que con el tiempo la costumbre fue incorporándose de manera natural y hoy esperan cada 1° de agosto para compartir el ritual.
La conversación derivó además en una reflexión sobre el vínculo entre la Pachamama y el cristianismo. Norma, una oyente sostuvo que el agradecimiento a la tierra no contradice las enseñanzas religiosas, sino que puede entenderse como una forma de valorar los frutos que brinda la naturaleza. “Esto viene de nuestros ancestros. Inclusive está en el Antiguo Testamento cuando los pueblos agradecían los frutos que les daba la tierra“, señaló durante la entrevista.
Según explicó, el cuestionamiento no suele estar relacionado con el acto de agradecer o compartir, sino con los excesos que en ocasiones acompañan algunas celebraciones populares. “La iglesia no está en contra”, afirmó al referirse al respeto por la naturaleza y las tradiciones heredadas.
Un símbolo que atraviesa generaciones
Más allá de las creencias personales, la caña con ruda se mantiene como una de las tradiciones populares más extendidas de la Argentina. Para algunos representa una herencia familiar; para otros, una forma de agradecer a la tierra o de comenzar un nuevo ciclo con esperanza.
Lo cierto es que cada 1° de agosto, miles de personas vuelven a encontrarse alrededor de un pequeño vaso, una botella compartida o una reunión familiar para repetir un gesto que resiste el paso del tiempo. En un país de costumbres diversas, la caña con ruda sigue siendo una de esas tradiciones capaces de unir pasado, presente y comunidad en un mismo ritual.
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