El río Gallegos específicamente en la zona de la toma de Palermo Aike fue el lugar que durante la semana pasada concentró la atención de la comunidad en el marco de la búsqueda de José y Leo, los niños que el domingo 25 de octubre fueron arrastrados por la corriente del agua.
Tras cinco días de búsqueda, en la mañana del jueves 29, el Gobierno de Santa Cruz dio a conocer el hallazgo de los cuerpos de los niños.
Este lunes, el comisario mayor Pablo Aguirre, jefe del Departamento de Rescate y Salvamento de la Superintendencia de Bomberos de la Policía de Santa Cruz; Diego Castellanos, jefe de la División Grupo Especial Zona Sur; y Mauro Alderete, escribiente, visitaron los estudios de Radio LU12 AM680 y se refirieron al trabajo realizado.
“El objetivo era encontrarlos lo más pronto posible para que los papás puedan despedirlos, ese dolor es infinito, pero que por lo menos puedan despedirlos y ellos puedan estar tranquilos. El dolor no se lo vamos a sacar“, manifestó Aguirre.
“Siempre son operaciones complejas y siempre tenemos esa presión, uno deja todo para poder encontrarlos lo más pronto posible“, acotó Alderete y detalló que “nuestro horario de ingreso en la división era a las 04:00, se preparan todos los equipos y a las 06:00, ya estamos ingresando al agua en el lugar de trabajo, el grupo de rescatistas trabajó desde el día 1 todo el tiempo que se tenía luz del día”.
“En todos los escenarios que nos toca, de acuerdo a lo que sea, un rescate, no solamente en el agua, cumplir la misión es realizar la tarea con todo el profesionalismo que tenemos“, expuso Castellanos y amplió que “puede darse el resultado de que bajemos y, en breve, encontremos lo que buscamos, puede darse el resultado que sea días posteriores o puede darse el resultado, como en este caso, que fue divisado desde las alturas, pero todo ese tema conllevó a que durante las maniobras que se realizaron haya aparecido en otro lugar y no del que se nos informó“.
Riesgos bajo el agua
Aguirre expuso los riesgos que se presentan bajo el agua. “Hay fuertes corrientes que son constantes, merma en algún momento cuando estamos subiendo acá en la ría, y afecta el desplazamiento del río allá. Cuando merma la corriente, se mantiene un poquito, pero después en la bajante empieza intensamente esa corriente, es constante y toda la masa de agua es esa fuerte corriente. El río va cambiando, las corrientes van cambiando el fondo, y ahí es donde se forman eso que conoce la mayoría de las personas como pozones, son desniveles, en el sector donde ocurrió todo el episodio, son de 2 metros a 7 metros de profundidad“.
Asimismo, mencionó que a las corrientes se suman las bajas temperaturas y cero visibilidad. “Eso hace que sea todo riesgoso. A la noche, no hay visibilidad abajo, y si no tenemos visibilidad abajo y no la tenemos afuera, la tarea se torna más complicada, y es un riesgo exponer a la gente a trabajar de noche”, señaló.
En este sentido, expuso: “Quería que la gente entienda que nosotros tenemos que descansar también, tenemos que comer, tenemos que ver a nuestras familias que también estaban preocupadas”
“No es un balneario”
El accidente culminó en la tragedia de la muerte de los niños de 12 y 10 años. No es la primera vez que sucede un hecho de estas características y al respecto, Alderete remarcó el recordatorio: “No es un balneario, no es para ingresar, respeten las aguas, quiero pedirles directamente que no ingresen al agua. Esto sucedió en la toma de agua, hacia aproximadamente en línea recta, un kilómetro y medio, es una isla, que es de la estancia Chikil Aike, es un lugar muy peligroso, es un lugar que conocemos porque es donde nosotros hacemos base en la semana de campo de nuestro curso básico”.
“Si bien el riesgo de descompresión por la profundidad no es tanto, porque son 7 metros como máximo, están los riesgos que se presentan en la parte subacuática del lecho marino, se encuentran algas, raíces, ramas, la corriente, las bajas temperaturas. Es muy cambiante. Para el buzo es muy peligroso, no por la profundidad, sino por lo que se encuentra en la parte subacuática, es un riesgo tremendo el que hay en el lugar. Ahora, se está trabajando fuertemente en la prevención para que directamente no se ingrese al agua”.
Aguirre reforzó: “La comunidad de Río Gallegos se tiene que terminar de convencer que el río es peligroso y que no tiene que entrar. A las cartelerías, la misma comunidad las saca, las usaron para hacer asado y las chapas donde decía que son aguas peligrosas, las sacaron”.
En otro tramo de la entrevista, los rescatistas se refirieron a la preparación física, pero también psicológica para llevar adelante sus labores.
“A todos nos toca distinto porque somos padres, en el caso mío soy padre y abuelo, tener ese apoyo nos sirvió muchísimo. Pero siempre que vamos al rescate, vamos concentrados, pensando en lo que tenemos que hacer, en cumplir, tratamos de que no nos afecte, afectar nos afecta porque somos seres humanos, pero en otro momento lo evacuamos“, manifestó Castellanos.
Aguirre, quien rompió en llanto durante la conferencia de prensa del jueves, explicó: “Eso fue después, una vez que ya habíamos terminado el trabajo, ahí el cuerpo se relaja totalmente. Recibí críticas que decían que el rescatista no puede llorar, no puede emocionarse, somos humanos. Esa emoción fue después, durante el trabajo nuestro objetivo era buscarlos y no nos afecta en lo operativo”.
“Sin mis hijos no soy nada, no encontraría sentido estar acá, en este plano, por decirlo de alguna manera, en ese momento, se me vinieron ellos a la mente y es lo que salió“, mencionó.
El miércoles 28, el Gobierno de Santa Cruz dio a conocer que se había logrado tener certeza del punto cero, sobre lo cual, Alderete destacó la reconstrucción del hecho.
“Fue un trabajo en equipo, trabajaron los psicólogos, el chico (que pudo salvarse de que lo lleve la corriente del agua) tuvo que revivir todo lo que pasó, por donde cruzó el río, todo lo que caminó, cómo hizo para llegar a la isla. Fueron los psicólogos, acompañados por nosotros, porque teniendo en cuenta que el chico tuvo que pasar en embarcación hasta la isla, un lugar donde él pasó caminando, ingresó, marcó todo el lugar, eso fue una información valiosa para nosotros. Ese último día armamos tres grupos de buceo simultáneo, agradecer también a los buzos de El Calafate, de Río Turbio, Gobernador Gregores, que desde el día uno se pusieron a disposición”.
Colaboración de la sociedad
Castellanos también se refirió al personal que estuvo abocado al operativo. “No faltaba gente, éramos varios, después tuvimos apoyo de compañeros. Sólo de buzos, eran tres grupos. Después teníamos nadadores, que andaban todo el tiempo observando el río, de acuerdo a la tarea que vos realizas en buceos abajo, puede provocar que haya un desenganche de lo que estás buscando y que aparezca un poco más adelante, eso se realiza por la maniobra que estás generando abajo, justamente por eso trabajamos buzos, nadadores y gente en embarcación en costa”.
Sobre los ofrecimientos que realizaron diferentes vecinos, Alderete señaló: “Se hizo partícipe a la comunidad, siempre y cuando el trabajo sea seguro, que nosotros podamos cuidar a esas personas, sin exponerse, sin producir más víctimas. Hemos hecho partícipe al kayak, siempre cuidándolo, hicimos partícipe a una cámara que busca en la parte subacuática, lo subimos en embarcación y lo hemos cuidado, no es que podemos hacer partícipe a todo el mundo, sino producimos más víctimas”.
“Hubo mucho ofrecimiento de la comunidad y también quiero aprovechar la oportunidad para agradecer todo el apoyo que tenemos de afuera, de pescadores, de buzos”, acotó Aguirre.
“No es un balneario, no es para ingresar, quiero pedirles directamente que no ingresen al agua”.MAURO ALDERETE
Castellanos explicó que “no es lo mismo trabajar nadando afuera del agua o buscando terrestre, que teniendo un buzo o dos buzos abajo del agua, realizando una búsqueda y que uno esté arriba de la embarcación o desde costa con una soga comunicándonos. Todas esas comunicaciones, las aprendimos en la escuela de buceo de Prefectura por lo tanto, todo el personal de nuestra unidad hoy cuenta con ese tipo de técnicas, nos conocemos bien en cuanto a comunicación debajo del agua y maniobras”.
“El buceo recreativo es distinto al buceo que hacemos nosotros, nosotros usamos todas técnicas de rescate, de salvamento, de búsqueda mientras que en buceo recreativo se enseña lo que son tablas de descompresión. Si llegado al caso, ojalá que no lo necesitáramos, no estaría de más sumar, pero siempre y cuando, como decían mis compañeros, tratando de que ellos no se sumen al riesgo”, cerró.
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